Cuba envía sus condolencias a Nepal y China por las víctimas y daños de la masiva riada

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La Habana, 27 ago (EFE).- El Gobierno de Cuba expresó este jueves sus condolencias a Nepal y a China por las víctimas y daños ocasionados tras la masiva riada que impactó el distrito de Rasuwa, al norte del país, en la frontera con la región autónoma del Tibet (suroeste de China).

"Sentidas condolencias al gobierno y pueblo del Reino de Nepal por las víctimas, desaparecidos y daños provocados por las intensas inundaciones y crecidas de ríos en el centro del país", escribió -en la red social X- el ministro de Relaciones Exteriores de la isla, Bruno Rodríguez.

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En su mensaje, el jefe de la diplomacia cubana también extendió sus condolencias "a los damnificados y familiares de los fallecidos".

De igual manera, el canciller cubano envió un mensaje de pésame "al Partido, el Gobierno y el Pueblo de China por las víctimas, desaparecidos y daños provocados por las fuertes inundaciones en la región del Tibet" que hizo "extensivas a los familiares y allegados de las víctimas".

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China ha reportado por el momento tres fallecidos y 558 desaparecidos en el condado tibetano de Gyirong.

El más reciente balance actualizado de las autoridades de Nepal elevó a 389 las personas fallecidas y alrededor de 1.400 "sin contacto" o desaparecidas, entre las que se contabilizan 517 ciudadanos extranjeros, 127 nepalíes de visita en el país y 85 miembros de los cuerpos de seguridad, aduanas y decenas de residentes locales.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) y el Ministerio chino de Recursos Naturales apuntaron como causa de la inmensa riada al colapso de una gran masa de hielo en un glaciar nepalí, a entre 5.200 y 5.500 metros de altitud, que desencadenó una señal sísmica de magnitud 5,2 por el fuerte impacto del desprendimiento.

La maza glacial se habría precipitado más de mil metros de desnivel sobre la cuenca del Lhende Khola, afluente del Bhote Koshi, que arrastró rocas y otros materiales hasta convertirse en una avalancha de lodo. EFE