Pakistán anuncia la reanudación de las operaciones militares contra Afganistán

El portavoz de Exteriores paquistaní afirmó que las ofensivas seguirán hasta lograr los objetivos exigidos y que la “pausa” terminó, tras el fracaso de la tregua vinculada al Eid al Fitr y recientes ataques en Kabul y la frontera

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El cese temporal de los ataques paquistaníes, acordado como un alto el fuego durante el Eid al Fitr a solicitud de países islámicos aliados, llegó a su fin tras un letal bombardeo atribuido al Ejército de Pakistán este lunes contra el Hospital de Tratamiento de Adicciones Omid, que según los talibán dejó al menos 400 muertos y 250 heridos. Con este trasfondo, Pakistán ha anunciado este jueves la reanudación de sus operaciones militares contra Afganistán, poniendo fin a la "tregua" asociada a la festividad islámica.

De acuerdo con la información difundida por el portavoz del Ministerio de Exteriores paquistaní, Tahir Andrabi, recogida por el medio que reportó el suceso, Islamabad señaló que estas acciones militares continúan actualmente y tienen carácter “preciso y selectivo”. Andrabi aclaró que la campaña se dirige específicamente contra el liderazgo terrorista y toda su cadena de estructura, incluyendo el mando, la infraestructura, así como redes logísticas y de apoyo dentro de las áreas bajo control de los talibán. Según detalló Andrabi en una rueda de prensa, la “pausa” en las operaciones concluyó a medianoche, lo que marca la reactivación formal de la ofensiva.

Pakistán indicó que mantendrá esta serie de acciones militares hasta que se consigan los objetivos establecidos y hasta que el gobierno talibán de Afganistán cambie, en palabras de Andrabi, su “erróneo apoyo a infraestructuras y grupos terroristas”. El funcionario subrayó que la postura paquistaní responde a esta doctrina oficial, mostrando la determinación de Islamabad de continuar la campaña militar mientras persista la situación que consideran una amenaza a su seguridad.

El contexto inmediato a esta decisión incluye la suspensión de la ofensiva militar por un periodo limitado anunciado el 18 de marzo. En esa fecha, el ministro de Información, Ataulá Tarar, comunicó públicamente que Pakistán suspendía temporalmente la operación en el marco del Eid al Fitr y tras el llamado de países islámicos considerados como “hermanos”. El objetivo de esa tregua provisional buscaba reducir la tensión de un conflicto que, según publicó el medio, tuvo un punto de quiebre en octubre del año pasado, cuando el gobierno paquistaní lanzó una ofensiva de gran intensidad contra los talibán paquistaníes, actuando tanto en la zona fronteriza como en ciudades importantes del país y la capital afgana, Kabul.

Durante años, las autoridades de Pakistán han señalado a sus vecinos afganos, en particular a los talibán, por brindar apoyo y protección a grupos armados responsables de ataques dentro de territorio paquistaní. Esta acusación sostiene buena parte de la política militar desarrollada por Islamabad en la región, según consignó el medio que cubrió los hechos.

La tregua reciente finalizó abruptamente tras uno de los ataques más mortales desde el inicio del conflicto, identificándose como blanco un hospital ubicado en una zona bajo control talibán. El ataque del lunes, negado o no confirmado oficialmente por Islamabad según los reportes, generó fuertes reacciones en el ámbito regional y contribuyó al reinicio de las hostilidades.

Con la declaración de Andrabi acerca de la reanudación de las operaciones, Pakistán reiteró que estas se mantendrán hasta que las condiciones cambiantes permitan considerar cumplidos los objetivos. Además, la diplomacia paquistaní vinculó directamente la continuación de la ofensiva al comportamiento y las decisiones del régimen talibán en Afganistán, especialmente respecto a la supuesta protección brindada a grupos y estructuras consideradas terroristas por Islamabad.

El conflicto ha tenido impacto directo sobre la seguridad interna de Pakistán y sobre la estabilidad de la frontera común, según reportó el mismo medio. Desde el inicio de las acciones militares intensificadas en octubre, se han registrado enfrentamientos y episodios de violencia tanto en áreas remotas como en metrópolis de ambos países, elevando la preocupación internacional y regional sobre la posibilidad de una escalada más amplia.

En la actualidad, la postura del gobierno paquistaní se mantiene firme en cuanto a la necesidad de debilitar la capacidad operativa de los grupos armados que consideran hostiles, mientras que el régimen talibán afgano enfrenta acusaciones internacionales por la presunta protección brindada a estos actores. El reinicio de las operaciones anunciado este jueves marca una nueva fase en el conflicto, con operaciones selectivas concentradas en territorios dominados por los talibán, y refuerza la declaración de Andrabi sobre la continuidad de las acciones hasta lograr los resultados propuestos por Islamabad.