Más de una decena de países se suman a los esfuerzos para garantizar el paso por Ormuz

Crece el respaldo internacional a la protección del estrecho, con veinte gobiernos de cuatro continentes que condenan los recientes ataques a embarcaciones y exigen a Irán detener acciones que ponen en riesgo el comercio global y la estabilidad regional

Guardar

El comunicado emitido inicialmente por Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón extendió un llamado a la moratoria inmediata sobre los ataques a infraestructuras civiles en el Golfo y solicitó que la libertad de navegación se respete como principio del Derecho Internacional. De acuerdo con la información proporcionada por Europa Press, a esta declaración se han sumado en las últimas horas Canadá, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Dinamarca, Letonia, Eslovenia, Estonia, Noruega, Suecia, Finlandia, República Checa, Rumanía, Bahréin y Lituania. En conjunto, veinte países han expresado su rechazo a las recientes acciones de Irán en el estrecho de Ormuz y demandado el cese de las amenazas que ponen en peligro rutas comerciales esenciales para el comercio global y la estabilidad regional.

La respuesta internacional cobra fuerza tras la negativa inicial de varios socios europeos y Japón a adherirse a la misión naval propuesta por el presidente estadounidense Donald Trump, quien, según reportó Europa Press, declaró posteriormente que no requiere apoyo externo para proteger el paso estratégico. Este escenario se produce luego de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel sobre Irán el 28 de febrero, que elevó la tensión en la zona y llevó a la comunidad global a revaluar sus posturas de cooperación en materia de seguridad marítima.

Los países firmantes detallaron en sus comunicados la preocupación por los bombardeos dirigidos contra instalaciones de petróleo y gas, así como el “cierre de facto” del estrecho llevado a cabo por fuerzas iraníes. Según la información citada por Europa Press, el grupo de veinte gobiernos manifestó que las acciones de Irán, entre ellas la colocación de minas, el uso de drones y misiles y otros intentos de bloquear el paso, representan un riesgo directo para la libertad de tránsito marítimo y la provisión energética a nivel global.

El estrecho de Ormuz, una vía de paso clave para el comercio de petróleo y gas, ha sido escenario de una escalada de incidentes que han alarmado a la comunidad internacional. Según publicó Europa Press, los ataques contra buques comerciales desarmados fueron objeto de “enérgica condena” por parte de las potencias implicadas, que ven en estas acciones una amenaza para la paz y la seguridad internacionales.

En los comunicados conjuntos se subraya la importancia de la libertad de navegación y el respeto al Derecho Internacional, recordando que el tráfico marítimo libre es un beneficio que trasciende fronteras y afecta a todo país involucrado en el comercio y el abastecimiento energético mundial. La declaración conjunta difundida el jueves advierte que cualquier interferencia en el transporte marítimo y las cadenas de suministro energético globales puede generar consecuencias negativas para la estabilidad internacional.

Francia y Reino Unido, mientras tanto, han señalado que mantienen conversaciones con otros aliados con el objetivo de diseñar un plan “creíble” para asegurar la estabilidad en la región. Esta coordinación es vista como una alternativa a la propuesta estadounidense de despliegue inmediato, y busca involucrar a un mayor número de estados comprometidos con la protección del paso y la desescalada de la tensión, según detalló Europa Press.

Los veinte gobiernos involucrados insisten en la necesidad de frenar “inmediatamente” toda amenaza a la seguridad en el estrecho y de suspender “por completo” los ataques que pongan en riesgo infraestructuras civiles, reiterando que el derecho a la libre navegación es central para el orden legal internacional. La presión sobre Irán se enmarca dentro de una estrategia más amplia para sostener el flujo comercial y la estabilidad de los mercados energéticos.

A pesar de las diferencias sobre el formato de la cooperación militar en la zona, los países firmantes coinciden en sus demandas hacia Irán: el cese inmediato de toda actividad hostil que pueda obstaculizar el paso de embarcaciones y garantizar la seguridad de las infraestructuras críticas para el suministro de petróleo y gas internacional. La situación continúa marcando la agenda diplomática y militar internacional, mientras institucionaliza un nuevo frente de colaboración entre gobiernos de cuatro continentes, según informó Europa Press.