Gustavo Borges
Ciudad de México, 21 oct (EFE).- Horas después de recibir el Premio Carlos Fuentes a la creación literaria en español, el escritor mexicano Juan Villoro regresó al trabajo, que asume de manera obsesiva, como una forma de, a sus 70 años, burlar el paso del tiempo y no convertirse "en un jubilado que se aburre", según contó en una entrevista este miércoles.
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"Espero no ser un jubilado que se aburre, sino alguien con cosas por decir; confío en tener salud y entusiasmo para eso. Ahora estoy escribiendo un libro sobre Gabriel García Márquez, concentrado en lo que él aprendió del periodismo", aseguró Villoro, uno de los grandes referentes intelectuales del México actual, a EFE.
La pasada semana, el autor de 'El testigo' aceptó el Carlos Fuentes, que el jurado le entregó por la solidez de su obra y su capacidad para transitar con la misma maestría entre la novela, el cuento, el ensayo, la crónica y la literatura infantil. Agradece haber sido premiado; sin embargo, prefiere hablar de trabajo.
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"Con exceso se dice que García Márquez es un mago que embruja a los lectores como si todo lo que él hizo surgiera exclusivamente de una inspiración sobrenatural. Y la verdad no es esa; él fue un artesano riguroso que aprendió los rudimentos de la fantasía en algo que parece negarla: el periodismo", insistió.
Releyendo al Nobel colombiano y consultando obras como 'El viaje a la semilla', biografía escrita por Dasso Saldívar, en estos días Villoro (Ciudad de México, 1956) analiza la capacidad para observar del autor de 'Cien años de soledad', confiado en retratar al reportero consagrado y, según dijo, de paso seguir aprendiendo del maestro.
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Desde el pasado 6 de octubre y hasta el próximo 25 de noviembre, el teatro Milán de la capital mexicana tiene en cartelera 'No fue penal', una obra de Villoro que, con el pretexto del fútbol, explora los sentimientos.
"El tema es la relación entre dos amigos que se transforma. A veces, las pasiones en una amistad son tan fuertes que, cuando algo se rompe, aparece una oposición furibunda. Eso ocurre en un contexto competitivo, el fútbol", contó.
Villoro cree que la obra va más allá de una historia de deportes; recrea las relaciones humanas, tan complejas porque, ante una misma realidad, suelen haber diferentes miradas.
"Estamos ante un dilema; ver si este juez actuará con objetividad o lo hará para cobrar venganza por lo que pasó hace mucho tiempo. Es un duelo que no ha terminado", explicó.
El nombre de la obra recuerda la campaña 'No era penal', emprendida en México cuando la selección fue eliminada por Países Bajos en el Mundial de Brasil 2014 con un supuesto penalti injusto.
"Esa vez, México se echó para atrás. Es un complejo que solemos tener los mexicanos que nos asustamos de nuestra propia fuerza. De pronto somos protagonistas y nos parece que hemos caído en el pecado de éxito; nos sentimos avergonzados y nos refugiamos en el área como si fuera el útero materno", opinó.
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Villoro aceptó que eso forma parte de una cultura de victimización en México por razones históricas.
"Hemos tenido muchísimas derrotas y nos consolamos con frases célebres. Nos quitaron la mitad del territorio; por eso somos pobres. Nos conquistaron y por eso tenemos la desigualdad. El fútbol no es la excepción. La frase, jugamos como nunca y perdimos como siempre, restituye nuestra medianía", concluyó. EFE
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