El Gobierno defiende la actuación policial contra la oposición en la sentada de Kinshasa y niega que muriera gente

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El Gobierno congoleño ha defendido la actuación de sus policías durante los episodios violentos ocurridos el viernes durante una sentada de la oposición en la capital, Kinshasa, para protestar contra una posible reforma constitucional que podría abrir la puerta a la perpetuación en el poder del presidente Félix Tshisekedi en 2028.

La oposición congoleña denunció que dos personas han muerto y tres de sus principales dirigentes resultaron heridos por la intervención policial y simpatizantes del presidente, que dispersaron a palos a los concentrados con total impunidad. Tres destacados líderes de la plataforma opositora Coalición Artículo 64 (C64): Delly Sessanga, Jean-Marc Kabund y, sobre todo, Martin Fayulu, en su día candidato presidencial, acabaron refugiados en la sede del partido de este último, Compromiso para la Ciudadanía y el Desarrollo (ECIDE).

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El Gobierno provincial ha desmentido los muertos que denunció Fayulu. "Según los primeros datos disponibles, no hubo víctimas mortales, veinte heridos leves, entre ellos quince agentes de policía y cinco manifestantes, así como cerca de cinco vehículos calcinados ", indicó el comunicado.

Las autoridades acusan a los manifestantes de "ignorar las condiciones establecidas por las autoridades municipales al cambiar inesperadamente la ruta previamente acordada", y de "reclutar a personas desempleadas, a veces bajo la influencia de sustancias prohibidas, equipándolas con armas blancas y colocándolas en primera línea para provocar a las fuerzas del orden y realizar actos de provocación".

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Los incidentes, de todas formas, se suman a la cascada de crisis que están azotando al país africano por múltiples frentes: a la tensión política se suma un brote de ébola con tintes de epidemia, retroalimentado por un conflicto de violencia en el norte y el noreste del país.

Cabe recordar que, a principios de mayo, Tshisekedi se mostró abierto a un escenario que podría conducir a un tercer mandato mediante una reforma constitucional e incluso un posible aplazamiento de las elecciones. "No he pedido un tercer mandato, pero les digo esto: si el pueblo quiere que tenga un tercer mandato, lo aceptaré", declaró en rueda de prensa desde la capital.