La OIM cifra en 125.000, la mitad niños, las personas huidas de Líbano a Siria ante la crisis regional

Más de 125.000 personas, en su mayoría familias vulnerables y casi la mitad menores, cruzaron recientemente la frontera entre Líbano y Siria, según la ONU, que alerta de una posible emergencia humanitaria sin apoyo internacional urgente

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El 21 por ciento de las personas desplazadas que han cruzado desde Líbano hacia Siria ha llegado a Raqqa, según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en zonas alejadas donde el acceso a productos básicos como alimentos, agua potable y servicios médicos presenta serias limitaciones. Estas llegadas, además, se producen en un contexto marcado por la vulnerabilidad preexistente de la infraestructura y los servicios públicos sirios, que continúan deteriorados tras más de diez años de crisis. De acuerdo con la OIM, la presión demográfica sobre otros lugares, como Damasco y Homs, tampoco deja de incrementarse.

Según informó la OIM y difundió el medio Europa Press, más de 125.000 personas han cruzado recientemente la frontera de Líbano a Siria a raíz del aumento de los bombardeos israelíes sobre territorio libanés, que Israel vincula a operaciones del partido-milicia chií Hezbolá, en el marco de escaladas regionales derivadas de la ofensiva israelí y estadounidense contra Irán y sus aliados. De este total, cerca del 50 por ciento corresponde a menores de edad y, en su mayoría, las personas desplazadas son de nacionalidad siria. Unas 7.000 personas identificadas en los desplazamientos son libanesas, según fuentes del organismo internacional.

La directora general de la OIM, Amy Pope, alertó del riesgo creciente de que se produzca una “crisis de desplazamiento mucho mayor”, con necesidades humanitarias que aumentan cada día y que requieren incrementar de forma rápida la capacidad de respuesta en Siria y la región en general. Pope advirtió en el comunicado recogido por Europa Press que, “sin apoyo urgente, la asistencia crucial resultará insuficiente en un momento en que las familias ya han sufrido grandes pérdidas”.

El informe de la OIM expone que la presión sobre zonas urbanas densamente pobladas, sobre todo en torno a Damasco, contribuye a reforzar tensiones y limita el acceso a servicios básicos para la población local y los desplazados. En paralelo, la presencia de miles de personas en áreas rurales apartadas donde las condiciones de vida son precarias aumenta el riesgo de que se produzcan emergencias sanitarias o alimentarias, en un contexto donde los recursos son escasos y las redes de apoyo presentan importantes dificultades logísticas.

El posible incremento de llegadas podría rebasar la capacidad de los sistemas asistenciales sirios, advirtió la OIM, que teme que esta situación derive en nuevos desplazamientos internos dentro de Siria mismo. El organismo ha hecho énfasis en la necesidad de que la comunidad internacional movilice recursos rápidamente para evitar la expansión de la crisis y prevenir el deterioro de una situación humanitaria que ya se considera frágil.

En su declaración, Amy Pope recalcó que la protección de las personas desplazadas, en especial los niños, debe ocupar un lugar central en la respuesta. “Los desplazamientos deben ser seguros, voluntarios y dignos”, señaló la responsable de la OIM, que también remarcó la importancia de centrar la asistencia en la protección y expresó que la magnitud y el perfil de quienes llegan a Siria, en particular el alto porcentaje de menores, demanda políticas humanitarias urgentes, tal como publicó Europa Press.

La OIM estimó que las causas inmediatas de estos desplazamientos masivos radican en la intensificación del conflicto armado, que ha elevado los riesgos de seguridad para la población civil en Líbano y ha impulsado a miles de ciudadanos a buscar refugio en Siria, pese a que la infraestructura en este país sigue siendo insuficiente. La entidad destacó que la experiencia de los recién llegados se ve marcada por la doble condición de haber perdido sus medios de vida y enfrentarse de nuevo a situaciones de inseguridad y acceso limitado a servicios básicos.

El organismo internacional subrayó en su última comunicación que un incremento de llegadas sin un refuerzo paralelo de los servicios humanitarios podría saturar la capacidad local, dejando a la población desplazada ante el riesgo de sufrir nuevas olas de desarraigo. Ante este panorama, la OIM remarcó la urgencia de fortalecer tanto la respuesta a corto plazo como la preparación general para contingencias futuras.

Europa Press detalló que la mayor parte de los nuevos desplazados son familias en situación de vulnerabilidad, cuya salida responde tanto a razones de seguridad como de deterioro social y económico en la región. La OIM insistió en priorizar el carácter voluntario y digno de todas las repatriaciones y movimientos, y pidió incrementar el apoyo internacional para cubrir las necesidades inmediatas de quienes han dejado su hogar, así como para fortalecer la capacidad de los países de acogida y de tránsito.

La presión humanitaria derivada de estos flujos migratorios, según consignó el organismo en el comunicado recopilado por Europa Press, revela el impacto cada vez más amplio de la crisis regional, atribuida al conflicto armado y sus derivaciones geopolíticas. Según la agencia de Naciones Unidas, el riesgo de crisis humanitaria se hace patente ante la falta de recursos, la limitada operatividad de los servicios públicos locales y el volumen de desplazamientos, con consecuencias directas para las familias vulnerables y, de forma particular, para los niños.