Aumentan a casi 970 los muertos, entre ellos 116 niños, por los ataques de Israel contra Líbano

Las cifras facilitadas por funcionarios libaneses muestran un preocupante incremento de víctimas tras los recientes bombardeos, que impactaron zonas controladas por Hezbolá pese a la tregua, con numerosos heridos y una fuerte condena por parte de organismos internacionales

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El Ministerio de Sanidad de Líbano informó que 116 menores fallecieron por los ataques israelíes, en un contexto donde las operaciones militares no se detuvieron completamente pese al alto el fuego pactado en noviembre de 2024. Según consignó la agencia de noticias libanesa NNA, la cifra total de víctimas mortales asciende a 968 personas hasta la fecha, y los datos oficiales también incluyen a 2.432 heridos como consecuencia directa de los bombardeos recientes, muchos de ellos registrados en áreas de influencia de Hezbolá.

De acuerdo con la información difundida por NNA, la ofensiva israelí corresponde a una supuesta respuesta ante el lanzamiento de proyectiles hacia territorio israelí desde Líbano, después del inicio de acciones militares coordinadas entre Israel y Estados Unidos contra Irán. Tal como publicó el medio, los reportes preliminares daban cuenta en los últimos días de 914 fallecidos, entre ellos 77 mujeres y 40 trabajadores sanitarios, aunque las cifras fueron corregidas al alza por las autoridades sanitarias libanesas.

La agencia NNA detalló que Israel realizó decenas de bombardeos en zonas del sur del Líbano durante los meses anteriores, incluso después del establecimiento del alto el fuego, argumentando que estos ataques van dirigidos únicamente contra posiciones y actividades del partido-milicia chií Hezbolá. El Gobierno israelí mantiene la postura de que sus acciones no infringen el acuerdo de cese de hostilidades, mientras que tanto las autoridades libanesas como Hezbolá han rechazado estos argumentos y criticaron la permanencia de efectivos y puestos militares israelíes en territorio libanés.

El acuerdo de alto el fuego, cuyo objetivo original era frenar la escalada de violencia y reducir la presencia de combatientes armados cerca de la frontera, establecía la retirada de efectivos por parte de ambos bandos, según publicó la agencia NNA. Sin embargo, el Ejército israelí conserva actualmente cinco puestos en territorio libanés, una decisión que provocó nuevas exigencias por parte del Gobierno de Beirut y el liderazgo de Hezbolá, quienes reclaman el retiro inmediato de estas fuerzas como requisito fundamental para mantener la tregua.

Según las autoridades libanesas, los ataques han afectado especialmente a la población civil, subrayando el elevado número de víctimas menores de edad. La agencia NNA recogió declaraciones de funcionarios encargados de la gestión de emergencias, quienes indicaron que la asistencia sanitaria se encuentra bajo fuerte presión por el gran número de pacientes, incluyendo numerosas lesiones graves y situaciones críticas de salud.

Las operaciones militares de Israel en el sur del Líbano han recibido condena internacional. La Organización de las Naciones Unidas se sumó a las críticas, señalando la urgencia de impedir que la situación derive en un deterioro aún mayor para la seguridad regional, según informó NNA. La ONU pidió respeto estricto por el alto el fuego alcanzado en noviembre y llamó a ambas partes a evitar acciones que puedan propiciar una nueva escalada.

Durante las primeras semanas posteriores a la reanudación de los ataques, equipos de socorro y organizaciones humanitarias locales reportaron dificultades para acceder a ciertas zonas afectadas, particularmente aquellas ubicadas en áreas bajo control de Hezbolá, de acuerdo a lo publicado por NNA. Los equipos médicos tuvieron que superar desafíos logísticos y de seguridad para atender tanto a personas desplazadas como a víctimas directas de los bombardeos.

El Ministerio de Sanidad libanés advirtió sobre la intensificación de daños materiales en infraestructura crítica, como hospitales y centros de atención primaria localizados cerca de los puntos de impacto, lo que complica la prestación de servicios básicos y el socorro inmediato a los heridos. La agencia NNA puntualizó que el actual contexto impone retos significativos para la gestión de recursos, la asistencia humanitaria y el suministro de medicamentos esenciales.

En respuesta a las críticas, el Gobierno israelí reiteró a través de comunicados difundidos por NNA que sus operaciones continuarán focalizándose en responder a lanzamientos de proyectiles y neutralizar posibles amenazas provenientes de Hezbolá, aunque defendió que no existe violación formal del alto el fuego. Las autoridades libanesas insisten en que cualquier acción armada posterior a noviembre de 2024 representa un quebrantamiento del acuerdo y solicitaron a la comunidad internacional que redoble los llamamientos para poner fin a los ataques, según reportó NNA.

El conflicto entre Israel y Hezbolá experimentó una escalada en la frontera sur del Líbano tras el inicio de la ofensiva israelí-estadounidense sobre Irán, de acuerdo con los datos oficiales aportados por el Gobierno libanés y difundidos por NNA. Los recientes bombardeos se inscriben en esta dinámica regional más amplia y provocaron respuestas inmediatas de parte de autoridades políticas, organismos internacionales y grupos locales, quienes continúan solicitando la reactivación efectiva de la tregua.

La cifra de menores fallecidos subraya la magnitud humanitaria de la actual emergencia, mientras que el número total de heridos refleja la extensión de los ataques sobre diversas localidades. Según la información compilada por la agencia NNA, la situación sigue experimentando variaciones debido a las condiciones en terreno y a la llegada de nuevos reportes desde las áreas más afectadas. Las autoridades de sanidad continúan desplegando esfuerzos para tomar registro actualizado del estado de todas las víctimas.

Mientras tanto, líderes de Hezbolá y representantes gubernamentales libaneses recalcaron a NNA la necesidad de un cese inmediato de todas las actividades militares. Plantearon que el restablecimiento de condiciones normales en el sur del país depende del retiro de toda presencia militar israelí y del respeto integral al acuerdo alcanzado. Organismos internacionales mantienen el seguimiento sobre el cumplimiento de estos compromisos y sobre la respuesta humanitaria en la zona.