
Este viernes 5 de junio llega a los cines 'Todo lo que nunca fuimos', adaptación cinematográfica de la exitosa novela homónima de Alice Kellen. Protagonizada por Maxi Iglesias y Margarida Corceiro y dirigida por Jorge Alonso, este largometraje relata la historia de amor entre Lea, una joven marcada por la muerte de sus padres, y Axel, el mejor amigo de su hermano, un romance que sus protagonistas anticipan que aborda "temas como la salud mental", la necesidad de verbalizar "lo que sientes" y la importancia de "pedir ayuda".
"Está bien sentir y llorar. Hacerlo no es una debilidad, tienes que pasar por ello para seguir con tu vida", defiende Corceiro en una entrevista concedida a Europa Press. La actriz portuguesa espera que Lea, a quien "le cuesta muchísimo hablar de lo que siente y se enfrenta a un dolor muy fuerte y a una pérdida muy grande", ayude al público a entender que "pedir ayuda es muy importante".
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En ese sentido, Iglesias celebra "una generación que poco a poco ya no solo va abriéndose más, sino teniendo las herramientas para poder hacerlo de una manera coherente y asertiva". "Me gusta mucho lo que veo de esta nueva generación, cada vez hay menos prejuicio. Me gusta esa capacidad que a lo mejor nosotros a los 20 años no teníamos", añade el intérprete de 'Física o química' o 'Valeria'.
La salud mental aparece así como uno de los ejes emocionales de 'Todo lo que nunca fuimos', una película que, según Kellen, no se limita al relato romántico. "La historia de amor está muy bien, pero también que un proyecto que va dirigido al público joven aborde con delicadeza la salud mental", indica la escritora. "Este tema forma parte de Lea", añade la autora de 'El mapa de los anhelos', cuya adaptación televisiva llegará a Netflix el 17 de julio.
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Precisamente por lo atravesada que está Lea por esa dimensión emocional que comenta Kellen, Alonso explica que durante el proceso de adaptar la novela "en lo que más me centré fue en la química de los personajes y en esa evolución de Lea". "Parte de un punto muy oscuro", anticipa el director de 'Camino de la suerte' sobre el recorrido de la protagonista.
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DEL LIBRO A LA PANTALLA
En la "traducción de lo que es texto a imagen", Kellen considera que siempre "se ganan algunas cosas y otras tienes que aceptar que se esfuman". La autora de otros fenómenos literarios como 'Nosotros en la luna' y 'Donde todo brilla' reconoce que uno de los grandes retos de ese cambio de lenguaje pasa por trasladar "la reflexión interna de los personajes", aunque subraya que "el audiovisual" también permite "mejorar aspectos del libro".
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La escritora sostiene que el cine permite representar pausas y miradas que en la literatura funcionan de otra manera. "En una novela das por hecho que hay silencios, pero no es lo mismo que un silencio sostenido entre dos personas que se están mirando y tú a ellos", apunta Kellen sobre una de las posibilidades expresivas de la pantalla frente a la lectura. "Cuando lees una novela tú no haces la pausa como tal, sigues leyendo, no te paras, entonces el silencio realmente no existe", asegura.
'Todo lo que nunca fuimos' nace de una obra muy popular dentro de la literatura romántica, un aspecto que Iglesias opina que supone un desafío añadido a la hora de adaptarla. El actor indica que "el reto quizá está en combatir el imaginario colectivo porque es muy potente la imaginación que tiene cada lector". "No solo tienes que interpretarlo como un personaje de un guion, tienes que ser consciente de que ha marcado a mucha gente que lo tiene muy presente", añade.
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Por su parte, Corceiro defiende que una adaptación no puede reproducir de forma mecánica lo que narra el material original. "No puedo copiar el libro porque si yo lo leo y tú también vamos a imaginar a Lea de diferentes maneras", señala la intérprete, que considera que la clave para lograr "una adaptación fiel está en ser honesta a las emociones del personaje". "Y el libro nos ayuda muchísimo a entender sus pensamientos y decisiones", concluye.