Lindsey Graham respalda la vía diplomática de Trump con Irán si "cumple los objetivos militares" marcados por EEUU

El influyente senador republicano valora lograr un acuerdo con Teherán que detenga las hostilidades e impida el desarrollo nuclear, apoyando la apertura de negociaciones siempre que se garanticen exigencias clave para la defensa estadounidense y regional

Guardar
Imagen MKNFANP2ZNETNEVZWKLAQRBFYU

El senador estadounidense Lindsey Graham planteó que cualquier diálogo con Irán debe garantizar, como condición irrenunciable, el fin del programa de misiles balísticos que pueda amenazar a Estados Unidos o a sus aliados, la renuncia definitiva de Teherán a cualquier ambición nuclear y el cese total del apoyo a grupos catalogados como organizaciones terroristas. Según informó el medio que difundió sus declaraciones, Graham insistió en que solo respaldará una vía diplomática si se cumplen los objetivos militares estadounidenses, al tiempo que manifestó que preferiría negociar antes que recurrir a la confrontación armada. De acuerdo con lo reportado, el senador indicó: “Si la diplomacia puede lograr estos objetivos, no solo la apoyaría, sino que la preferiría, porque la guerra es literalmente un infierno”.

El medio detalló que las afirmaciones de Graham se producen en paralelo a una decisión de la administración del presidente Donald Trump de enviar contingentes adicionales del ejército a la región de Oriente Próximo. Se estima que estos refuerzos podrían oscilar entre 1.000 y 2.000 efectivos, que se sumarían a los alrededor de 50.000 militares estadounidenses ya presentes en la zona. Estas tropas incluirán componentes de una división aerotransportada y de una brigada de combate, junto con “equipos de apoyo” para la Fuerza de Respuesta Inmediata, según consignó la misma fuente.

En sus declaraciones, Graham, reconocido por su firme posición en política exterior, respaldó la iniciativa de la Casa Blanca destinada a buscar negociaciones con Teherán, siempre que las premisas para la defensa estadounidense y regional no queden en entredicho. El medio subrayó que el senador, representante del sector más estricto del Partido Republicano en asuntos internacionales, expresó no solo aprobación, sino incluso aliento a Trump y su gabinete para buscar una solución mediante el diálogo, reiterando que “no es solo que apoye al presidente y su equipo en los esfuerzos para negociar con Irán una solución a la amenaza que representa este régimen para la región y el mundo, lo animo”.

Donald Trump por su parte, indicó el medio, comunicó que han tenido “conversaciones muy sólidas” con representantes de Irán durante las jornadas previas y aseguró que existe un consenso importante sobre los aspectos fundamentales para un pacto que resulte en un cese de las hostilidades. El presidente estadounidense reiteró que cualquier acuerdo pasará necesariamente por un compromiso explícito de Irán de no desarrollar ni poseer armas nucleares, recalcando que la conclusión de un entendimiento podría producirse en breve.

El medio agregó que desde las autoridades iraníes desmintieron la existencia de negociaciones con la administración estadounidense bajo las condiciones propuestas por Washington. Referentes del gobierno de Irán rechazaron en las últimas horas una propuesta de Estados Unidos, calificándola de “excesiva”, y consideraron que no refleja una genuina voluntad de alcanzar un entendimiento. Este clima de desconfianza surge tras reiterados intercambios públicos y privados que, aunque han sido señalados como significativos por la parte estadounidense, no parecen haber superado los recelos estructurales por parte de Teherán.

La posición de Graham y el giro hacia la diplomacia por parte de la Casa Blanca marcan un cambio respecto a la retórica previa, centrada exclusivamente en la presión militar y en sanciones. El senador remarcó que los parámetros para un eventual acuerdo deben incluir la eliminación permanente de la amenaza nuclear iraní, el abandono del respaldo a organizaciones armadas catalogadas como terroristas y la prohibición total de desarrollo de misiles capaces de impactar en aliados de Washington. El apoyo explícito de una figura considerada influyente en política exterior dentro del Partido Republicano suma relevancia a la apuesta por una solución negociada, aunque tanto desde el Congreso como desde la región persisten dudas sobre la disposición real de todas las partes al compromiso.

En suma, según publicó el medio, la articulación de una estrategia que combine presión militar y negociación diplomática responde a los objetivos de Estados Unidos de frenar cualquier posibilidad de armamento nuclear iraní y reducir los focos de inestabilidad en Oriente Próximo, tema que sigue generando atención y debate en el entorno político, diplomático y militar estadounidense e internacional.