Dimite el jefe de la junta militar de Birmania y allana el camino para convertirse en presidente

Tras el reciente anuncio de renuncia del principal líder castrense, crecen las expectativas por la inminente votación parlamentaria que definirá quién ocupará la máxima magistratura en un contexto de crisis interna y denuncias internacionales sobre irregularidades electorales

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El general Min Aung Hlaing, quien encabezó las Fuerzas Armadas de Birmania durante más de una década y lideró el golpe militar de 2021, figura como uno de los dos candidatos a la Vicepresidencia propuestos por la Cámara Baja, informaron medios estatales según consignó la prensa internacional. Este paso se da en medio de expectativas crecientes sobre la inminente votación parlamentaria que determinará al nuevo presidente del país, en un contexto marcado por enfrentamientos armados internos y cuestionamientos internacionales a los recientes comicios. Según reportó el medio original, la dimisión de Hlaing busca despejar el camino para su eventual nombramiento como jefe de Estado.

De acuerdo con la información publicada, el general de 69 años presentó su renuncia al liderazgo de la junta militar este lunes. La decisión corresponde a una estrategia política en la que su nombre figura en la selección de candidatos que el Parlamento birmano, recién renovado tras las elecciones de enero, deberá votar en los próximos días. Medios nacionales y estatales informaron en directo que “el general Min Aung Hlaing ha sido propuesto como candidato a la Vicepresidencia”, una confirmación recogida por el diputado Kyaw Kyaw Htay, identificado con el sector militar. Al respecto, la Cámara Alta también deberá nominar a su propio candidato, completando así un total de tres aspirantes al cargo de presidente, entre quienes el Parlamento tomará una decisión aún sin fecha establecida.

El anunció llega tras la celebración de los primeros comicios desde el golpe de Estado de febrero de 2021. Según publicó la fuente, estas elecciones estuvieron rodeadas por la violencia vinculada a la guerra civil que atraviesa Myanmar y por graves denuncias sobre la legitimidad del proceso electoral. El Partido Unión Solidaridad y Desarrollo, apoyado por los militares, obtuvo la victoria, aunque organismos internacionales de Derechos Humanos han emitido críticas por irregularidades y exclusión de grupos opositores. A pesar de la polémica, la asamblea nacional se reunió para elegir a las nuevas autoridades, abriendo la puerta a que Hlaing, tras dejar el liderazgo militar, pueda acceder a la máxima magistratura civil.

Tal como detalló el medio, el viernes pasado la junta hizo pública una serie de modificaciones en la cúpula castrense del país, con la promesa de anunciar los nombramientos tras el gran desfile militar previsto para este viernes. Estos cambios se suman a la incertidumbre política instalada pocos días antes de que el Parlamento decida sobre la presidencia, intensificando las tensiones entre los actores políticos y militares, así como en el conjunto de la sociedad birmana.

El golpe de Estado de 2021 se justificó, según indicó oficialmente el propio Ejército, en supuestas irregularidades cometidas en las elecciones generales de noviembre de 2020, donde la Liga Nacional para la Democracia, liderada por Aung San Suu Kyi, había obtenido una abrumadora mayoría parlamentaria. Aquella afirmación resultó cuestionada rápidamente por varios observadores internacionales, quienes no detectaron pruebas de fraude electoral. En los meses sucesivos a la toma del poder por la fuerza, se desplegó una intensa represión sobre opositores políticos, activistas civiles y participantes en protestas multitudinarias, con cientos de muertos y miles de detenidos.

La situación interna se agravó, según consignó la fuente, debido al aumento de los enfrentamientos entre fuerzas del Ejército y numerosas milicias rebeldes, especialmente en estados del noreste, fronterizos con China, así como en el estado de Rajine, ubicado en el oeste del país. Estos choques armados han provocado desplazamientos masivos de la población y fortalecido el clima de inestabilidad. Paralelamente, organizaciones internacionales han incrementado la presión sobre la junta, destacando preocupaciones sobre la exclusión política, la persistencia de la violencia y la ausencia de garantías democráticas en el proceso político en curso.

De acuerdo con la cobertura de los medios birmanos, la nominación de Min Aung Hlaing como posible presidente representa la continuación de la influencia militar en la esfera civil, pese a la supuesta transición hacia un gobierno electo. Sobre el calendario político e institucional próximo, se mantiene la expectativa de que el resultado de la votación parlamentaria defina si el hasta ahora hombre fuerte de la dictadura militar pasa a ocupar legalmente la jefatura de Estado, consolidando el dominio castrense por vías formales tras la crisis abierta hace más de tres años.