Filipinas, en estado de emergencia energética: ¿Qué significa y qué puede hacer?

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Bangkok, 25 mar (EFE).- Filipinas se ha convertido en el primer país en decretar el estado de emergencia energética ante la crisis de suministro provocada por la guerra en Irán, una medida que da margen a Manila para, entre otras acciones, controlar precios, reducir impuestos o agilizar adquisiciones de combustible.

Ante la escasez energética, el presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., dijo este miércoles que explora contactos con otros países proveedores "no afectados por la guerra" para lograr acuerdos que aseguren el suministro de petróleo y productos derivados.

Marcos evitó nombrar países durante su discurso para explicar las medidas, pero en la pantalla a su espalda aparecían naciones como Japón, China, Corea del Sur, India y Rusia, esta última con ciertas sanciones levantadas temporalmente por Estados Unidos.

Como antesala al estado de emergencia energética decretado la víspera por el mandatario, el archipiélago había aplicado en los últimos días medidas de contingencia como permitir el uso temporal de combustibles más contaminantes para determinados vehículos e industrias, o implementar la jornada de cuatro días a funcionarios.

Filipinas, cuyas importaciones de crudo proceden casi por completo de los países del Golfo Pérsico, cuenta con reservas de petróleo para alrededor de 45 días, reconoció hoy Marcos.

Ante la acuciante situación y la subida de los precios del combustible, el país ha registrado largas colas en las gasolineras, mientras crece el malestar social, con huelgas de conductores de autobuses para reclamar ayudas al Ejecutivo y protestas de conductores de "jeepney" (medio de transporte popular en el país) convocadas mañana.

El presidente trató hoy de calmar la situación y dijo que el país no está en riesgo, pero que la declaración de la emergencia energética, que permanecerá en vigor durante un año a menos que el dirigente la prorrogue o revoque, permite que el "Gobierno tenga mas opciones en caso de necesidad".

Como parte de la respuesta de emergencia, se ha formado un comité -presidido por Marcos- para garantizar el movimiento ordenado, el suministro, la distribución y la disponibilidad de combustible, alimentos, medicamentos, productos agrícolas y otros bienes.

Durante su intervención, Marcos adelantó varias medidas que el Ejecutivo tiene previsto adoptar, como descuentos del 50 % en el transporte público, subsidios para fertilizantes o la suspensión de impuestos que se aplican a productos alimenticios esenciales.

Se espera que este mismo miércoles el presidente firme una ley que le permita reducir el impuesto especial sobre los hidrocarburos, además de otras ayudas enfocadas hacia el sector del transporte.

"A partir de hoy, más de 1,4 millones de conductores de transporte público comenzarán a recibir combustible y asistencia financiera y se suman a los 120.000 que ya disfrutan de las ayudas", adelantó en su discurso televisado por el Palacio de Malacanang.

Sin embargo, Marcos evitó pronunciarse sobre cualquier política que le permita ejercer un control de precios sobre el combustible, aunque dijo:

"Nada está descartado. Estudiamos todas las medidas que podemos adoptar, cualquier sugerencia o idea es analizada con detalle para determinar si beneficia a la gente", señaló.

Uno de los aspectos esenciales de la declaración del estado de emergencia energética es que autoriza al Gobierno a adquirir directamente combustible y productos derivados del petróleo en aras de garantizar un suministro oportuno y suficiente.

Marcos remarcó que el primer punto es asegurarse de que las empresas suministradoras cumplan los contratos ya pactados y que ya "avanzan" en las conversaciones con otros proveedores, entre los que se podría incluir Rusia.

"Tendremos un flujo constante de petróleo. No solo una entrega, ni dos, sino un flujo continuo de productos derivados del petróleo", subrayó.

En paralelo, Manila ya había sugerido el martes la posibilidad de aumentar la producción de sus centrales eléctricas de carbón -que cubre aproximadamente el 60 % de la generación- para mantener bajos los costos de la electricidad. EFE