Berlín, 17 abr (EFE).- El escritor y ambientalista peruano Sergio Bambarén, autor entre otras obras de "El delfín. Historia de un soñador", defendió este viernes en entrevista con EFE el nuevo intento de rescatar a la ballena jorobada encallada desde hace casi tres semanas en la costa alemana del Báltico, al afirmar que merece "una oportunidad más", aunque cifró las posibilidades de éxito en un 50 %.
"Yo soy un convencido de que hay que darle una oportunidad más a esta ballena, porque realmente quiere vivir. Pero al final depende de la ballena", dijo Bambarén, quien explicó que fue contactado por los dos empresarios alemanes que lanzaron esta iniciativa privada para salvar a la ballena, tras otros intentos previos infructuosos de expertos y autoridades.
El jueves, primer día de esta nueva tentativa de salvar al cetáceo, los rescatistas, entre ellos el propio Bambarén, se limitaron a mantener contacto con la ballena y a tomar medidas para protegerla del sol y mantenerla húmeda.
Con un método consistente en aplicar telas mojadas sobre el cetáceo y un chorro de agua que es monitorizado todo el día, la ballena "se siente tranquila" y "está respirando muy, muy bien", asegura.
"La ballena definitivamente sabe que la estamos tratando de ayudar. Hicimos todos los protocolos para mantenerla lo más cómoda posible", afirmó, y agregó que tanto es así, que si el jueves por la mañana no se movía mucho, ya por la tarde "la energía que tenía realmente era maravillosa".
Este viernes, ya con la ballena "bastante mejor, pero no fuera de peligro", apuntó, el plan es elevarla unos 30 centímetros con ayuda de un sistema de colchonetas inflables para darle un poco de flotación con el fin de que no esté con todo el peso de su cuerpo en el lecho marino.
Eso ayudará al animal a respirar mejor y permitirá a los rescatistas confirmar que no hay ningún daño en la piel en la parte inferior.
Si todo esto funciona, la dejarán descansar toda la noche para que se comience a recuperar y mañana el equipo de rescate se reunirá de nuevo para abordar el siguiente paso.
El plan es remolcarla sobre estos colchones hinchables en un pontón, "sumergida en el agua, pero a la misma vez sujeta" y acompañada siempre, entre otros, por el propio Bambarén, "para que no se estrese" hasta mar abierto, con profundidades de entre 60 y 70 metros, "donde la flotación de la ballena es perfecta ya".
Todo esta operación, precisó, no debería llevar más de una semana.
En cuanto a las opciones de que la ballena logre sobrevivir, el ambientalista prefirió ser precavido y las cifra, a día de hoy, en un 50 %.
"Tratemos de ser positivos (...) La respuesta de la ballena a nuestros esfuerzos es realmente impresionante", manifestó confiado, y añadió: "No podemos cerrar los ojos. Esta ballena maravillosa tiene una chance de ser salvada".
En este sentido, hay que tratar de "hacer todo lo posible por salvarla, por supuesto, sin causarle sufrimiento", subrayó, al tiempo que aseguró que el nuevo intento de rescate "no es nada invasivo" y el ruido es "prácticamente cero", es decir, que no le va a molestar.
Un logro en los esfuerzos realizados el jueves es que la fosa nasal de la ballena está "totalmente recuperada", de manera que el animal no tiene ningún problema para respirar y lo hace sin esfuerzo y con normalidad.
La ballena logró liberarse por primera vez por sus propios medios a finales de marzo, después de que equipos de rescate excavaran con una draga un canal en el banco de arena en el que llevaba atrapada unos días en la bahía de la ciudad alemana de Lübeck, en el estado federado de Schleswig-Holstein.
No obstante, el cetáceo, de 12,35 metros de largo, 3,20 metros de ancho y 1,60 metros de alto, volvió a quedar varado en la bahía de Wismar, en Mecklemburgo-Antepomerania, donde a pesar de lograr liberarse, nunca llegó a abandonar la costa hacia aguas profundas y finalmente acabó encallada frente a la isla de Poel.