
Las cumbres de las Montañas Rocosas que rodean el valle de Jackson Hole (Wyoming) volverán a contar desde este jueves con la habitual presencia de los principales bancos centrales, encabezados por el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Kevin Warsh, que debuta como anfitrión en el cónclave anual que durante el último fin de semana de agosto se viene celebrando desde 1982 en esta estación de montaña y que en esta edición estará marcado por las turbulencias que acechan a la deuda de EEUU y la nueva estrategia de comunicación del banquero central estadounidense.
De tal modo, a pesar de que el 'leitmotiv' escogido para la edición 49 del simposio de Jackson Hole, que tendrá lugar del 27 al 29 de agosto, sea el de "Innovación financiera: implicaciones para los pagos y las políticas", los mercados estarán pendientes de cualquier pista sobre las próximas decisiones de la Reserva Federal, que tendrá su primera reunión de política monetaria el próximo 16 de septiembre.
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En este sentido, cobra particular interés la intervención de Kevin Warsh, agendada para este viernes, cuando se espera que el banquero central estadounidense ofrezca alguna pista sobre la evolución de los tipos de interés en EEUU, así como su opinión sobre las recientes turbulencias en torno al bono estadounidense, después del fuerte repunte de los rendimientos exigidos, tras superar la deuda del país la histórica barrera de los 40 billones de dólares (34,3 billones de euros).
Por su parte, si bien Christine Lagarde no asistirá a Jackson Hole este verano, desde el Banco Central Europeo (BCE) han confirmado a Europa Press que sí estarán presentes los miembros del directorio Isabel Schnabel, que intervendrá también el viernes, así como el economista jefe, Philip R. Lane, y el vicepresidente, Boris Vujcic.
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Desde 1978, el Banco de la Reserva Federal de Kansas City ha patrocinado un simposio para abordar los problemas a los que deben hacer frente las economías de Estados Unidos y el resto del mundo. A partir de 1982, dicho cónclave se celebra en Jackson Lake Lodge, dentro del Parque Nacional Grand Teton (Wyoming).
OPORTUNIDAD PARA WARSH.
"El Simposio de Jackson Hole le brinda a Kevin Warsh la oportunidad de perfeccionar su estrategia de comunicación, que recientemente se ha caracterizado por una opacidad deliberada. Sin embargo, aún no está claro si está dispuesto a hacerlo", apuntan David Kohl, economista jefe, y Dario Messi, director de Análisis de Renta Fija de Julius Baer, para quienes el evento se produce "en un momento delicado para los mercados de bonos", que aún están asimilando la señal de la recompra de bonos del Tesoro de EEUU.
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En este sentido, si bien recuerdan que, históricamente, la reunión de Jackson Hole solo ha sido un factor determinante en el mercado en contadas ocasiones, advierten de que "cuando lo ha sido, los impulsos han sido considerables y duraderos", añadiendo que las expectativas para la edición de este año "son elevadas", sobre todo a la luz de la "desafortunada comunicación de la Fed en julio", que ha dejado a los inversores con poca claridad sobre las perspectivas de política monetaria.
"El obstáculo para satisfacer las expectativas del mercado probablemente sea alto. Por lo tanto, incluso en ausencia de información nueva y significativa, o quizás precisamente por ello, el evento podría volver a influir en los mercados", advierten.
De su lado, Michael Pearce, economista jefe para EEUU de Oxford Economics, a pesar de que es improbable que el discurso de Kevin Warsh ofrezca pistas significativas sobre la política monetaria a corto plazo, quizá podría esclarecer sus planes para reformar las políticas y operaciones de la Fed a largo plazo.
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"En julio, Warsh declaró que aún no había decidido qué tipo de discurso pronunciaría. Presidentes anteriores han aprovechado la ocasión para exponer ideas generales sobre la economía, mientras que otros la han utilizado para contextualizar las reuniones de política monetaria de otoño", apunta.
De este modo, para Pearce resulta más lógico que Warsh utilice su discurso del viernes para informar sobre las novedades de los grupos de trabajo de la Fed y algunos de los temas más profundos que ha insinuado recientemente.
"No nos hacemos muchas ilusiones, pero sería útil comprender cómo Warsh está sopesando los impactos inflacionarios y desinflacionarios potenciales de la IA, y si el nivel, la trayectoria o la amplitud de la inflación son los factores más relevantes para las futuras acciones de la Reserva Federal", añade.
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Asimismo, desde MFS Investment Management Erik Weisman, economista jefe, y Kish Pathak, analista de renta fija, afirman que el principal problema para Warsh no es la ausencia de indicaciones sobre la evolución futura de la política monetaria, sino la falta de una definición clara de su función de reacción.
"Sin un conjunto creíble de posibles respuestas ante la nueva información que vaya surgiendo, la promesa de estabilidad de precios queda vacía de contenido", sostienen, advirtiendo de que "definir una función de reacción de la política monetaria en términos demasiado rígidos podría resultar contraproducente".
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Por otra parte, si el presidente de la Fed opta por centrar su discurso en los asuntos que están analizando los grupos de trabajo, los expertos de MFS Investment apuntan que la reacción del mercado podría ser negativa, ya que podría interpretarse como una forma de evitar responder a las dudas existentes sobre la credibilidad de la Fed.
"En cualquier caso, el presidente Warsh se enfrenta a una situación delicada", subrayan.
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