El primer debate de siete aspirantes al Elíseo expone profundas diferencias económicas

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París, 27 ago (EFE).- Siete aspirantes a mudarse al Palacio del Elíseo la próxima primavera se batieron verbalmente este jueves sobre la mítica pista central del Roland Garros al confrontar propuestas económicas en un debate ante empresarios en el que quedaron patentes profundas diferencias, en un pistoletazo de salida simbólico para la campaña presidencial de 2027.

La ultraderechista Marine Le Pen, y el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, primera y segundo en las encuestas -lo que de confirmarse supondría el primer duelo por la jefatura el Estado entre euroescepticos- se repartieron golpes argumentales en la pista Philippe Chatrier, con otros cinco candidatos, en un debate sobre deuda y déficit, reindustrialización, el papel de la UE, pensiones o fiscalidad, entre otras cuestiones económicas.

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En esa puesta en escena inédita por su conexión con el universo del deporte, organizada por la patronal Medef, subieron al estrado también los ex primeros ministros centristas Édouard Philippe y Gabriel Attal, el socialdemócrata Raphaël Glucksmann, el conservador Bruno Retailleau y la ecologista Marine Tondelier.

Lo hicieron entre aplausos de los miles de asistentes, que a lo largo de tres horas, alternaron también risas y abucheos ocasionales en la misma cancha de tierra batida que fue testigo de los 14 títulos que el español Rafa Nadal conquistó entre 2005 y 2022, una gesta jamás igualada en la historia del tenis mundial.

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Con su vehemencia habitual, Mélenchon advirtió de que, si llega al Elíseo, "desobedecerá" las reglas de la UE que considere contrarias a los intereses de los franceses y abogó por modificar los tratados europeos. "Si no lo hacemos, vamos a morir política, social e industrialmente", afirmó.

Pese a la lluvia de criticas recibidas, Mélenchon defendió su propuesta de condonar la deuda pública en manos del Banco Central Europeo (BCE) y aseguró que, si llega al Elíseo, encontrará aliados europeos, especialmente entre los países del sur.

De "extremadamente peligrosa" calificó la propuesta Philippe -tercero en los sondeos- y advirtió de que supondría que Francia dejara de respetar las reglas europeas y perdiera credibilidad financiera. Defendió además introducir una regla de equilibrio presupuestario.

Le Pen coincidió en la necesidad de controlar las cuentas públicas y anunció un plan de ahorro de 125.000 millones de euros, con recortes en organismos públicos, gasto relacionado con la inmigración y la contribución francesa a la UE.

Glucksmann dijo que el próximo presidente francés debe adoptar una posición más firme en Bruselas frente a China. "La próxima etapa será ir a Bruselas y dar un puñetazo en la mesa. Se acabaron los acuerdos a precio de saldo", afirmó, al tiempo que advirtió de que Europa corre el riesgo de quedarse rezagada tecnológicamente frente a otras potencias. "Europa se está convirtiendo en el Imperio Otomano del siglo XXI", dijo.

El eurodiputado, que le pisa los talones a Philippe en los sondeos, se niega a "ceder al derrotismo". "Francia puede ser la fuerza motriz de esta potencia europea autónoma que sabe defender sus intereses", subrayó.

Philippe, también instó a "tener el valor de ser optimistas", coincidió en que Europa debe "hacerse respetar" para poder reindustrializarse y tachó de "lamentable" el acuerdo comercial alcanzado con el presidente estadounidense Donald Trump, mientras que Tondelier defendió una política industrial con criterio ecológico destinada a reducir las dependencias estratégicas de Francia respecto a China y Estados Unidos.

 Le Pen propuso acelerar la reindustrialización, defendió que cualquier implantación industrial sea considerada un "proyecto de interés nacional mayor" y prometió acabar con la "locura normativa". "Necesitamos eliminar 140 impuestos contraproducentes", añadió. 

Por su parte, Attal centró su propuesta en simplificar los procedimientos administrativos para facilitar la instalación y expansión de industrias, a imagen y semejanza de lo que se hizo para acelerar la reconstrucción de la catedral de Notre-Dame tras el incendio 2019.

Profundas diferencias también sobre la reducción del gasto público y la reforma de las pensiones, con propuestas que van desde nuevos recortes hasta la derogación definitiva de la reforma de 2023, que subía gradualmente la edad de jubilación a los 64 años.

Attal propuso reformar el sistema de pensiones "con un pilar de capitalización", además de seguir reduciendo el gasto público. También Philippe situó el control del gasto social, especialmente el de las pensiones, entre sus prioridades y defendió que Francia debe seguir la senda de otros países europeos y "trabajar más tiempo".

