Los 'nudges' previenen malos hábitos y la aparición de las patologías cardiovasculares, según médicos y economistas

Especialistas de varias disciplinas consideran que los empujoncitos conductuales, junto a acciones visuales y recordatorios, pueden transformar la atención sanitaria y la adopción de conductas beneficiosas, sobre todo en grupos vulnerables, promoviendo así entornos más equitativos en salud

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Entre las propuestas debatidas por especialistas de diferentes áreas, ha cobrado especial relevancia la idea de que los pequeños cambios y las intervenciones conductuales pueden resultar más efectivos en los grupos con mayores dificultades socioeconómicas, ya que estos suelen afrontar mayores barreras para adoptar hábitos de vida saludable. En este contexto, diversas voces han resaltado la necesidad de integrar los llamados ‘nudges’, o empujoncitos conductuales, en las políticas públicas y la atención asistencial del Sistema Nacional de Salud con el objetivo de crear entornos sanitarios más igualitarios y promover mejores resultados en salud. Según informó Europa Press, médicos y economistas consideran que estas herramientas pueden prevenir la aparición de enfermedades cardiovasculares y contribuir a la mejora de la salud pública.

Los ‘nudges’ consisten en pequeñas acciones o dispositivos que, sin prohibir ni imponer, incentivan de manera sutil estilos de vida saludables. El enfoque propuesto se basa en que la alternativa más saludable sea, a la vez, la más sencilla y accesible para la persona. De acuerdo con Europa Press, durante la presentación “Nudges al servicio de la salud cardiovascular”, evento convocado por la Fundación Gaspar Casal junto con Daiichi-Sankyo, se exploró el potencial de estos métodos en la prevención y reducción de patologías relacionadas con el corazón.

La economía del comportamiento ha desempeñado un papel relevante en la organización y gestión de centros sanitarios. El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, afirmó que estas aportaciones también ofrecen una ruta posible para que la salud pública promueva prácticas y hábitos catalogados como socialmente deseables, con impacto directo en la alimentación, la actividad física o el consumo de tabaco. Además, Padilla puntualizó que la implementación debe contemplar tanto la factibilidad como la gobernanza de las medidas, y subrayó la importancia de analizarlas “desde una perspectiva crítica y equitativa”, según consignó Europa Press.

José Manuel Freire, presidente de la sección de Ciencias de la Salud del Ateneo de Madrid, se refirió a las personas social y económicamente más desfavorecidas, argumentando que estos grupos encuentran mayores obstáculos para llevar un estilo de vida saludable. Freire destacó, según Europa Press, que por este motivo la integración de estrategias conductuales como los ‘nudges’ reviste especial interés para reducir desigualdades en salud.

En el sector privado, voces como la de Marta González, directora de Value and Access de Daiichi-Sankyo en el área de Especialidades, han señalado que la innovación debe promoverse no solo desde la terapéutica, sino también con estrategias que refuercen la prevención y mejoren la atención en colaboración con el sistema público. González afirmó que el respaldo a medidas enfocadas en la prevención y la mejora de la calidad asistencial puede fortalecer al Sistema Nacional de Salud, tal como publicó Europa Press.

El director general de la Fundación Gaspar Casal, Juan del Llano, sostuvo que las alianzas basadas en el rigor, la transparencia y el interés común resultan esenciales para avanzar hacia soluciones efectivas e innovadoras. Del Llano remarcó que la mayoría de enfermedades cardiovasculares tienen vinculación con factores de riesgo modificables, en cuya categoría se incluyen rutinas cotidianas como el uso de escaleras en lugar del ascensor y la elección de determinados alimentos al inicio del día.

Más allá de su diseño, los ‘nudges’ buscan respetar por completo la libertad de elección individual. José María Abellán, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Murcia, explicó que estos mecanismos favorecen la autonomía personal; su objetivo es facilitar que las personas opten por hábitos beneficiosos sin coerción, influyendo sobre aspectos como la realización de actividad física, la alimentación variada, la reducción del sedentarismo o la mejor adherencia a los tratamientos médicos. Según detalló Abellán, para que resulten efectivos es fundamental transmitir información visual, clara y concisa. Entre las herramientas útiles citó los recordatorios por mensajes de texto o los contratos de compromiso entre familiares y pacientes, según reportó Europa Press.

Adicionalmente, Abellán resaltó la relación costo-eficacia de los ‘nudges’ y su elevada aceptación social, lo que posibilita su aplicación en el Sistema Nacional de Salud. Planteó que la infraestructura sanitaria, comprendida por la red de Atención Primaria, el acceso farmacéutico y la digitalización del sistema, debería diseñar estos instrumentos considerando las diferencias socioeconómicas de la población. También aludió a la necesidad de contar con la colaboración de las comunidades autónomas, ya que serán ellas las responsables de adaptar e implementar estas intervenciones en sus territorios. En sus palabras recogidas por Europa Press, Abellán instó a desarrollar guías específicas para los profesionales y así incentivar la participación de instituciones españolas en iniciativas europeas asociadas a estos enfoques.

En el ámbito clínico, Agustín Blanco, a cargo de la Unidad de Lípidos y Riesgo Vascular en el Hospital 12 de Octubre, manifestó que las conversaciones motivacionales con los pacientes generan mejores expectativas respecto al cambio de hábitos, sin que medie sensación de culpa, incluso cuando existen enfermedades de origen genético. Blanco remarcó la importancia de fomentar la asunción de responsabilidades por parte de los pacientes, quienes deben ser conscientes de sus decisiones diarias y del impacto económico que estas puedan tener, según reportó Europa Press. También apuntó a la necesidad de una relación fluida entre Atención Primaria y Atención Especializada para prestar una atención personalizada y adaptada a cada paciente.

En lo que respecta a la sociedad civil, asociaciones de pacientes desempeñan un papel relevante para que estas intervenciones tengan alcance real. Maite San Saturnino, presidenta de Pacientes de la Fundación Española del Corazón, sostuvo que estas organizaciones actúan como acompañantes y legitimadores sociales de los ‘nudges’, extendiendo el alcance de las estrategias diseñadas desde las políticas sanitarias hasta el día a día de los afectados, según publicó Europa Press.

La perspectiva de la psicología también estuvo presente en el debate. Hilda Gambara, catedrática de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, recordó que las herramientas conductuales deben tener un carácter simple y comprensible. Aseguró que orientar al paciente no implica privarle de información, sino emplear mensajes positivos facilitando así la incorporación de esos conocimientos, tal como reportó Europa Press.

Al considerar el impacto de estas intervenciones, tanto expertos en medicina como en economía y psicología han concluido que los ‘nudges’ se consolidan como alternativas viables para prevenir hábitos y enfermedades relacionadas con el corazón. A su vez, enfatizan la necesidad de que la integración de estas herramientas en la atención sanitaria y la salud pública avance en función de la equidad y eficiencia, colocando en el centro las necesidades y características de los colectivos más vulnerables, de acuerdo con el análisis de Europa Press.