A cuatro años de la caída de Mariúpol, familias de defensores cautivos ansían su retorno

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Rostyslav Averchuk

Leópolis (Ucrania), 16 may (EFE).- Los ucranianos celebran el regreso de cientos de prisioneros de guerra liberados este viernes, pero urgen a no olvidar a los 1.500 soldados que siguen languideciendo en las prisiones rusas tras la rendición de Mariúpol hace exactamente cuatro años, que puso fin al brutal asedio de la ciudad portuaria del este del país.

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Entre los 205 cautivos liberados en la primera fase del más reciente intercambio a gran escala, sólo hay uno del regimiento Azov y otros 19 defensores de Mariúpol, señaló Irina Novosiadlo, presidenta de la Asociación de Familias de Defensores Capturados en Leópolis.

"Seremos sus voces hasta que todos regresen, porque el cautiverio los está matando", dijo Novosiadlo, mientras las familias enarbolaban retratos de sus seres queridos durante una concentración en aquella ciudad del oeste de Ucrania.

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Cada semana, cientos de personas se dan cita en ciudades de toda Ucrania para apoyar a los soldados que bajaron las armas en Mariúpol hace cuatro años, bajo las órdenes del presidente Volodímir Zelenski.

Aproximadamente 2.500 efectivos, cuyas provisiones, medicinas y munición casi se habían agotado, empezaron a salir el 16 de mayo de 2022 de la fortaleza improvisada de la planta de acero de Azovstal, con la expectativa de que serían canjeados en unos meses y tratados de acuerdo con la Convención de Ginebra.

Sin embargo, unos 1.500 soldados, de ellos unos 700 del regimiento Azov, siguen cautivos. Pese a que el 95 % de los prisioneros ucranianos liberados afirma haber sufrido maltrato físico y psicológico, el trato a los defensores de Mariúpol ha sido especialmente brutal, pues al aislamiento de sus familias se suman las torturas, según denuncian allegados y supervivientes.

"No hablé cuando los rusos me pidieron información sobre mis compañeros. Mi columna vertebral pagó el precio", dijo a EFE desde una silla de ruedas Nazari Krasovski, un soldado de Azov que regresó incapaz de caminar tras más de tres años de cautiverio.

Azov, que ha desempeñado un papel clave en la defensa del Dombás desde 2014, es empleado desde hace tiempo por Rusia como supuesta prueba del carácter "neonazi" del Gobierno ucraniano, debido a sus orígenes en círculos de ultraderecha.

Rusia lo designó como organización terrorista en agosto de 2022, meses después de la caída de Mariúpol.

La unidad, ahora integrada en la Guardia Nacional de Ucrania, ha desmentido sistemáticamente estas acusaciones y en 2024 el Departamento de Estado de Estados Unidos determinó que no era responsable de violaciones de derechos humanos, con lo que, tras un largo veto, empezó a recibir armamento occidental.

"Es como acusar a cualquier unidad de élite de cualquier país de defender a su patria", dijo Krasovski. "Azov sólo es culpable de mantenerse firme contra la agresión rusa", agregó.

Cree que Rusia evita liberar a los soldados de Azov capturados para culparles de la destrucción de Mariúpol y recabar apoyo interno para la guerra contra Ucrania.

Ante los tribunales rusos comparecen de forma regular soldados escuálidos, de los que cientos han sido condenados a veinte años o más en prisión por haber matado supuestamente a civiles durante el asedio en el que según las autoridades ucranianas perecieron al menos 22.000 vecinos de la ciudad oriental.

"Si Azov es realmente tan malvado, ¿por qué los crímenes que supuestamente cometieron sólo ocurrieron después de que Rusia invadiera Ucrania?", preguntó Krasovski de forma retórica.

Para sus familiares, el duro trato recibido por los defensores de Mariúpol está relacionado con su papel crucial en los primeros meses de la invasión.

"Los defensores de Mariúpol se convirtieron en el escudo que le otorgó a Ucrania 86 días para reunir más fuerzas", subrayó Novosiadlo.

"Los rusos están muy furiosos con los defensores de Mariúpol", dijo Marina, una mujer que vino a la concentración para apoyar al marido de su amiga, Serguí Mishchenko, jefe de una unidad de artillería de la 36.º Brigada de Infantería Marina, condenado recientemente a 22 años de prisión en Rusia.

Según la inteligencia militar ucraniana, Rusia está aplazando deliberadamente el regreso de los defensores de Mariúpol para crear tensiones dentro de Ucrania entre las familias y el Gobierno.

"Rusia miente y hace todo lo posible para sembrar división en Ucrania y en Europa. Podemos derrotarla si nos mantenemos unidos", subrayó Krasovski. EFE

(foto) (vídeo)