Bayer segregará su negocio de glifosato en EEUU en una entidad independiente denominada Ruveon

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El grupo alemán Bayer ha anunciado la consolidación de su negocio de glifosato en Estados Unidos en una entidad independiente que operará como Ruveon con el objetivo de optimizar y alinear la actividad con las necesidades específicas del mercado estadounidense y que estará dirigida por el español Alfonso Alba Ordóñez.

La alemana considera que la consolidación del negocio estadounidense de glifosato "es un paso fundamental dentro del Plan Quinquenal integral de la división Crop Science", previamente anunciado y establecido por el Bayer para impulsar el crecimiento, la resiliencia y la rentabilidad, y permitir un enfoque aún más preciso en la innovación y las operaciones comerciales.

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La decisión de Bayer llega una semana después de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos anulara una sentencia contra la compañía germana por no advertir sobre el riesgo de cáncer en uno de sus herbicidas, bloqueando así miles de demandas por fallos en el etiquetado contra la multinacional.

En un comunicado, el gigante de Leverkusen ha expresado su confianza en que Ruveon sea un actor más ágil y mejor posicionado dentro de su mercado. En este sentido, ha precisado que los equipos comerciales y de producto dedicados al negocio de glifosato en EEUU ahora forman parte de Ruveon, que tendrá su sede en San Luís (Misuri) y seguirá formando parte del grupo Bayer.

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"Hoy damos un paso importante dentro de nuestro Plan Quinquenal", ha declarado Brian Naber, director de Ciencias Agrícolas para Norteamérica y Australia/Nueva Zelanda, para quien la consolidación de los recursos y operaciones de glifosato en EEUU beneficia a clientes, socios y demás partes interesadas, ya que permite a los equipos de Ruveon y de Bayer dedicar plenamente el enfoque y los recursos necesarios para satisfacer y anticipar las necesidades de los respectivos clientes.

Alfonso Alba Ordóñez, ingeniero agrónomo por la Universidad de Córdoba (España) y MBA del IMD de Lausana (Suiza), se incorpora a Ruveon como consejero delegado, aportando más de 30 años de experiencia en puestos de alta dirección en Bayer y tras haber desempeñado cargos directivos de alto nivel en Europa, Sudamérica, Norteamérica y China.

"Ruveon se basa en una sólida trayectoria de confiabilidad que impulsa la mejora continua y el progreso, arraigados en los más de 50 años de desempeño comprobado de Roundup", ha afirmado Ordóñez. "Al dedicar nuestra experiencia y recursos exclusivamente al glifosato, Ruveon se encuentra en una posición privilegiada para brindar a los clientes las soluciones confiables que necesitan para superar con seguridad los desafíos más complejos de la agricultura", ha añadido.

Antes de unirse a Ruveon, Alba Ordóñez ocupó diversos puestos de alta dirección en estrategia global, integración comercial y gestión regional, destacando su cargo como CEO de Bayer Crop Science China, donde lideró una transformación que generó un aumento del 20% en las ventas de protección de cultivos y una mejora del 33% en el EBIT en dos años. Antes de incorporarse a Bayer, ocupó diversos puestos de liderazgo en Monsanto tras haber iniciado su carrera en la división de Semillas de Cargill.

Por otro lado, Ruveon ha advertido de que la competitividad del mercado, con una demanda cambiante por parte de los agricultores, así como un proceso regulatorio prolongado, se ve agravada por el desafío que representa, particularmente en el segmento de glifosato, la práctica persistente de productores extranjeros de vender sus productos por debajo del coste de producción, "es decir, dumping".

Por ello, Ruveon ha presentado peticiones ante el Departamento de Comercio de los Estados Unidos y la Comisión de Comercio Internacional de los Estados Unidos solicitando investigaciones antidumping y de derechos compensatorios sobre las importaciones de glifosato provenientes de empresas chinas.

"Los productores chinos de glifosato están incurriendo en esta práctica predatoria como parte de una estrategia deliberada para perjudicar a los productores nacionales y, en última instancia, expulsarlos del mercado", ha asegurado, añadiendo que los proveedores de China se benefician de subsidios gubernamentales, que les permiten vender a precios que ningún productor sin subsidios puede igualar.

"Nuestra intención no es perjudicar a los agricultores, sino garantizar que Estados Unidos siga siendo un mercado justo y competitivo para todos", ha defendido la compañía de Bayer, señalando que, si bien estos precios "artificialmente bajos" pueden parecer beneficiosos para la industria, "nada más lejos de la realidad", puesto que tales prácticas afectan la capacidad de las empresas para realizar inversiones a largo plazo e innovar en beneficio de los agricultores estadounidenses.