Guindos (BCE) recuerda a los gobiernos el carácter "transitorio" del 'shock' por la guerra en Irán

El vicepresidente del BCE urge a los ejecutivos europeos a diseñar respuestas económicas acotadas en el tiempo, enfocadas en grupos vulnerables, tras los efectos del conflicto en Oriente Próximo, e insiste en evitar medidas amplias de carácter permanente

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El vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos, ha advertido que la falta de una mayoría clara en el Parlamento puede implicar una dificultad añadida para adoptar decisiones en momentos de alta incertidumbre, como el contexto actual marcado por la guerra en Oriente Próximo. De acuerdo con el diario El Mundo, citado por Europa Press, Guindos remarcó que este obstáculo no sólo afecta la aprobación de presupuestos, sino que también refleja una incapacidad para implementar otras medidas que requieren urgencia y respuesta coordinada por parte de los gobiernos.

De Guindos ha instado a los ejecutivos de los países europeos a enfocar sus respuestas fiscales en medidas definidas y transitorias, dirigidas principalmente a los grupos más vulnerables, ante el impacto del conflicto en Oriente Próximo. Según declaró en la entrevista con El Mundo, recogida por Europa Press, el vicepresidente del BCE alertó que, aunque aún se desconoce la duración y el alcance del conflicto en la región, resulta esencial que las autoridades perciban el incremento de los precios de la energía derivado de la guerra como un 'shock' transitorio. De lo contrario, advirtió que podrían generarse efectos de segunda ronda, lo que obligaría a los bancos centrales a intervenir para neutralizar esas consecuencias negativas.

El representante del BCE recordó que el margen presupuestario de los países europeos es limitado. Argumentó que el déficit público, en promedio, se sitúa en torno al 3% del Producto Interno Bruto, mientras que la deuda pública se mantiene cercana al 90% del PIB. Además, enfatizó el compromiso reciente para aumentar el gasto en defensa, considerado una prioridad fundamental para Europa en el nuevo contexto geopolítico. Según publicó Europa Press, Guindos señaló que, en este escenario, las medidas fiscales deben mantenerse estrictamente temporales y selectivas, porque el espacio para ampliar el gasto público se ha visto reducido en la actualidad.

En su intervención, Guindos insistió en que el BCE nunca ha recomendado la adopción de medidas generales para contrarrestar los efectos de crisis energéticas o conflictos internacionales. Subrayó que la autoridad monetaria europea sólo ha aconsejado actuaciones temporales y específicas, evitando programas amplios o de carácter permanente. Reportó Europa Press que, para el vicepresidente del BCE, una respuesta amplia podría aumentar el riesgo de un posible sobrecalentamiento económico o añadir presiones adicionales a la inflación, complicando el trabajo de la política monetaria y fiscal en la región.

El exministro español de Economía recordó que los presupuestos nacionales constituyen la principal herramienta de política económica, sobre todo en etapas caracterizadas por una elevada incertidumbre. Aclaró que esta afirmación se aplica tanto a la situación de España como a la del resto de países de la eurozona, según citó Europa Press. De Guindos puntualizó que la falta de presupuesto por ausencia de una mayoría parlamentaria pone en evidencia dificultades estructurales para acometer reformas o implementar acciones que puedan amortiguar el impacto de crisis internacionales.

Sobre el impacto del conflicto en Oriente Próximo vinculado a Irán, Guindos anticipó que la economía de la eurozona experimentará presiones tanto en el crecimiento como en la inflación. Indicó que, cuanto más prolongada y extensa sea la guerra, este efecto será más profundo sobre la economía europea. No obstante, los escenarios proyectados hasta ahora por los técnicos del BCE no estiman una caída de la actividad económica que lleve a una recesión en la eurozona, detalló el medio El Mundo. Incluso en los pronósticos más adversos, persisten tasas de crecimiento positivo, lo que indicaría una resistencia relativa de la economía europea ante la crisis actual.

Guindos también destacó que aún cuando la política monetaria tiene límites para contener el impacto inicial derivado de una crisis internacional de estas características, el BCE mantendrá una vigilancia constante sobre la evolución de la inflación y el crecimiento. La autoridad monetaria responderá a los llamados efectos de segunda ronda si estos se materializan, es decir, si la subida inicial de los precios desencadena aumentos generalizados o persistentes en salarios y otros precios, generando una espiral inflacionaria. El BCE no asumirá decisiones predeterminadas respecto a los tipos de interés, sino que ajustará su actuación conforme a los desarrollos que se vayan registrando.

Las recomendaciones de Guindos respecto a la naturaleza temporal de las medidas fiscales, señala Europa Press, coinciden con las emitidas recientemente por el Fondo Monetario Internacional, que sugería a España la adopción de apoyos de carácter focalizado y temporal frente a situaciones excepcionales como la presente. Ambas instituciones advierten sobre el riesgo de que respuestas fiscales permanentes o demasiado generalizadas comprometan tanto la estabilidad macroeconómica como la eficacia de la política monetaria.

El BCE, según consignó El Mundo, centra su estrategia en evitar que el 'shock' energético provocado por la guerra en Irán se extienda y cause efectos persistentes sobre la economía. De Guindos resalta la importancia de que los agentes económicos comprendan la naturaleza transitoria de la perturbación para impedir un ajuste innecesario de expectativas que pueda desencadenar presiones inflacionarias duraderas.

El vicepresidente del BCE evitó pronunciarse sobre la situación política específica de España, pero remarcó la relevancia de que los gobiernos mantengan funcionales sus instrumentos presupuestarios y preserven la capacidad de acción ante eventualidades externas. Según recuerda Europa Press, la actual coyuntura exige respuestas coordinadas y restrictivas en el plano fiscal, en sintonía con las recomendaciones técnicas y la experiencia ante crisis previas en el continente.

Los expertos del BCE, citados por El Mundo y Europa Press, continúan monitoreando la evolución de los indicadores económicos internos, así como el progreso del conflicto en Oriente Próximo, con el propósito de ajustar políticas a medida que los riesgos o impactos se hagan evidentes. El contexto se caracteriza por una elevada incertidumbre cuyo potencial de afectar los precios y el crecimiento depende de factores exógenos que escapan al control de autoridades nacionales e internacionales.

En el cierre de sus declaraciones, Guindos reiteró que el diseño y la implementación de las medidas fiscales deberán dirigirse principalmente a quienes experimentan con mayor severidad el incremento de los precios de la energía. Recalcó la posición institucional del BCE en torno a la focalización del gasto y la importancia de privilegiar la disciplina presupuestaria en un momento en el que las restricciones fiscales y la volatilidad del entorno geopolítico exigen prudencia y claridad en las respuestas públicas.