Por contra, Mélenchon afirmó que su objetivo es restablecer la edad de jubilación a los 60 años porque retrasarla podría elevar el gasto sanitario y del seguro de desempleo.

Tondelier y Glucksmann también se mostraron partidarios de derogar la reforma de 2023, aunque este último aclaró que ello no supondría mantener el sistema actual sino una nueva reforma basada en la dureza y las condiciones del trabajo.

París, 27 ago (EFE).- La ultraderechista francesa Marine Le Pen, favorita en las encuestas para suceder a Emmanuel Macron en el Elíseo en 2027, abogó este jueves por "poner fin a esta locura regulatoria" durante el primer debate electoral entre siete candidatos a las presidenciales francesas de la próxima primavera.

"Nuestro país tiene una identidad económica basada en las empresas, la Nación y el Estado. En empresas que han sufrido enormemente. Estos impuestos excepcionales no deben convertirse en permanentes; debemos frenar esta locura regulatoria", declaró Le Pen, tras lanzar un llamamiento a la "unidad" entre trabajadores y empresarios para impulsar la "recuperación" de Francia partiendo del "consenso general sobre la gravedad de la situación".

Fue el mensaje que lanzó la líder de la extrema derecha francesa en la ronda inicial de breves intervenciones, en la que se expresó en cuarto lugar, un orden de toma de palabra establecido por un sorteo previo antes de iniciar el debate sobre propuestas económicas que se desarrolla en el marco del encuentro anual de la principal patronal francesa, el Medef, en la pista central de Roland Garros.

Le siguió en el turno de palabra el líder izquierdista Jean-Luc Mélenchon, quien se perfila en las últimas encuestas como el candidato que cuenta con más apoyos para pasar a la segunda vuelta de las presidenciales francesas, junto a Le Pen.

Mélenchon abogó en su primer discurso por "el regreso del Estado y, con él, de la planificación ecológica para ganar visibilidad y consolidar la economía circular". Defendió, por ello, la "planificación ecológica", ya que "el cambio climático trastocará todas las cadenas de producción, las finanzas de los seguros y todo el ámbito de las actividades humanas", aseguró el líder de La Francia Insumisa.

"Nos vemos amenazados por una crisis financiera", afirmó, la cual podría derivarse "de la burbuja digital o de la deuda de los estados, en particular de Estados Unidos", y advirtió a los empresarios de que "si no aumentan los salarios, Francia caerá en recesión"

"En los próximos cinco años, debemos comprender que vamos a sufrir crisis y que Francia no puede sobrevivir", explicó Mélenchon, destacando el cambio climático, las nuevas infraestructuras digitales y el "giro del mundo hacia China".

También desde la izquierda, el socialdemócrata Raphaël Glucksmann rechazó "un destino que convierta (a Francia) en un parque de atracciones", en alusión al reciente acuerdo entre París y Riad para que los saudíes levanten un gran complejo de ocio a las afueras de París.

En cambio, Glucksmann propuso a los miembros de Medef "un nuevo contrato patriótico". "Primer eje: la revolución ecológica será la gran revolución industrial del siglo XXI. Segundo eje: reconstruir una sociedad de trabajadores y dejar de ser una sociedad de rentistas y herederos. Tercer eje: abrazar la revolución tecnológica y volver a ser un país de constructores", enumeró.

Desde el campo del centro se expresaron los dos antiguos primeros ministros de Macron, Édouard Philippe y Gabriel Attal.

Philippe se manifestó a favor de "poner las cuentas en orden, no subiendo los impuestos sino comprometiéndonos colectivamente a trabajar más", y dijo ser plenamente consciente de la "preocupación" de los empresarios respecto a la situación económica del país.

"Cuando nuestros empresarios flaquean, Francia flaquea", advirtió Attal, por su parte, aunque añadió que "es posible que Francia tenga por delante sus mejores años".

El conservador y exministro del Interior Bruno Retailleau, que fue el primero en intervenir, denunció "un Estado voraz" hacia las empresas y abogó por "un respiro" en lugar de reformas.

"El primer problema que afrontan las empresas francesas (...) es la burocracia estatal. Es un Estado voraz", lamentó el presidente de Los Republicanos, quien defendió "un Estado al servicio de las empresas" y apoyó "una ruptura para cambiar el sistema".

La última en tomar la palabra fue la ecologista Marine Tondelier, quien pidió "encontrar soluciones" al cambio climático. "La actividad económica depende de la temperatura, el ciclo del agua, el océano y los bosques", declaró.

A modo de preámbulo, Patrick Martin, presidente del Movimiento de Empresas de Francia (Medef), subrayó la necesidad de que la economía y las empresas recuperen un papel central en el debate público, dada su importancia para el buen funcionamiento y el futuro del país.