Mundial 2026 pondrá a prueba capacidad económica y operativa de México, advierte experto

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Ciudad de México, 3 jun (EFE).- El Mundial de fútbol 2026 pondrá a prueba a México más allá de las canchas, al exhibir ante millones de visitantes y observadores internacionales su capacidad económica, logística y operativa, advirtió el analista económico y financiero Manuel Herrejón Suárez.

México será coanfitrión del torneo junto con Estados Unidos y Canadá, en la edición más grande en la historia de la Copa del Mundo, con 48 selecciones y una intensa movilidad de aficionados.

Aunque el país prevé una importante derrama turística, Herrejón sostuvo a EFE que el verdadero impacto del evento estará en la evaluación internacional que enfrentará México en infraestructura, conectividad, movilidad, operación aeroportuaria, energía, telecomunicaciones, sistemas de pago y logística.

Según datos de la Secretaría de Turismo, el Mundial podría atraer 5,5 millones de visitantes, mientras la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) estima beneficios por más de 3.000 millones de dólares.

“El Mundial no solamente pondrá a prueba estadios o capacidad hotelera; pondrá a prueba el funcionamiento integral del país frente a millones de personas observándolo al mismo tiempo”, señaló.

El torneo en Norteamérica tendrá una dimensión inédita, pues la FIFA espera que el ciclo económico sea un 80 % mayor que el de Rusia y un 70 % superior al de Catar, según Mikel Arriola, comisionado de la FMF.

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En tanto, la cifras oficiales también prevén que la exposición global del torneo supere los precedentes, pues tan solo para el partido inaugural en Ciudad de México se esperan 6.000 millones de espectadores, superando el récrod de 4.000 de Catar.

El analista consideró que la justa deportiva funcionará como una “prueba de estrés” para la economía nacional, en un momento en que México busca consolidarse como destino de inversión por el fenómeno del nearshoring y la relocalización de cadenas productivas hacia Norteamérica.

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“La demanda energética aumentará, los aeropuertos operarán bajo presión máxima, las redes móviles enfrentarán exigencias extraordinarias y los sistemas de pago deberán procesar millones de transacciones adicionales”, explicó.

Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey serán las sedes mexicanas del torneo y ya trabajan en proyectos de movilidad, renovación urbana, conectividad y modernización de infraestructura vinculados al torneo, al tiempo que se han invertido más de 300 millones de dólares en mejoras a los estadios anfitriones, según la FMF.

Para Herrejón, el torneo medirá la confianza internacional, pues las empresas analizan variables similares a las que vivirá un visitante: infraestructura, conectividad, logística, capacidad operativa y confianza.

“El mundo ya no evalúa únicamente crecimiento económico. Evalúa funcionalidad. Los países que entienden el verdadero impacto económico de estos eventos no los utilizan solamente para atraer turistas; los utilizan para fortalecer reputación internacional y generar confianza para inversión futura”, sostuvo.

Estimaciones de Banamex, Ve por Más e incluso de calificadoras como Moody’s Analytics estiman un aporte de 0,1 % al crecimiento del producto interno bruto (PIB) mexicano, mientras Banorte ha proyectado un impulso de entre 42 y 62 puntos base.