El caos mundialista sobre ruedas: La realidad de ser repartidor en Ciudad de México

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Diego Jabonero Morales

Ciudad de México, 4 jul (EFE).- Esquivar el tráfico colapsado, sortear los cortes viales por los festejos mundialistas y desafiar el cronómetro de una aplicación móvil mientras el resto del país se paraliza frente al televisor es la rutina de miles de repartidores de comida en la Ciudad de México, quienes transforman las calles en su propio campo de juego para asegurar el sustento en las jornadas de mayor euforia futbolera.

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El director de operaciones de DiDi Food en Latam, Patrick Jobson, detalló a EFE que el torneo de 2026 alcanzó picos de demanda históricos en México, provocando un repunte masivo superior al 12% en el volumen de pedidos en comparación con el año anterior.

Para hacer frente a este flujo comercial en urbes como la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, más de 15.000 nuevos repartidores se conectaron a la plataforma para realizar entregas que promedian poco más de 30 minutos.

El directivo enfatizó que la estrategia de la compañía "busca maximizar el beneficio de los repartidores durante los partidos, no se trata solo de tarifas, sino de mejorar la tecnología".

Para ello, la aplicación ha implementado dinámicas especiales, programas de recompensas y herramientas logísticas orientadas a optimizar el tiempo de los socios y reducir al mínimo sus esperas en los restaurantes.

Pero a pesar del aumento en las plantillas de repartidores y las diferentes medidas implementadas por las aplicaciones, la realidad de los “riders” en Ciudad de México sigue girando en torno a la precariedad, la inseguridad y la incertidumbre de si ese día van a poder volver a casa ilesos.

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“No dejes el casco de moto en el suelo, da mal augurio, significa que un repartidor morirá” advirtió a EFE Uriel, quien lleva cinco meses trabajando como repartidor en la Ciudad de México y quien afirmó que lo más importante para ser repartidor es salir de casa “sin peleas” porque no sabes si ese día volverás.

Mientras la FIFA decidió posponer una hora el encuentro entre México y Ecuador por la tormenta eléctrica que azotaba la capital mexicana, los repartidores no encontraban tregua entre los pedidos de los aficionados que se impacientaban.

Para repartidoras como Paola, con 8 años de experiencia en el sector, las jornadas mundialistas saturan los restaurantes de repartidores más que de comensales. Aunque la demanda sube, lamentó que la euforia no siempre se traduzca en ingresos: "Lo malo es que entre más piden, luego no dan propina".

Paola, fundadora de la colectiva "Ni Un Repartidor Menos/Ni Una Repartidora Menos", denunció que el reparto está en el nivel cuatro de cinco en peligrosidad laboral. "De los más de 600 compañeros fallecidos en las calles, dos han recibido justicia", afirmó críticamente.

Durante la cobertura, EFE constató las dificultades logísticas del sector al acompañar al repartidor Marco Alexis en una de sus entregas en la Ciudad de México. El equipo y el motociclista debieron esperar diez minutos en un callejón debido a que la clienta no respondía a los llamados.

El repartidor explicó que estas ausencias son sumamente comunes en su jornada diaria y detalló el protocolo que suelen aplicar en estos casos. Según relató, cuando la plataforma cancela el viaje, es habitual que los conductores decidan regalar los alimentos a personas en situación de calle.

A pesar de la euforia mundialista y el repunte de pedidos, los repartidores de la capital continúan pedaleando entre la precariedad y el peligro. Para estos trabajadores, cada entrega bajo la tormenta es una batalla diaria por el sustento, donde la verdadera victoria es regresar sanos y salvos a casa. EFE

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