Guayaquil (Ecuador), 16 abr (EFE).- La Alcaldía del municipio ecuatoriano de Manta inauguró este jueves un memorial en homenaje a las 210 personas que murieron en esa ciudad producto del terremoto de magnitud 7,8 que sacudió las costas del país andino el 16 de abril de 2016, y que en total dejó 663 fallecidos y 6.274 heridos.
El monumento, que registra los 210 nombres, se alzó en el sector de Tarqui, la que fue la zona cero de la ciudad, ubicada en la provincia costera de Manabí, y fue develado por la alcaldesa, Marciana Valdivieso.
"Hace diez años Manta vivió uno de los momentos más duros de su historia. Hoy queremos honrar la memoria de los hermanos y hermanas que nos miran desde el cielo", señaló Valdivieso.
El epicentro del terremoto fue Pedernales, ubicado en el norte de Manabí, aunque golpeó con fuerza al menos a diez ciudades cercanas, como Manta, y también a la provincia de Esmeraldas, fronteriza con Colombia. Dejó daños por alrededor de 3.600 millones de dólares, según cifras oficiales.
Julio Roca, jefe de Bomberos de Manta, recordó que uno de los lugares más afectados de la ciudad fue el centro comercial Felipe Navarrete, donde trabajaron cinco días sin descanso y lograron rescatar con vida a una decena de personas.
Una de las personas que falleció en ese edificio fue la hija de Betty Cedeño, quien es líder del grupo Amores Eternos 16A, que impulsó la construcción del memorial.
Cedeño dijo a EFE que el monumento es un acto de "justicia social" para las víctimas, cuyos familiares aún esperan por ayudas gubernamentales prometidas tras la tragedia.
Explicó que les ofrecieron casas para los niños que quedaron huérfanos en Manta, como su nieta que en ese entonces tenía 4 años, pero que eso nunca se cumplió.
"Hubo mucho dinero en el tema del terremoto y no se ayudó realmente a quien había que ayudar", lamentó Cedeño, quien agregó que también han estado luchando, sin éxito, por bonos y seguros médicos para los menores.
Al igual que los integrantes de Amores Eternos 16A, diez años después todavía existen deudas pendientes con afectados en otras ciudades, incluso con instituciones que atendieron la emergencia, como los bomberos de nueve municipios de Manabí, cuyas estaciones no se reconstruyeron y siguen pidiendo ayuda.
La reconstrucción de las zonas afectadas ha estado marcada también por denuncias de supuestos desvíos de fondos y sobreprecios que llegaron a los tribunales.
El año pasado, el exvicepresidente correísta Jorge Glas, quien dirigía el comité creado con el objetivo de llevar adelante las obras de mayor urgencia, fue condenado a 13 años de cárcel por malversación de fondos públicos, junto a otros exfuncionarios. EFE
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