Andalucía confirma que el alga asiática se expande mediante reproducción asexual

Un grupo de científicos andaluces ha identificado que la invasora Rugulopteryx okamurae posee la capacidad de multiplicarse rápidamente mediante clonación, lo que dificulta los métodos tradicionales de erradicación y exige nuevas estrategias para frenar su avance en el litoral

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El grupo de investigadores que trabajó durante un año en la Cala de Cambriles, en la costa de Granada, ha demostrado que la macroalga invasora Rugulopteryx okamurae puede generar una cantidad potencial que supera el medio millón de nuevos individuos por metro cuadrado en un solo año, una cifra comparable a la población de Málaga, según destacó la Junta de Andalucía y la Fundación Descubre en comunicados de prensa. Estos hallazgos permiten explicar la rápida y extensa propagación de la especie en el litoral andaluz y plantean retos significativos para los métodos convencionales de erradicación. Según informó el medio involucrado, la investigación señala que la reproducción asexual, mediante células vegetativas especializadas, constituye la principal vía de expansión de esta macroalga asiática en los ecosistemas invadidos, especialmente en praderas de Posidonia oceanica, donde el impacto resulta más marcado por la competencia con las especies autóctonas.

De acuerdo con la información publicada en las notas de prensa y detallada en el artículo científico presentado en la revista Marine Pollution Bulletin, los científicos de la Universidad de Málaga y la Universidad de Granada, con financiamiento de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación y fondos FEDER, analizaron por primera vez el comportamiento reproductivo de la especie en territorio invadido. El estudio concluyó que Rugulopteryx okamurae utiliza propágulos y esporas asexuales, elaboradas a partir de pequeños fragmentos del talo, para propagar clones completos de sí misma. Estas estructuras, una vez desprendidas, logran dispersarse por el agua, lo que facilita el desplazamiento de la especie hacia nuevas áreas y dificulta la contención.

Durante el año de seguimiento, el equipo recogía muestras bimestrales de la población de alga que invade una pradera de Posidonia oceanica, uno de los ecosistemas marinos protegidos por la normativa europea debido a su biodiversidad. Como resultado, se observó que los propágulos estaban presentes en casi todas las estaciones, mientras que la producción de esporas alcanzaba su mayor actividad en primavera y verano, especialmente por individuos de mayor tamaño. El conteo y análisis de las estructuras reproductivas permitieron calcular la presión de propágulos, un parámetro que evalúa el potencial de diseminación del alga en una zona.

Según explicó Jesús Rosas-Guerrero, investigador de la Universidad de Málaga y coautor del estudio, a la Fundación Descubre, “aunque la erradicación solo resulta exitosa con una detección temprana y una actuación rápida y mantenida en el tiempo, se podría probar con controles de poblaciones, aplicando estrategias de eliminación selectiva en las épocas más adecuadas, para dar oportunidad a las especies nativas a desarrollarse”. El experto precisó que los resultados revelan la escasa incidencia de la reproducción sexual en este enclave, donde ni gametos ni tetrasporas se detectaron significativamente, a diferencia de su comportamiento en el Pacífico occidental, donde la especie es originaria y utiliza ambos mecanismos, tanto sexual como asexual.

Tal como publicó la Fundación Descubre, la invasión de Rugulopteryx okamurae en el Mediterráneo comenzó en 2015 con su detección en Ceuta por la investigadora María Altamirano, autora principal del estudio. Desde aquel entonces, la macroalga colonizó vastas extensiones del litoral andaluz, desplazando especies nativas y causando impactos ecológicos y económicos. El sector pesquero y las autoridades encargadas de la gestión costera debieron afrontar gastos considerables por la acumulación de biomasa en playas y la consecuente necesidad de realizar retiros y almacenamientos continuos.

La presión de propágulos estimada desafía la capacidad de los fondos marinos para albergar tan elevada densidad, lo que llevó a los científicos a considerar que una proporción considerable de los nuevos individuos permanece temporalmente en la columna de agua. De esta manera, la macroalga logra expandirse a otras localidades sin necesidad de fijarse al sustrato, lo cual explica tanto la rápida dispersión en el litoral como la presencia de grandes masas flotantes que se observan en la superficie marina, según consignó la Junta de Andalucía.

El equipo científico destaca que comprender los mecanismos reproductivos de Rugulopteryx okamurae resulta decisivo para mejorar las estrategias de gestión y control de la invasora, en especial en la planificación de actividades de retirada de biomasa y en el diseño de campañas de vigilancia y erradicación. Los investigadores subrayan que, si bien la eliminación completa solo es posible con intervenciones tempranas y sistemáticas, la información recabada sobre el ciclo reproductivo puede servir para adaptar los periodos de actuación a las etapas de mayor productividad de la macroalga.

El informe refiere que las conclusiones obtenidas pueden respaldar la toma de decisiones por parte de los gestores públicos frente a una de las especies invasoras de mayor impacto en el medio marino de Andalucía, tanto por su incidencia en la biodiversidad como por los costes reiterados en la gestión de residuos biológicos. El estudio también contó con el respaldo financiero de la Fundación Biodiversidad, adscrita al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

La investigación, alineada con los intereses de la comunidad científica y los responsables de la gestión ambiental, proporciona datos inéditos sobre la capacidad de colonización y reproducción de Rugulopteryx okamurae en praderas protegidas de Posidonia oceanica. Los científicos concluyen que el análisis detallado de las estrategias reproductivas de la especie permitirá desarrollar técnicas de control más adecuadas y eficaces, que reduzcan el impacto sobre los hábitats autóctonos y minimicen las pérdidas económicas asociadas a la invasión.