
El presidente del Parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalibaf, vinculó el reciente anuncio del gobierno de Estados Unidos sobre un acuerdo inminente con Irán a un presunto intento de influir en el mercado petrolero, según consignó la prensa internacional. Mientras tanto, fuentes oficiales estadounidenses y del gobierno iraní mantienen versiones contrastantes referidas al estado de las negociaciones bilaterales y la supuesta existencia de un plan articulado de 15 puntos.
De acuerdo con lo publicado por la prensa y según detalló la propia portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, la administración estadounidense reconoció que existen pláticas activas con Irán, pero precisó que no puede confirmar ni la existencia formal ni la integralidad de un plan de 15 puntos, documento que varios medios internacionales habían atribuido a la Casa Blanca y al gobierno de Donald Trump como una propuesta para resolver el conflicto iniciado con Irán e Israel el 28 de febrero. “He visto un plan de 15 puntos que ha circulado en los medios de comunicación. Quisiera advertir a los periodistas presentes que no informen sobre puntos o planes especulativos procedentes de fuentes anónimas. La Casa Blanca nunca ha confirmado ese plan en su totalidad”, afirmó Leavitt durante una conferencia de prensa.
Según informó la Casa Blanca y recogió la prensa especializada, las conversaciones entre Washington y Teherán siguen abiertas y el canal diplomático continúa operando. La portavoz Leavitt admitió que dentro de los reportes y filtraciones existe algo de veracidad respecto de los puntos referidos, pero enfatizó que no todo lo que circula se corresponde con los hechos reales. "Hay elementos de verdad" en dicho plan, reconoció Leavitt, quien añadió que “algunas de las noticias difundidas sobre el mismo no se ajustan a los hechos”. Además, subrayó: “No vamos a negociar en nombre del presidente desde esta tribuna. Lo que sí les diré es que estas conversaciones siguen en curso. No vamos a entrar en los detalles más específicos que se han intercambiado entre Estados Unidos e Irán en este momento”.
La versión estadounidense sobre la marcha de las conversaciones difiere del enfoque de las autoridades iraníes, que han descartado el avance de un proceso de negociación, al mismo tiempo que desestimaron la propuesta puesta sobre la mesa por Washington para el cese de la ofensiva iniciada a finales del mes pasado. Según reportó la prensa internacional, Irán juzgó la oferta estadounidense como “excesiva” y manifestó que dicha postura evidencia una falta de voluntad para lograr un consenso, además de recalcar que será Teherán quien indique las condiciones para detener los hostilidades.
Por su parte, el expresidente Donald Trump, asociado en la prensa a esta serie de propuestas dirigidas a Teherán, reiteró públicamente el interés de su administración en lograr un acuerdo. Destacó, según lo recogido por los medios, avances significativos en contacto directo con funcionarios iraníes, afirmando la existencia de un consenso "importante" sobre algunos aspectos de un eventual pacto para poner fin al conflicto. Según Trump, su plan incluye la exigencia de que la República Islámica renuncie explícitamente a la tenencia de armamento nuclear, subrayando la posibilidad de un acuerdo cercano.
Durante los últimos días, medios internacionales reportaron, citando fuentes estadounidenses, que la posición de la Casa Blanca consiste en mantener abiertas las posibilidades de diálogo, aunque con reservas respecto a la publicación de detalles precisos de los avances logrados. La portavoz Leavitt aclaró que el gobierno estadounidense tiene la intención de mantener la confidencialidad sobre las discusiones, argumentando la importancia estratégica y diplomática de esa reserva.
Según consignó la prensa local iraní y replicaron agencias internacionales, voceros de Teherán negaron que se estén llevando a cabo conversaciones efectivas con Estados Unidos. Las autoridades iraníes recalcaron que la postura de Washington, manifestada a través de su último ofrecimiento, fue evaluada como poco viable desde el punto de vista del gobierno persa, que insiste en que las condiciones para el alto el fuego deben quedar bajo su potestad y en función de sus propios intereses nacionales.
A raíz de los rumores y versiones que circularon ampliamente en medios internacionales respecto de un acuerdo inminente, altos funcionarios estadounidenses salieron al cruce para advertir sobre la peligrosidad de divulgar informaciones basadas en fuentes anónimas y la necesidad de ceñirse a datos confirmados. La Casa Blanca, de acuerdo con las declaraciones recogidas por la prensa, reiteró que si bien hay aspectos reales en las noticias difundidas, el panorama es más complejo y no implica que se haya cerrado ningún compromiso formal.
La ofensiva lanzada por Irán junto a Israel desde el 28 de febrero se mantiene como uno de los principales focos de atención en la discusión diplomática internacional. Las tratativas impulsadas desde Washington buscan una salida negociada que implique garantías concretas sobre el desarrollo nuclear iraní, en una coyuntura caracterizada por la persistencia de desconfianzas mutuas y la presión internacional sobre ambos gobiernos para avanzar en una resolución que ponga fin al enfrentamiento.
Por último, el ecosistema mediático estadounidense e internacional sigue de cerca los movimientos oficiales, mientras las distintas partes se enfocan en controlar la narrativa y evitar filtraciones que puedan entorpecer los diálogos en desarrollo. La tensión entre la voluntad declarada de negociar y los límites impuestos por las condiciones de cada parte coloca a las partes en una posición de expectativa, en tanto la incertidumbre persiste respecto del desenlace de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán.
Últimas Noticias
Mamdani nombra directora para una nueva oficina que defenderá a vendedores ambulantes
El PMI de EEUU cae en marzo a mínimos de abril de 2025 ante el aumento de precios tras el conflicto en Irán
La actividad económica de Estados Unidos muestra señales de desaceleración tras registrar una reducción inesperada en el indicador de gestores, impulsada por la inestabilidad internacional, mayores costos y menor impulso en nuevos contratos, según S&P Global

Dos partidos de sanción para Bordalás y cierre parcial del RCDE Stadium
