David Asta Alares
Tokio, 23 jul (EFE).- Japón está reforzando sus capacidades de contraespionaje con la creación de su primera agencia de inteligencia centralizada desde la Segunda Guerra Mundial, que se reunirá a finales de julio según medios locales, y protegiendo su seguridad económica ante lo que percibe como amenazas crecientes de países como China o Rusia.
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Esta reforma se ha convertido en una prioridad para la primera ministra, Sanae Takaichi, en medio de informes sobre una gran actividad de espías en el archipiélago y de lo que el portavoz gubernamental Minoru Kihara volvió a calificar este jueves como "el entorno de seguridad (...) más grave y complejo desde la posguerra".
"Existen numerosas vulnerabilidades, una de las más críticas podría ser la seguridad energética ante la dependencia excesiva del petróleo en Oriente Medio", afirmó a EFE Akira Igata, profesor de la Universidad de Tokio especializado en seguridad económica, aunque "el tema candente ahora es la falta de capacidad de inteligencia de Japón".
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El país asiático se ha convertido en un "nido de espías" ruso, advirtió el diario estadounidense The New York Times a mediados de julio, al detallar una supuesta operación rusa en Tokio para adquirir información y tecnología para su armamento en la guerra de Ucrania.
Decenas de espías recalaron en el archipiélago tras ser expulsados por países occidentales poco después del inicio del conflicto con Ucrania en 2022, convirtiendo a Japón en un centro clave de la maquinaria de guerra rusa gracias a unas leyes débiles sobre espionaje, según el medio.
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Este es el más reciente en una serie de informes que han subrayado las vulnerabilidades niponas en materia de seguridad, y que incluyen la presunta exportación ilegal desde Taiwán de servidores equipados con chips de Nvidia a China pasando por Japón, así como casos de espionaje industrial en el archipiélago.
Sin entrar a comentar casos concretos como el destacado por The New York Times, Kihara reconoció el pasado 13 de julio la "creciente necesidad de abordar las actividades de inteligencia extranjera que amenazan nuestra seguridad nacional".
Tokio debe "actuar con mayor rigor" ante los intentos de "obtener o adquirir secretos gubernamentales o corporativos", añadió el portavoz en una rueda de prensa, al tiempo que destacó que el archipiélago ya cuenta con una serie de leyes destinadas a proteger la seguridad.
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Pero Kihara señaló que el Gobierno de Takaichi está dando respuesta a la cuestión, con la creación de un Consejo Nacional de Inteligencia encabezado por la primera ministra gracias a una ley que el Parlamento aprobó el pasado mayo, así como a la formación "próximamente" de una Agencia Nacional de Inteligencia (NIB, en inglés).
El consejo centralizado prevé reunirse por primera vez a finales de julio, según la agencia de noticias japonesa Kyodo, y el Gobierno planea establecer el NIB con unos 700 integrantes el 31 de julio, precisó por su parte el miércoles la agencia Jiji.
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Estas medidas son para Takaichi tan solo un "primer paso" en las reformas para "fortalecer las funciones de inteligencia de Japón", afirmó la mandataria conservadora a los medios de comunicación en mayo.
Los planes del Ejecutivo ante lo que describe como una situación de seguridad más compleja por la creciente influencia en la región de China, así como por el acercamiento militar entre Rusia y Corea del Norte, pasan también por elaborar una futura ley antiespionaje y por la revisión en curso de su estrategia de seguridad nacional.
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Takaichi, extitular de la cartera de Seguridad Económica, ha hecho de esta materia uno de los ejes centrales de sus visitas al extranjero desde que fue nombrada primera ministra el pasado octubre.
Una especial atención agudizada por la dependencia de Japón de las importaciones de crudo de Oriente Medio en pleno bloqueo del vital estrecho de Ormuz, y por los controles chinos a las exportaciones de minerales críticos y tierras raras al archipiélago como medida de presión.
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La creación a finales del mes pasado de un Comité de Inversión Extranjera a imagen del estadounidense CFIUS, destinado a intensificar el escrutinio de los fondos extranjeros que adquieren empresas o activos estratégicos, es un resultado de este foco.
Pero el ámbito de la seguridad económica se extiende también a áreas como la investigación de tecnologías críticas, en la que según Igata las universidades han sido especialmente lentas en tomar medidas para prevenir su transferencia a terceros países y entidades externas.
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"China es nuestra mayor preocupación, seguida por Rusia", afirmó, debido sobre todo al mayor número de estudiantes chinos involucrados en la investigación de tecnologías críticas de doble uso en universidades japonesas. EFE
(foto)(audio)
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