El Niño o Superniño, influencias climáticas imperceptibles en España, según experto

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Redacción Medioambiente, 18 abr (EFE).- El fenómeno climático de El Niño -que estaría en proceso de formación-, tiene impactos en América, Oceanía, sureste asiático y África tropical, pero sus efectos son imperceptibles en España y la cuenca del Mediterráneo, por lo que no es posible que se sienta en Europa un Superniño, como se ha afirmado en los últimos días.

Así lo asegura a EFE el meteorólogo de Meteored Samuel Biener, para quien la señal de El Niño es "prácticamente marginal o imperceptible en España y la cuenca del Mediterráneo"; y sostiene que "en Europa afecta más el chorro polar", la corriente de aire que procede del Ártico.

Biener hace estas aclaraciones a propósito de los anuncios realizados en la última semana acerca de la posible influencia de un Superniño en los próximos meses, con temperaturas muy altas que provocarían "un verano abrasador extremo en España". Algo que considera "un bulo que hay que aclarar, porque El Niño apenas tiene impacto en España".

En opinión de Biener, los efectos de El Niño "se dejan sentir a miles de kilómetros, aunque estas alteraciones afectan sobre todo al Pacífico, y muchas veces Sudamérica se lleva la peor parte porque El Niño se suele manifestar en forma de temperaturas extremas muy altas en Perú y Ecuador, con lluvias intensas e inundaciones".

Por el lado contrario, dice, "la sequía suele ser catastrófica en Australia, el sur de África y Brasil".

Biener comenta que "todo parece indicar que a partir de este verano boreal se va a volver a la fase de El Niño. "Ahora mismo estamos en una fase neutra entre El Niño -que es la fase cálida del ENSO- y La Niña, -que es la fase fría-".

Asimismo "es una situación bastante compleja porque de las corrientes marinas, que tienen gran importancia en la regulación del clima global, no hay tantos conocimientos y ni tantos estudios como con las corrientes atmosféricas, como con el chorro polar".

"No se puede afirmar claramente hasta qué punto el cambio climático está impactando en la periodicidad de El Niño", declara Biener y apunta que, en cambio, "sí que hay manifestaciones más claras de los efectos del calentamiento global, en la intensidad de los efectos de este fenómeno".

Con las temperaturas más altas, el Niño se forma aproximadamente a mediados de año, con un pico de intensidad de fenómenos meteorológicos en los últimos meses; "esta fase suele durar aproximada de entre 12 y 18 meses y aparece cada 3 o 7 años".

Según Biener, "El Niño forma parte de un fenómeno más extenso" y se caracteriza principalmente por el calentamiento que se produce en el centro y este del Pacífico Ecuatorial.

"Esto provoca que los vientos alisios que soplan en ese sector se debiliten, pudiendo incluso llegar a desaparecer, acumulándose de aguas cálidas en el centro de la cuenca, y dando lugar a anomalías positivas de más de 10 ° en el aire en esa zona respecto a la temperatura media", señala.

Como la superficie del agua está más caliente de lo normal, la atmósfera también se calienta, lo que "favorece el ascenso cálido y húmedo y la formación de nubes que se traducen en lluvias intensas en zonas próximas a donde se produce este fenómeno".

De acuerdo con Biener, lo que se está viendo en los últimos años es que "el cambio climático está 'dopando' a los eventos de El Niño, volviéndolos más intensos y amplificando estos efectos extremos". EFE