Meloni bate a Berlusconi: Las claves del Gobierno más longevo de la República italiana

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Roma, 3 sep (EFE).- El Gobierno de la ultraderechista Giorgia Meloni se convertirá mañana, viernes 4 de septiembre, en el más longevo de la República italiana con 1.413 días consecutivos en el poder, un insólito hito de estabilidad en una democracia jalonada de volatilidad y turbulencias.

En el poder desde octubre de 2022, la primera mujer en dirigir un Gobierno en Italia ha superado el récord de Silvio Berlusconi en su segundo mandato (2001-2005), si bien "Il Cavaliere" mantiene la marca del gobernante que más tiempo ha ocupado el cargo de primer ministro: nueve años, pero repartidos en cuatro legislaturas.

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Estas son las claves del récord de Meloni:

Tras la victoria de su partido, Hermanos de Italia, en las elecciones de 2022 con un 26 % de los votos, Meloni armó una coalición de centroderecha con la berlusconiana Forza Italia y la Liga de Matteo Salvini que ha funcionado con cohesión y a favor de la primera ministra, entre otros motivos, por el progresivo debilitamiento y tensiones internas de sus socios.

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Buena parte de la tranquilidad del mandato de Meloni obedece a la falta de una alternativa sólida en la izquierda. La oposición no ha superado sus divisiones y sigue sin llegar a un acuerdo sobre la fórmula programática y de liderazgo común para las próximas elecciones.

No parece que la oposición capitalice los errores del Gobierno: los últimos sondeos dan al Partido Demócrata de Elly Schlein -principal líder opositora- un lento crecimiento, pero el apoyo no llega al 22 por ciento; el Movimiento 5 Estrellas se mueve a la baja (12,5 %) y Alianza Verde concita un 6,6 %.

"Soy Giorgia, soy mujer, madre, italiana y cristiana": Meloni ya apuntaba maneras con esta frase en 2019 que fue remasterizada con música electrónica. Su carisma ha sido una de las mejores armas de una política formada en el postfascismo que al llegar al poder ha caminado hacia la moderación, el pragmatismo y la institucionalidad.

Dureza discursiva, espontaneidad, personalización del mensaje político y capacidad para conectar son algunas de sus características.

Meloni exhibe músculo con los "logros" económicos: crecimiento por encima o en línea con Europa, estabilidad de las finanzas públicas o creación de empleo. La oposición le reprocha una política de recortes y falta de inversión en servicios públicos como sanidad o educación, y la acusa de gobernar para los ricos.

La mandataria presume de haber elevado el papel internacional de Italia: ha mantenido al país alineado con Europa, la OTAN y el apoyo a Ucrania y ha buscado reforzar el perfil en Bruselas o en el G7. Se convirtió en destacada aliada de Donald Trump, pero la relación se ha enfriado tras varios choques por la guerra de Irán.

La mano dura contra la migración es una de las banderas de Meloni. El refuerzo de fronteras, la lucha contra la inmigración irregular y los traficantes, las repatriaciones rápidas y la externalización a terceros países han sido ejes de una política acorde con su electorado. Pero se ha enfrentado con la justicia y provocado tensiones, como el reciente pulso con España por la crisis de Ceuta.

Uno de los grandes fracasos de Meloni fue su derrota en el referéndum sobre la reforma de la Justicia, proyecto estrella de su programa. La reforma, criticada por una mayoría de la magistratura y por la oposición, pretendía separar las carreras de jueces y fiscales, dividir el Consejo de la Magistratura y establecer un sorteo para elegir magistrados.

Entre los proyectos que también se han quedado por el camino figuran el faraónico puente sobre el Estrecho de Mesina para unir la isla de Sicilia con la península itálica. Presentado como estratégico, el proyecto está bloqueado por obstáculos judiciales y administrativos y ha sido criticado por su elevado coste y su impacto ambiental.

También está estancada la reforma sanitaria para resolver las listas de espera y el desequilibrio norte-sur.

El Gobierno de Meloni alcanza su récord a falta de un año para las elecciones y con un nubarrón en el horizonte: la irrupción del exgeneral Roberto Vannacci y su nuevo partido de ultraderecha, en acusado ascenso en los sondeos: uno de los más recientes le sitúa por encima de la Liga de Salvini.

Entre los retos que Meloni tiene por delante está la reforma de la ley electoral para favorecer la estabilidad del Gobierno. Propone un "premio" de mayoría en escaños para la lista o coalición que supere en torno al 40 %-42 % de los votos. Otro de los puntos en discusión es una posible segunda vuelta si las coaliciones en liza no alcanzan determinados umbrales de apoyo.

Soledad Álvarez