Irán acusa a Ucrania de "participación activa" en la guerra por su apoyo "material y operativo" a EEUU e Israel

Teherán sostiene que la implicación de Kiev en el envío de especialistas militares a la zona del Golfo representa una violación del derecho internacional, señalando que ese respaldo a Washington y Tel Aviv amenaza la soberanía de la República Islámica, según Naciones Unidas

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El representante iraní ante Naciones Unidas, Amir Saeid Iravani, afirmó en una misiva dirigida al secretario general Antonio Guterres que la participación de Ucrania en la región del Golfo, al enviar “cientos de expertos” militares, no constituye un hecho fortuito, sino una acción deliberada alineada con el apoyo a operaciones lideradas por Estados Unidos e Israel. Esta intervención, según Iravani, representa una violación directa del Derecho Internacional y plantea graves inquietudes respecto a la soberanía de la República Islámica de Irán. Con este señalamiento, Irán sostiene que Kiev incurre en una “participación activa” en la “agresión militar” contra el país, hecho que, según la visión iraní, amenaza la integridad territorial y la estabilidad regional.

Según informó la cadena estatal IRIB, el diplomático iraní subrayó que la cooperación de Ucrania con potencias occidentales y países del Golfo constituye una “facilitación del uso ilícito de la fuerza contra un Estado soberano”. En el mensaje a Naciones Unidas, Iravani advierte que la implicación ucraniana se traduce en respaldo material y operativo a las acciones militares lideradas por Estados Unidos y el gobierno israelí contra Irán, lo que a su juicio infringe el artículo 2 de la Carta de Naciones Unidas, el cual contempla la prohibición fundamental del uso de la fuerza en las relaciones internacionales.

De acuerdo con la carta recogida por IRIB, el embajador criticó la justificación expresada por autoridades de Kiev sobre el envío de personal militar especializado a la zona. Desde la perspectiva iraní, este gesto evidencia una disposición a normalizar ataques dirigidos contra infraestructuras críticas de la República Islámica, algo que Iravani califica de incompatible con los principios rectores del derecho internacional humanitario. El diplomático señaló que el intento de Ucrania de justificar o normalizar este tipo de operaciones representa un problema preocupante y agrava la situación, aumentando la tensión entre ambos Estados.

El medio IRIB reportó que las autoridades iraníes consideran que Ucrania busca encubrir, con “acusaciones infundadas”, los crímenes cometidos contra civiles e infraestructuras pertenecientes a la sociedad iraní. En su carta, Iravani resaltó que tales denuncias provenientes del embajador ucraniano intentan desviar la atención respecto a la “guerra de agresión” que, según la posición de Teherán, Estados Unidos e Israel sostienen contra la soberanía e integridad territorial de Irán. El embajador también sostuvo que este desvío busca ocultar lo que denominó como “terribles crímenes” acontecidos durante dichas operaciones en la región.

Tal como publicó IRIB, las fricciones entre Irán y Ucrania han experimentado un notable incremento en las semanas recientes. Esta escalada responde, en parte, al respaldo expresado por Kiev a la ofensiva militar que apunta directamente hacia Teherán. Por su parte, las autoridades ucranianas acusan a Irán de haber proporcionado durante años apoyo militar a Rusia, especialmente por medio del suministro de drones y misiles empleados en diferentes escenarios bélicos. Las posiciones opuestas entre ambas naciones han elevado la tensión diplomática y alimentan la controversia en torno al papel de actores externos en la región del Golfo.

Reportó IRIB que la gravedad de estas mutuas acusaciones ha propiciado que la República Islámica canalice sus reclamos formales a través de organismos internacionales, insistiendo en la necesidad de salvaguardar los principios de soberanía y no intervención, así como la integridad territorial prevista en la legislación internacional. Las implicaciones de este conflicto diplomático encuentran un eco relevante dentro de Naciones Unidas, donde la carta de Irán pone el foco sobre las responsabilidades legales derivadas del artículo 2 de la carta fundacional, pidiendo medidas contra el uso de la fuerza sin autorización y la injerencia indirecta a través de terceros Estados.

La postura iraní, según detalló IRIB, enfatiza que el apoyo ucraniano a operaciones coordinadas por Washington y Tel Aviv refuerza la percepción de que existe una coalición internacional dispuesta a intervenir en los asuntos internos de Teherán. Este contexto genera preocupación por una posible expansión de los enfrentamientos regionales y por el impacto que esta colaboración internacional podría tener sobre los equilibrios de poder en Oriente Medio. El debate sobre la legitimidad de las acciones asistidas por expertos extranjeros y su adecuación a los marcos jurídicos internacionales permanece en el centro de las posiciones expresadas por representantes iraníes ante la ONU.

De acuerdo con IRIB, el gobierno de Irán insiste en que la implicación militar extranjera en la región del Golfo no solo socava la estabilidad local, sino que trasciende el respaldo material, constituyendo una amenaza directa a la soberanía iraní y estableciendo un precedente riesgoso en las relaciones internacionales. Estas denuncias oficiales presentadas en el marco de Naciones Unidas se suman a una cadena de desencuentros diplomáticos recientes, marcados por el intercambio de acusaciones sobre apoyo militar y violaciones reiteradas al Derecho Internacional Humanitario, con consecuencias directas en el clima geopolítico de la zona.