Israel bombardea de nuevo la capital de Líbano

El sur de la capital libanesa fue blanco de múltiples ataques lanzados por el ejército israelí contra posiciones de Hezbolá, mientras las autoridades informan de una nueva víctima y cientos de muertos desde el inicio de la ofensiva

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El Ministerio de Sanidad de Líbano comunicó el lunes que los ataques israelíes desde el inicio de la ofensiva, el 2 de marzo, han provocado 1.039 muertes y han dejado heridas a 2.876 personas. La jornada registró una nueva víctima mortal a raíz de un bombardeo sobre Hazmié, al este de Beirut, según consignó el propio Ministerio. Además de estas cifras, la actividad militar israelí mantiene una presión continua sobre diversos puntos del país y refuerza el aislamiento del sur libanés.

De acuerdo con el diario libanés ‘L’Orient-Le Jour’, el sur de Beirut fue nuevamente blanco de bombardeos israelíes este lunes, impactando varios barrios considerados bastiones del partido-milicia chií Hezbolá. Los ataques aéreos se registraron primero en Bir Abed, continuaron en Burj el Brajné y finalmente alcanzaron Haret Hreik. Hasta el momento, no se reportaron víctimas en estos barrios de la capital, aunque la tensión permanece elevada. Las Fuerzas Armadas israelíes confirmaron la realización de “una serie de ataques aéreos contra la infraestructura de Hezbolá en Beirut”, sumando que próximamente darán más detalles, según informó el mismo medio libanés.

‘L’Orient-Le Jour’ detalló que la ofensiva israelí se inscribe en un contexto de múltiples acciones militares que incluyen la captura de combatientes y la destrucción de infraestructuras. El portavoz en árabe de las Fuerzas Armadas israelíes, Avichay Adraee, explicó que durante una operación de la Brigada Givati en el sur del Líbano, los soldados detectaron a varios integrantes de la Fuerza Raduán, una unidad de élite de Hezbolá. Según Adraee, los combatientes “planeaban lanzar un misil antitanque contra las tropas” y habían instalado “una posición de tiro” para coordinar el ataque, además de preparar el lanzamiento de cohetes hacia asentamientos del norte de Israel. Los individuos terminaron por entregarse tras ser localizados, y las fuerzas israelíes confiscaron armas y materiales militares vinculados a la milicia. El edificio desde el cual actuaban quedó destruido, tal como relató el portavoz militar.

La información publicada por ‘L’Orient-Le Jour’ recoge que los dos miembros de la Fuerza Raduán que fueron detenidos habrían llegado al sur libanés desde el valle de la Bekaa. El portavoz militar israelí señaló que este hecho evidencia que el Ejército libanés no ha logrado controlar el traslado de combatientes y equipamiento militar hacia la zona situada al sur del río Litani, lo que mantiene abierto el flujo de refuerzos para la milicia chií en la frontera entre ambos países.

En el marco de estas acciones, el ejército israelí también informó sobre la destrucción de varios puentes sobre el río Litani, una operación comenzada el domingo. De acuerdo con lo difundido por ‘L’Orient-Le Jour’, la eliminación de estos pasos aísla en la práctica al sur del Líbano del resto del territorio nacional, una estrategia que dificulta los desplazamientos y la logística para la población y para las organizaciones armadas.

Las hostilidades entre Israel y Hezbolá han incrementado la tensión a lo largo de la frontera sur de Líbano desde la reanudación de los enfrentamientos en marzo. La ofensiva responde, según las Fuerzas Armadas israelíes, a la necesidad de neutralizar posiciones de lanzamiento de proyectiles y el paso de personal armado y armas hacia zonas próximas a territorio israelí. Los barrios del sur de Beirut, considerados el centro de operaciones y apoyo de Hezbolá, han sido golpeados de manera reiterada en las semanas recientes, agravando la situación humanitaria y dificultando la vida cotidiana de la población civil, de acuerdo con reportes de ‘L’Orient-Le Jour’.

La escalada del conflicto ha originado tanto la destrucción de infraestructuras clave como la movilización de recursos de emergencia en centros hospitalarios y comunidades libanesas. Además de las cifras de víctimas directas, el impacto sobre la vida diaria y la actividad económica es notorio, mientras persiste la posibilidad de un aumento de la violencia en las zonas fronterizas y en la capital libanesa.