New York Times asegura que Israel ha dedicado dinero para influir en Eurovisión desde 2018

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Madrid, 11 may (EFE).- Israel habría dedicado dinero para influir en el televoto de Eurovisión al menos desde 2018, según un reportaje de investigación que publica este lunes The New York Time, en el que estudia cómo ese país ha podido usar el festival como instrumento de "poder blando" en su agenda internacional y examina el caso de España en la pasada edición.

"En algunos países habrían bastado unos pocos cientos de personas para asegurar la victoria en el televoto, lo que lo hace más susceptible a la influencia de campañas gubernamentales que las que los organizadores han reconocido", afirma el periódico entre sus principales conclusiones.

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El diario estadounidense asegura que "los esfuerzos de Israel por influir en la votación de Eurovisión" comenzaron años "antes de lo que se creía". Se basa en datos obtenidos por su equipo de investigación a través del organismo israelí The Seventh Eye, que revelan que la mayor parte del dinero para financiar esta campaña procedía del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Según muestran los registros financieros, Israel gastó al menos un millón de dólares en 2024 en la promoción de Eurovisión. Ese dinero provino de la oficina de "hasbara" del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, "un eufemismo para la propaganda en el extranjero", asegura el diario.

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Un apartado del presupuesto de esta oficina especificaba que se habían destinado fondos para la "promoción del voto".

El diario recaba también la versión de Doron Medalie, un antiguo compositor israelí para Eurovisión, que asegura que el Gobierno israelí llevaba promocionando discretamente a los artistas de su cadena de televisión desde al menos 2018. Ese año, el Gobierno gastó más de 100.000 dólares en promoción en redes sociales e Israel ganó.

El New York Times pone como ejemplo el caso de España, país del que ha obtenido los porcentajes de voto del voto popular en la final de Eurovisión 2025.

Según esos cálculos, la representante israelí de esa edición, Yuval Raphael, habría obtenido un tercio del televoto registrado en España, un 33,34 %, que equivaldría concretamente a unos 47.570 votos, muy lejos del segundo país clasificado, Ucrania, que habría acaparado un 6,74 % (9.620 votos).

El reportaje recuerda entonces que, puesto que las normas de Eurovisión permitían a la misma persona votar hasta en 20 ocasiones, habrían bastando "solo unos pocos cientos de personas, votando en masa", para asegurar la victoria de la candidata israelí.

The New York Times ha subrayado que, según su investigación y pese a que la Unión Europea de Radiodifusión (UER) afirmó que no se habían dado irregularidades, este organismo no se encargó ninguna auditoría externa ni ha hecho públicos los datos del televoto.

Se justifica el uso del caso español por ser un caso paradigmático, dice, "de uno de los varios países donde Israel ganó el voto popular a pesar de que las encuestas mostraban que la opinión pública era muy crítica con el Gobierno israelí".

El ente de radiodifusión español -RTVE- no ha querido realizar ninguna declaración a EFE tras la publicación de este reportaje.

España ha sido uno de los países más crítico con la participación nuevamente de la delegación israelí en la edición de 2026, tanto por el genocidio cometido en Gaza como por el "incumplimiento sistemático" de este país de las normas del propio concurso.

La UER ha interpuesto una advertencia formal contra Israel porque se ha saltado las normas que prohíben pedir el voto, días antes de que comience la nueva edición del certamen, realizadas en varios idiomas por el representa israelí Noam Bettan, en varios idiomas.

El director de Eurovisión, Martin Green, ha asegurado hoy en Viena en una rueda de prensa, que gran parte de los datos del artículo de investigación de The New York Times son "una repetición de lo que hemos estado viendo en los últimos años".

Preguntado por la posibilidad de que el voto de varios cientos de personas pudo afectar al resultado, ha contestado: "Sí, creo que esto es un poco dudoso. Tienes demasiados supuestos ahí. 'Si esto pasara, y si esto otro pasara, y si aquello pasara'... yo no reconozco las cifras con las que están trabajando. Lo que sí sabemos es que tenemos uno de los sistemas de votación más seguros, protegidos y justos. Es un sistema de votación pública". EFE