VÍDEO: Almodóvar pide cambiar el 'No a la guerra' por el 'No a las guerras' y le "sorprende" el silencio en Hollywood

Pedro Almodóvar, en el estreno de su más reciente filme, plantea adaptar consignas pacifistas ante la proliferación de conflictos globales y resalta la escasa reacción del cine estadounidense frente a las crisis actuales, elogiando a Javier Bardem

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Al reflexionar sobre la reciente ceremonia de los premios Oscar, Pedro Almodóvar expresó sorpresa por la limitada presencia de voces que se manifestaron en contra de los conflictos armados ante la comunidad internacional. El cineasta valoró en especial la intervención de Javier Bardem, a quien consideró el único participante en la gala que abordó públicamente la situación en Palestina, así como las guerras en Irán y Ucrania. Según consignó Europa Press, Almodóvar subrayó su orgullo no solo por su amistad con el actor, sino porque un intérprete español haya sido el único en pronunciarse sobre estos temas durante el evento estadounidense.

En el marco del estreno en cines de su nueva película, "Amarga Navidad", Pedro Almodóvar planteó que el conocido lema "No a la guerra" requiere de una actualización acorde a la coyuntura actual. De acuerdo con la entrevista reproducida por Europa Press, el director sugirió modificarlo por "No a las guerras", en referencia a la multiplicación de conflictos simultáneos más allá de lo ocurrido en Irak. Almodóvar relató que conserva la chapa original de la consigna, pero resaltó que ahora existe más de una guerra que merece la atención de la opinión pública.

El director destacó la reacción del sector cinematográfico español ante las injusticias y los conflictos armados, diferenciándolo de la actitud más contenida que, a su juicio, impera en Hollywood y en festivales internacionales como el de Berlín. Según expresó Almodóvar para Europa Press, considera que la industria del cine en España siempre ha respondido colectivamente frente a estos acontecimientos, y aunque sectores conservadores los catalogan como "todos rojos", no comparte esa visión aunque reconoce que históricamente suelen estar situados hacia la izquierda en el espectro político. Recordó con aprecio la movilización del gremio en 2003, cuando numerosas figuras del cine decidieron alzar la voz.

Almodóvar defendió el derecho de actores y cineastas a expresar públicamente opiniones políticas sobre la realidad social. Según indicó a Europa Press, rechaza la idea de que los artistas no deban intervenir en asuntos sociales o políticos, argumentando que, en tanto figuras públicas, tienen la posibilidad y en cierta medida la obligación de manifestarse ante situaciones que afectan a la sociedad en su conjunto. Para el cineasta, restringir esa libertad implica una injusticia hacia el colectivo.

En otro fragmento de la entrevista, Almodóvar reflexionó sobre sus procesos creativos actuales. Señaló que la necesidad de sentirse apasionado por el guion constituye la base de su labor, y destacó la importancia de conservar la misma libertad con la que inició su carrera. Insistió en que solo sabe trabajar desde la pasión y la autonomía, tanto en la escritura como en la dirección, principios que continúan guiando su método y que le permiten abordar relatos cada vez más introspectivos.

En cuanto al enfoque de sus películas recientes, Almodóvar reconoció una tendencia hacia el análisis personal y autobiográfico. Explicó a Europa Press que no ha decidido conscientemente este giro, ya que atribuye la mayor cercanía temática a una evolución paulatina en la que observa cómo sus guiones y sus inspiraciones reflejan cada vez más sus propias experiencias y personalidad. Recordó que ya trató esta dinámica en "Dolor y gloria" y que en "Amarga Navidad" ha vuelto a situar a un cineasta en el centro de la acción, lo que le permite explorar con honestidad ese perfil desde una perspectiva nada complaciente, abierta a la autocrítica y a la objetividad.

Sobre este personaje central, Almodóvar subrayó la importancia de no caer en un retrato autocomplaciente del director de cine. Más allá de la identificación entre creador y protagonista, buscó mostrar un personaje enfrentado a sus problemas y a sus propias contradicciones, escapando del simple reflejo benevolente y exponiendo las fragilidades y errores que revelan el lado más humano de quienes ocupan posiciones de poder en la industria cinematográfica.

El realizador se describió a sí mismo como una persona reservada y señaló que con los años ha optado por una vida más aislada. Relató a Europa Press que, al inspirarse en su propio carácter y experiencia, se ha sentido reflejado en las figuras que representa en pantalla, especialmente en la nueva película donde Leonardo Sbaraglia encarna a un personaje con similitudes notables. Almodóvar subrayó que su intención era mostrar ese reflejo sin recurrir a una imagen edulcorada, sino mostrándolo de manera rigurosa y honesta.

En su análisis sobre el papel de los directores en los rodajes, Almodóvar apuntó que poseen una influencia considerable dentro de sus equipos. Esto, enfatizó, permite que un director ejerza poder y dé instrucciones que los trabajadores deben cumplir, lo que plantea preguntas éticas respecto hasta dónde resulta legítimo ese ejercicio de autoridad. El cineasta expuso que uno de los retos de la película "Amarga Navidad" fue provocar una revisión crítica acerca de los límites y las responsabilidades inherentes a la función directiva en el cine.

Al abordar el proceso creativo de sus guiones, Almodóvar afirmó que hasta el momento no ha experimentado un bloqueo total de ideas, aunque reconoce sentirse inquieto ante esa posibilidad. Según detalló a Europa Press, suele manejar varias ideas simultáneamente y desarrollarlas de manera poco sistematizada. Precisó que en el caso de "Amarga Navidad", el proyecto resultó especialmente exigente a nivel personal, llegando a describirlo como un proceso de exposición profunda que, si bien duro, también calificó como liberador en la medida en que le permitió afrontar su propio reflejo con franqueza.

El cineasta también señaló que en "Amarga Navidad" la línea entre ficción y realidad se presenta diluida. Leonardo Sbaraglia, en su interpretación, no solo guarda un notable parecido físico con el propio Almodóvar, sino que pronuncia frases que el director reconoce como afines a su pensamiento. De esta forma, el relato expone no únicamente la visión profesional y personal del cineasta, sino también los desafíos e inquietudes que surgen del acto mismo de la autorrepresentación.

A lo largo de la entrevista recopilada por Europa Press, Almodóvar volvió a insistir en la necesidad de actualizar el discurso contra la guerra para ajustarse a la realidad del presente, caracterizado según sus palabras por la presencia simultánea de múltiples conflictos a la vez. Planteó que la industria cultural y audiovisual, y en especial la española, se enfrenta a la responsabilidad de abordar estas situaciones, señalando las diferencias frente a la reacción, a su juicio menos visible, observada en Hollywood y otros escenarios internacionales. El director reiteró su defensa por la libertad de expresión de los creadores ante problemas sociales y políticos, considerándolo un elemento central de su manera de entender el papel de los artistas públicos.