Aída Quilcué, la voz indígena para ocupar la Vicepresidencia de Colombia

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Martina Castells González

Bogotá, 18 jun (EFE).- Aída Quilcué convirtió el dolor causado por la violencia que le arrebató a su esposo en una bandera de lucha por los derechos de los pueblos indígenas, forjando en las montañas del suroeste colombiano un liderazgo que la llevó del activismo al Senado y que hoy la impulsa a buscar la Vicepresidencia del país como compañera de fórmula del izquierdista Iván Cepeda.

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Nacida en 1973 en Páez, en el convulso departamento del Cauca, Aída Marina Quilcué Vivas creció en la vereda La Troja viendo de cerca los efectos del conflicto armado colombiano sobre las comunidades indígenas, una experiencia que desde temprana edad la llevó a comprender la necesidad de defender la vida y la dignidad del pueblo nasa.

Su compromiso con la organización indígena se consolidó en 1994, cuando Quilcué tenía tan solo 21 años, y una avalancha del río Páez devastó amplias zonas de la región y la obligó a abandonar su territorio como damnificada.

Fue entonces cuando comenzó a asumir mayores responsabilidades comunitarias en los procesos de reconstrucción y reasentamiento, lo que marcó el inicio de una trayectoria de liderazgo que años más tarde la llevaría a convertirse en una de las principales dirigentes del movimiento indígena colombiano.

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Quilcué fue la primera mujer en liderar el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), una de las organizaciones étnicas más importantes de Colombia.

Su trabajo la llevó a integrar la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y a participar en la elaboración del capítulo étnico del acuerdo de paz firmado con la guerrilla de las FARC en 2016.

En 2021 recibió el Premio Nacional de Derechos Humanos y, un año más tarde, llegó al Senado, donde integra la Comisión Primera y ha promovido iniciativas relacionadas con la participación política de las mujeres y las garantías para la movilización social.

En una entrevista con EFE en enero pasado, Quilcué definió su recorrido como parte de una lucha histórica por la defensa del territorio, la vida y los derechos colectivos.

"Nuestra lucha ha sido milenaria por resistir, por defender, por permanecer en el tiempo y el espacio", afirmó la senadora.

Ese liderazgo también la convirtió en blanco de amenazas, pues ha recibido mensajes intimidatorios, sufrido atentados y en diciembre de 2008 su esposo, Edwin Legarda, fue asesinado por miembros del Ejército.

La líder social también fue víctima de un secuestro exprés en febrero pasado en una carretera del Cauca junto a miembros de su equipo de seguridad.

Quilcué atribuye esas amenazas a su trabajo en defensa de los derechos humanos y sostiene que en Colombia "pensar distinto" sigue costando la vida, así como que la ayuda que reciben de las instituciones a veces "no es suficiente", lo que obliga a los líderes y defensores a tener que buscar "mecanismos de autoprotección".

Su designación como compañera de fórmula a la Vicepresidencia de Cepeda refuerza además la presencia de los movimientos indígenas y sociales dentro del proyecto político del Pacto Histórico.

De resultar elegida, se convertirá en la sucesora de Francia Márquez en la Vicepresidencia y en la segunda representante consecutiva de sectores históricamente excluidos en ocupar ese cargo, una posición desde la que ha planteado la necesidad de fortalecer la participación de los pueblos étnicos y de las regiones en las decisiones nacionales. EFE

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