Israel ataca la planta de agua pesada del complejo nuclear de Arak en Irán

Las autoridades confirman el impacto en una instalación estratégica de Arak, donde, según fuentes militares, se intentaban restaurar capacidades críticas para el desarrollo de material nuclear, sin que se haya detectado radiactividad ni peligro para habitantes cercanos

Guardar
Imagen 2BDKPU42BNA7LBJL6RJYQMWAGU

Las primeras indagaciones sobre el ataque en el complejo nuclear de Arak descartan la presencia de materiales radiactivos fuera de las instalaciones, manteniendo alejados los riesgos para la población o las áreas vecinas, según declaraciones oficiales del organismo regulador nuclear de Irán. Esta afirmación se enmarca en la serie de bombardeos realizados contra la planta de agua pesada en la provincia de Markazi, en el centro-oeste iraní, donde según fuentes militares citadas por la agencia de noticias Tasnim, se desarrollaban trabajos para restablecer funciones consideradas por Israel como críticas para la producción de material nuclear con fines bélicos.

Según publicó el medio, el Ejército israelí reconoció haber llevado a cabo el bombardeo sobre la planta de agua pesada Mártires de Jandab, justificando la acción en la existencia de “intentos para reparar” una infraestructura clave en la generación de plutonio utilizado en armas nucleares. Además, el Ejército israelí señaló que la operación buscó afectar la economía iraní, argumentando que las actividades industriales del complejo aportaban importantes beneficios financieros, otorgando “decenas de millones de dólares anuales” a la Organización de Energía Atómica de Irán.

Tal como detalló la agencia semioficial Tasnim, las autoridades nucleares iraníes también reportaron otro ataque contra una fábrica de óxido de uranio concentrado, referido comúnmente como "torta amarilla", ubicada en Ardakán, en la provincia central de Yazd. Las autoridades señalaron que los primeros análisis tampoco identificaron liberación o fuga de materiales peligrosos tras este incidente, insistiendo que la seguridad de los habitantes y de las ciudades próximas no resultó afectada.

El medio Tasnim recogió la declaración oficial del organismo nuclear iraní calificando los ataques como una acción “criminal perpetrada por el enemigo estadounidense-sionista”. En su comunicación, la agencia subrayó nuevamente la ausencia de peligro para la salud o el ambiente, al asegurar: “Las investigaciones iniciales indican que este incidente no provocó ninguna liberación de materiales radiactivos fuera del complejo y, por lo tanto, no existe preocupación para los ciudadanos ni para las zonas aledañas”.

Adicionalmente, las autoridades iraníes denunciaron que Estados Unidos y aliados participaron en los ataques, abarcando tanto el complejo de Arak como la planta de Ardakán. El medio Tasnim informó sobre las acusaciones a Washington por parte de Teherán, que sitúan los bombardeos en el marco de una estrategia de presión internacional para frenar las capacidades nucleares iraníes.

De acuerdo con la secuencia temporal consignada por el medio, el presidente estadounidense Donald Trump había anunciado el jueves previo la prórroga de la suspensión de ofensivas contra infraestructura eléctrica en territorio iraní. Esa extensión, que había pospuesto ataques durante cinco días, mantendrá la moratoria hasta el 6 de abril próximo, y fue adoptada tras la entrega de un ultimátum de 48 horas a las autoridades iraníes para la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz. Según detalló el medio, esa medida buscaba evitar una escalada mayor en la región en medio de la tensión internacional y de las advertencias de Washington acerca del programa nuclear iraní.

Tasnim añadió que la planta de agua pesada de Arak ocupa un papel destacado dentro de la infraestructura nuclear iraní, puesto que su tecnología resulta fundamental para el procesamiento de plutonio, un material considerado sensible por múltiples organismos internacionales debido a su potencial uso en armamento. La Organización de Energía Atómica de Irán mantiene la versión de que las actividades nucleares del país tienen fines civiles y científicos. Israel y aliados occidentales, por su parte, han manifestado repetidas veces su preocupación sobre la posibilidad de que estas capacidades se desvíen hacia la producción de armas.

En los días previos a los ataques, tanto el gobierno iraní como la comunidad internacional seguían atentos al curso de las negociaciones y a los movimientos de Washington respecto al programa nuclear de Teherán. El medio Tasnim recordó que los acuerdos restrictivos sobre las actividades atómicas de Irán han sido objeto de repetidos retrocesos tras el abandono del pacto nuclear de 2015 por parte de Estados Unidos y la reinstauración de sanciones económicas.

El incidente de Arak constituye uno de los episodios más recientes en la serie de tensiones entre Israel, Irán y Estados Unidos en torno al desarrollo nuclear iraní, la estabilidad regional y el control de rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz. Por el momento, no se registran reportes de víctimas ni afectaciones sanitarias causadas por los ataques, según la información oficial publicada por la agencia Tasnim y los medios oficiales iraníes.