Juan Palop
La Habana, 8 may (EFE).- La última ronda de sanciones contra Cuba y la retórica cruzada entre Washington y La Habana evidencian que no avanza el diálogo bilateral iniciado por las presiones de EE.UU. en busca de reformas en la isla. O quizá, directamente, que las conversaciones han encallado.
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El propio canciller cubano, Bruno Rodríguez, apuntó en esta dirección en una entrevista esta semana a la televisión estadounidense ABC cuando al ser preguntado por las negociaciones respondió lacónicamente: "Puedo decirle que no veo progreso".
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó el 13 de marzo que ambas capitales habían iniciado contactos, tras semanas de declaraciones de su homólogo estadounidense, Donald Trump, hablando de negociaciones e instando a La Habana a cerrar un acuerdo.
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El 10 de abril tuvo lugar en La Habana la única reunión física conocida entre ambas partes, sin que trascendiesen avances. Medios estadounidenses filtraron una supuesta lista de demandas de EE.UU., con la economía y los presos políticos como prioridades, que el Gobierno cubano negó.
Como han subrayado en repetidas ocasiones distintos representantes cubanos, Rodríguez aseguró que La Habana está preparada para hablar de "distintos asuntos bilaterales", pero que su sistema económico y su régimen político no pueden ser objeto de negociación.
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“No discutiremos jamás con Estados Unidos los asuntos que competen solo a la libre determinación de los cubanos”, afirmó el canciller.
La Habana argumenta que la soberanía nacional y su independencia trazan una línea roja que impide debatir estas cuestiones con otros países, que es precisamente lo que EE.UU. ha dicho que persigue con sus presiones desde enero sobre la isla.
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Washington cortó el flujo de petróleo venezolano a Cuba tras su intervención militar en Caracas y tres semanas más tarde amenazó con imponer aranceles a quien suministrase crudo o derivados a la isla.
Desde entonces los apagones crónicos de la isla se han intensificado -lo que supone un grave peaje para el conjunto de la población cubana- y el sector estatal, de la industria y el transporte a los hospitales, escuelas y ministerios, está bajo mínimos.
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El Gobierno cubano ha tachado de "genocida" el bloqueo petrolero. La ONU ha calificado la medida de contraria al derecho internacional y denunciado que impide el disfrute "de un amplio espectro de derechos humanos".
Por último, hace justo una semana el presidente Donald Trump, firmó una Orden Ejecutiva que amplía las sanciones económicas, financieras y comerciales contra Cuba, redoblando la presión sobre La Habana.
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Este jueves se dieron a conocer los primeros sancionados, con el foco de la administración estadounidense en el conglomerado empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba, al que se atribuye el control de al menos el 40 % del producto interno bruto (PIB) isleño.
"Las medidas de cerco económico adicionales hoy (por ayer) anunciadas agravan la situación ya difícil que enfrenta nuestro país, en la misma medida que fortalece nuestra determinación de defender la patria, la revolución y el socialismo", escribió en redes sociales Díaz-Canel.
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El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, avanzó este viernes que van a tomar "más medidas" contra Cuba durante la gira que le ha llevado a Italia y el Vaticano, donde la cuestión de la presión estadounidense sobre la isla ha estado sobre la mesa.
El Gobierno cubano también ha lanzado advertencias durante los últimos días frente a la posibilidad de una intervención militar estadounidense en la isla, tras los precedentes de Venezuela e Irán.
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El canciller cubano advirtió que Washington está en un "camino peligroso" que puede llevar a "un baño de sangre" en la isla.
Por su parte, el representante permanente de Cuba ante la ONU, Ernesto Soberón, afirmó en una entrevista con la televisión estadounidense Fox News que "darse por vencido" no forma parte del lenguaje político cubano.
Estas últimas declaraciones eran respuesta a la afirmación de Trump de que pensaba "tomar" Cuba "casi de inmediato", en cuanto terminase con Irán. El presidente de EE.UU. también barajó la idea de acercar a las costas cubanas un portaaviones. EFE
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