
La relación entre Olivia de Borbón y su hermano Francisco pasa por su momento más crítico y es que tras el fallecimiento de su padre, el Duque se Sevilla, ambos comenzaron una disputa por el título familiar que les llevado a distanciarse más que nunca. A este enfrentamiento, hay que añadirle la detención del hijo de Francisco de Borbón y Escasany y la princesa Beatrice von Hardenberg por presunta implcación en una red de blanqueo de dinero procedente del narcotráfico.
En esta ocasión era Olivia la que daba la cara y reaparecía ante los medios en el primer aniversario de 'Black Roan', la marca de sastrería a medida de su marido Julián Porras-Figueroa y Pipi Suárez Garzón. A pesar de la discrección que siempre le ha caracterizado en cuanto a los asuntos familiares se refiere, en esta ocasión Olivia reconocía públicamente que el trato que está recibiendo es muy injusto. "Desde hace unos meses estoy recibiendo, para mi gusto, ataques muy feos. Siempre vienen del mismo medio, de la misma persona y no creo que sean del todo justos conmigo" explicaba la mujer de Julián Porras visiblemente enfadada. Además, anunciaba que tomará medidas legales al respecto: "Hay un montón de cosas que se están tergiversadas, hay calumnias, hay intromisión a la intimidad, se han pasado muchas líneas morales, pero también legales y no lo voy a dejar pasar esta vez".
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Sobre la situación que está viviendo con su hermano Francisco, Olivia solo pide una lucha justa por el título familiar que hasta el momento no se está llevando a cabo por una de las partes: "Yo lo que quiero es que sea un juego limpio y que se dejen de tergiversas cosas para dejarme a mi mal, no hay necesidad. Algún día pasará todo esto y nos reiremos... Los hermanos se pelean, se reconcilian, se quieren, se odian". Completamente decidida a contar su versión de los hechos en los juzgados, Olivia deja muy claro que confía en la justicia y en que llegarán a un acuerdo justo para ambas partes: "Yo en la justicia, siempre, siempre. Y además, yo hay una cosa que creo muy firmemente y es que cuando uno lleva la razón, o por lo menos está convencido que lleva la razón, no tiene que ir todo el rato justificándose, ni dando explicaciones, ni buscando palmeros".