
Niños de diferentes hermandades han levantado palmas junto a turistas y vecinos en el centro de Valladolid, mientras el sonido de las carracas y el aroma a incienso llenaban el ambiente. La procesión ‘La Borriquilla’, correspondiente a la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén, congregó a miles de personas en el Domingo de Ramos pese a las bajas temperaturas. Según consignó el medio, el recorrido transcurrió en un ambiente familiar y vigilado, en el que destacó la presencia del arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, quien ofreció la bendición final desde el balcón de la Iglesia de la Santa Vera Cruz.
De acuerdo con la información publicada, la cita religiosa comenzó a las 11:45 horas en la Iglesia de la Santa Vera Cruz, donde los nazarenos de la Cofradía Penitencial de la Santa Vera-Cruz iniciaron el trayecto respaldados por fieles, vecinos y numerosos visitantes. La temperatura al inicio de la jornada era de aproximadamente cinco grados Celsius, lo que no impidió una amplia participación tanto de adultos como de menores. La salida del paso tuvo lugar a las 11:56, cuando la imagen fue elevada a hombros para avanzar por las calles céntricas entre la multitud.
La ruta de la procesión incluyó calles emblemáticas de Valladolid como Macías Picavea, la cual registró una notable concentración de público, y prosiguió por Catedral, Regalado, Constitución, Santiago, Plaza Mayor, Ferrari, Quiñones, Lonja, Plaza del Ochavo y Platerías. El itinerario experimentó una pequeña modificación debido al cierre de la calle Arribas, resultado de la caída de una ventana, hecho que no produjo heridos, según informó el medio. Este ajuste no alteró el desarrollo general, que se mantuvo dentro del ambiente esperado y contó con la vigilancia constante de agentes de la Policía Municipal y personal de Protección Civil que velaron por la seguridad de los asistentes.
Tal como publicó el medio, la procesión estuvo encabezada por las secciones infantiles de las distintas hermandades vallisoletanas y por agrupaciones de niños que participaron activamente. Entre los asistentes se encontraban también representantes de las autoridades locales, lo que realzó el acto que marcó el inicio de las celebraciones de Semana Santa para la ciudad.
La Cofradía Penitencial de la Santa Vera-Cruz, organizadora del evento, es reconocida como la hermandad más antigua de Valladolid, con origen en el desaparecido Convento de San Francisco, que se ubicaba en la actual Plaza Mayor. Datos históricos consignados por el medio señalan que ya en el año 1498 se documenta una ayuda del Ayuntamiento para la construcción de un humilladero en la Puerta del Campo, vinculado a esta cofradía.
Una característica particular de esta procesión radica en el paso de ‘La entrada triunfal de Jesús en Jerusalén’, también conocido como ‘La Borriquilla’. El medio detalló que esta obra constituye el único paso conservado de los antiguos pasos de papelón del siglo XVI, elaborados mediante armazones de madera revestidos con telas. Este elemento forma parte esencial del patrimonio procesional vallisoletano y se muestra cada año como reflejo de tradiciones mantenidas en la ciudad durante siglos.
La vestimenta de los nazarenos de la Cofradía Penitencial de la Santa Vera-Cruz ostenta túnica negra con bocamangas de encaje, capa de paño verde, capirote, zapatos negros y guantes blancos —estos últimos sustituidos por guantes negros durante el Viernes y el Sábado Santo—, según precisó el medio. Este atuendo, junto a la disposición de las hermandades y la participación de ciudadanos y visitantes, crea el marco solemne de la procesión.
Durante el avance del paso, el recorrido estuvo enmarcado por pasos procesionales, palmas alzadas y una presencia notable de familias, lo que reafirmó el carácter familiar del evento destacado por la fuente. A lo largo del trayecto, la vigilancia a cargo de autoridades municipales y servicios de emergencia se mantuvo, favoreciendo el desarrollo sin incidentes de la procesión, evidenciando la coordinación entre hermandades, fuerzas de seguridad y protección civil.
El acto concluyó en la Iglesia de la Santa Vera Cruz, donde el arzobispo Luis Argüello dirigió la bendición final a los presentes desde uno de los balcones del templo, cerrando así la celebración principal del Domingo de Ramos en Valladolid.