La OTAN reubica en Europa a su personal de la misión de Irak ante el deterioro de la situación en Oriente Próximo

Tres centenares de soldados españoles han salido exitosamente de la zona, mientras la alianza traslada a su plantilla al continente y asegura desde su dirección que la misión proseguirá coordinadamente bajo otra estructura militar

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El comandante Supremo Aliado de la OTAN en Europa, el general estadounidense Alexus Grynkewich, agradeció la colaboración de Irán y del resto de países aliados en la reubicación del personal de la misión de la Alianza Atlántica en Irak. Los integrantes de la Misión de la OTAN en Irak (NMI) dejaron el país este viernes, después de que la situación en Oriente Próximo experimentó un notable deterioro como consecuencia de los ataques de Irán, en represalia por operaciones estadounidenses e israelíes contra Teherán ocurridas casi un mes atrás. Según informó la OTAN, la reubicación se llevó a cabo bajo condiciones de seguridad y sin incidencias.

De acuerdo con la información proporcionada por la OTAN, tras la salida de la NMI, la misión de la organización continuará sus actividades desde Europa a través del Mando Conjunto Aliado, cuya sede se encuentra en Nápoles. Aunque la Alianza Atlántica evitó compartir detalles específicos sobre la ubicación exacta de su personal reubicado, subrayó que el ajuste busca proteger la seguridad de sus efectivos desplegados en la región. El general Grynkewich también expresó su reconocimiento a los profesionales de la misión, destacando la dedicación de todo el personal involucrado.

Según lo publicado por la OTAN, el cambio operativo responde al clima de inestabilidad derivado de la escalada de violencia en la zona. La Alianza detalló que había comenzado a coordinarse de manera estrecha con los países miembros y socios para garantizar que la protección del personal fuera prioritaria ante el aumento del riesgo para la seguridad. El lunes previo a la reubicación, un comunicado de la organización ya había confirmado que se estaban tomando medidas de ajuste en la NMI para adaptarse a las nuevas circunstancias.

El mismo lunes, la ministra de Defensa de España, Margarita Robles, informó que las autoridades españolas preparaban la salida de sus fuerzas desplegadas en Irak. Un total de 300 soldados españoles, pertenecientes tanto a la misión de la OTAN como a la coalición internacional contra Estado Islámico encabezada por Estados Unidos (Inherent Resolve), abandonaron el país con éxito. El medio detalló que estos movimientos forman parte de una decisión más amplia, que incluye cambios en la estructura militar a la que queda adscrita la misión.

El despliegue de la misión NMI en Irak se enmarcó originalmente dentro de los esfuerzos internacionales para estabilizar el país tras la amenaza de grupos extremistas en la región. Las fuerzas españolas formaron parte de los contingentes encargados de tareas de formación, asesoramiento y apoyo a las fuerzas iraquíes. Desde su creación, la misión de la OTAN colaboró con la coalición internacional liderada por Estados Unidos para contener la actividad del Estado Islámico y fortalecer la capacidad de las fuerzas locales.

La decisión de reubicar al personal de la misión responde a la intensificación de ataques por parte de Irán. Según detalló la OTAN, estos ataques fueron catalogados como represalias, en el marco del contexto de enfrentamientos que involucran a Estados Unidos e Israel contra objetivos en Teherán. El clima de violencia obligó a una reconsideración de la viabilidad de mantener contingentes internacionales en territorio iraquí.

El general Grynkewich manifestó, según reportó la Alianza Atlántica, su agradecimiento no solo a quienes lograron asegurar la operación de traslado, sino también a los militares de la NMI, a quienes calificó como “verdaderos profesionales”. En la declaración difundida, la Alianza insistió en que la misión no se cancela, sino que proseguirá tareas bajo una nueva configuración desde su estructura militar en Europa.

Según consignó la OTAN, el ajuste logístico y operativo de la misión de la Alianza Atlántica en Irak pondrá el foco en continuar apoyando los objetivos de estabilidad y seguridad regional, en coordinación con sus socios y aliados. La situación será revisada conforme evolucionen las condiciones sobre el terreno, manteniéndose la disposición a adaptar la misión según requieran los acontecimientos en la zona. El traslado a Europa busca, principalmente, preservar la integridad del personal y asegurar que las capacidades de apoyo estratégico no se vean interrumpidas mientras persista el escenario de riesgo elevado.