Redacción deportes, 13 jun (EFE).- No es arte de magia la temporada de Folarin Balogun, ni sus 19 goles con el Mónaco ni los seis con su selección ni los dos con los que abrió el Mundial 2026 con una victoria de Estados Unidos por 4-1 sobre Paraguay, por mucho que considere “un mago” al técnico de su club, Sebastien Pocognoli, que, junto a su asistente, Kevin Mirallas, han despertado al goleador que lleva dentro, porque entiende "mejor el juego".
Balogun ha sido la figura del segundo día del Mundial. Es su máximo goleador inicial. Igual que Estados Unidos causa sensación. Sus dos goles en la primera parte, tres de su equipo, sólo reafirman todo lo que ya ha apuntado desde el pasado mes de octubre en adelante, sobre todo los últimos meses, cuya eclosión sobre la portería contraria ha sido espectacular. Hasta asombrosa. Nunca vista en el Mónaco, aunque ya se intuyó en el pasado.
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El futbolista, nacido en 2001 en Brooklyn, criado desde los dos años en Londres y producto de la cantera del Arsenal desde los 8 años, ha marcado 14 goles en sus últimos 20 partidos en todos los frentes, entre su club y la selección, aunque su punto de inflexión va más atrás en el tiempo, al mes de octubre de 2025, al cambio de entrenador, preparación e idea de juego en el Mónaco.
La llegada de Sebastien Pocognoli, el técnico belga del Mónaco de 38 años, que antes dirigió al Union Saint Gilloise y fue lateral izquierdo en Alemania, Inglaterra, Países Bajos y Bélgica en su época como jugador, más su asistente de ataque, Kevin Mirallas, también belga, también de 38 años, en su caso extremo como jugador, impulsaron su mejor nivel.
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Hay trabajo detrás. No es un cambio radical ni puntual. Exigió un proceso. “He mejorado en mi juego. Ese es el objetivo de todo futbolista cada año. He progresado con el balón y sin él, pero también es entender el juego. He marcado más goles esta temporada. Sébastien Pocognoli y Kevin Mirallas querían que mejorara desde el principio”, repasó.
“Mis dos primeros años en el Mónaco fueron un poco más difíciles, pero, en cuanto llegaron el entrenador y Kevin, me ayudaron a recuperar la confianza y a entender mejor el juego, especialmente de cara a puerta. Creo que el progreso que he hecho también se debe a los consejos que he recibido”, abundó el delantero de 24 años sobre su reacción.
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Ha sido una temporada importante para él con la Liga de Campeones, que llegó hasta la ronda previa a los octavos de final frente al París Saint-Germain, el vigente campeón de Europa de las dos últimas ediciones. Su éxito, en cualquier caso, lo atribuye al propio crecimiento del colectivo. Al equipo.
Analítico, siempre mira en qué puede mejorar aún. Los resultados están ahí. Los números hablan por sí solos.
Hasta el pasado octubre, hasta ese instante, en el Mónaco había marcado nueve goles en 55 encuentros, desde que llegó tras su buena campaña goleadora en el Reims (22 tantos en 39 choques en 2022-23). Después, desde que lo dirigen ellos, sumó 22 aciertos en 36 encuentros.
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El Mónaco pagó 30 millones de euros por él al Arsenal en el verano de 2023. El club londinense fue el propietario de sus derechos federativos desde entonces, cedido un año primero al Middlesborugh (1 gol en 21 duelos en 2021-22) y después al citado Reims (2022-23), cuando apuntó todo lo que podía llegar a ser y es ahora, a ojos del mundo.
No ha tenido sitio en el Arsenal, el club de su vida. Lo incluyó en sus categorías inferiores con apenas ocho años, superó cada desafío y cada división de 2009 a 2019, firmó su contrato profesional con 17 años y jugó una decena de duelos con el primer equipo de los ‘Gunners’, entre 2020 y 2023, entre cesiones, camino del Mónaco… Y del Mundial. Es su momento.
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Iñaki Dufour
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