El PMI de EEUU cae en marzo a mínimos de abril de 2025 ante el aumento de precios tras el conflicto en Irán

La actividad económica de Estados Unidos muestra señales de desaceleración tras registrar una reducción inesperada en el indicador de gestores, impulsada por la inestabilidad internacional, mayores costos y menor impulso en nuevos contratos, según S&P Global

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La persistencia del conflicto en Oriente Próximo ha desencadenado un incremento en los precios, afectando de manera significativa la evolución de la economía estadounidense y generando incertidumbre en el ámbito empresarial. Según informó S&P Global, esta situación ha favorecido el incremento de los costos y ha influido en la reducción de la actividad reflejada en el Índice de Gestores de Compras (PMI, por sus siglas en inglés) durante marzo, que se ubicó en 51,4 puntos, una caída respecto a los 51,9 registrados en febrero. Este retroceso ubica el indicador en su nivel más bajo desde abril de 2025, marcando una desaceleración inesperada para el sector productivo del país.

De acuerdo con el reporte divulgado por S&P Global este miércoles, la principal presión a la baja provino del sector servicios, cuyo índice cayó a 51,1 puntos, en contraste con los 51,7 del mes anterior. El análisis atribuye la merma a un debilitamiento general de la actividad empresarial, acompañado por la disminución de ventas de exportaciones y el debilitamiento de nuevos pedidos. Esta tendencia, según publicó S&P Global, no se observaba desde hacía once meses, lo que sugiere una desaceleración acumulada relevante en los servicios, tradicionalmente uno de los motores de la economía estadounidense.

Las causas identificadas por S&P Global incluyen la reticencia de las empresas para comprometerse con nuevos proyectos o cerrar transacciones. Factores como la situación geopolítica internacional y la inseguridad ante el futuro del gasto federal han motivado una postura más cautelosa dentro del sector privado. Según detalló el medio, estos elementos han confluido para moderar la confianza y la actividad de negocio, mientras las empresas manejan las consecuencias de los costos elevados y la volatilidad de precios.

En contraste, la manufactura estadounidense presentó una evolución más favorable durante el mismo periodo. El PMI manufacturero ascendió a 52,9 puntos, comparado con 52,7 en febrero, reflejando su mejor ritmo en cuanto a nuevos pedidos en los últimos cinco meses. La fortaleza del sector manufacturero se atribuye, según reportó S&P Global, a una estabilización en las exportaciones después de más de ocho meses de caídas continuas. Además, la anticipación de compras y el intento de evitar aumentos futuros en los precios ante la situación de volatilidad internacional han impulsado una mayor actividad en las transacciones industriales.

El informe de S&P Global también mencionó que el efecto de los aranceles, establecidos bajo la administración del expresidente Donald Trump, ha comenzado a atenuarse en este escenario, favoreciendo una menor presión sobre los costos del sector manufacturero. Este alivio, sumado al entorno de compras anticipadas por la expectativa de inflación, permitió que las manufacturas resistieran mejor el contexto general de incertidumbre económica.

Chris Williamson, economista jefe del área de empresas de S&P Global Market Intelligence, advirtió sobre una perspectiva preocupante: “Los datos preliminares de la encuesta PMI de marzo señalan una combinación preocupante de menor crecimiento y aumento de la inflación tras el estallido de la guerra en Oriente Medio. Las empresas informan de una caída de la demanda debido a la incertidumbre adicional y al impacto en el coste de la vida generados por el conflicto”. Williamson señaló mediante S&P Global que esta dinámica no solo afecta el volumen de ventas, sino que también ha llevado a las empresas a modificar su estrategia en relación a la gestión de inventarios y estructuras laborales.

Entre las respuestas empresariales observadas, S&P Global consignó que diversas compañías han comenzado a acumular inventarios de seguridad ante la previsión de que el conflicto pueda prolongar o agravar los problemas de suministro. Paralelamente, reportó la adopción de medidas para reducir los gastos generales, marcando una tendencia hacia el ajuste de plantillas y disminución de costes fijos en respuesta a las presiones inflacionarias y la reducción del ritmo de la actividad.

El informe también aludió a la pérdida del impulso en los nuevos contratos, tanto en el sector servicios como en la industria, lo que suma un elemento de vulnerabilidad para el crecimiento económico de Estados Unidos a corto y mediano plazo. Así, aunque la manufactura haya registrado una mejora, el debilitamiento general de la demanda y la acumulación de riesgos provenientes del ámbito internacional continúan representando un desafío para la economía.

S&P Global concluyó que la combinación de factores geopolíticos, presiones inflacionarias y cautela empresarial está configurando un escenario de crecimiento más moderado para Estados Unidos, con una economía que experimenta una desaceleración visible tanto en los indicadores adelantados como en la confianza del sector privado. Según los datos recogidos por el propio medio, las empresas mantienen una postura precavida y anticipan que las condiciones de volatilidad persistirán, condicionando su estrategia de inversión y operación mientras no se resuelvan las incertidumbres globales y nacionales que afectan al entorno económico estadounidense.