Trump critica falta de "entusiasmo" de aliados de implicarse en una misión "menor" en el estrecho de Ormuz

El mandatario estadounidense presiona a países dependientes del tránsito petrolero en Ormuz para que se sumen a la estrategia indicada por Washington, señalando poco respaldo de aliados europeos a pesar de la histórica cooperación militar estadounidense

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Estados Unidos ha subrayado que su dependencia del petróleo que transita por el estrecho de Ormuz representa menos del 1% de su consumo energético, mientras que otras economías están mucho más expuestas a posibles interrupciones en esta ruta marítima. De acuerdo con el presidente estadounidense, Donald Trump, países como Japón obtienen el 95% de su petróleo a través de Ormuz, mientras que China depende en un 90% y Corea del Sur en torno al 35%. Sobre esta base, Trump hizo hincapié en que aquellas economías que se ven especialmente afectadas por potenciales bloqueos u obstáculos en el paso deberían comprometerse más activamente en las iniciativas internacionales para garantizar la seguridad y el libre tránsito marítimo en la región.

Según informó la agencia Europa Press, el mandatario tomó la palabra desde la Casa Blanca para renovar su llamado a que aliados internacionales, en particular los socios de la OTAN, respalden la misión impulsada por Washington para asegurar el estrecho de Ormuz, localizado en una zona tensionada por recientes ataques contra el tránsito marítimo atribuidos a Irán. Trump manifestó críticas respecto a la aparente falta de "entusiasmo" de ciertos aliados para respaldar una operación militar calificada por él como "menor", recordando el respaldo militar que Estados Unidos ha proporcionado a estos países durante las últimas décadas.

El medio Europa Press detalló que el presidente estadounidense subrayó que la misión propuesta por la Casa Blanca tiene como objetivo desbloquear el tránsito en Ormuz, que ha registrado episodios de ataques y amenazas en respuesta a acciones de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán. Trump insistió en su solicitud de apoyo internacional, dirigiendo su mensaje especialmente a economías que consideró mucho más dependientes del flujo energético que transita por el estrecho.

Trump afirmó que, aunque Washington podría mantener abierto el estrecho por sí solo, prefirió solicitar respaldo a sus aliados "para ver cómo reaccionan". El mandatario expuso cierta decepción por la actitud de países "a los que hemos ayudado durante muchísimos años" y a quienes, según él, el Ejército estadounidense ha protegido de "terribles amenazas externas". Se refirió a la presencia de "45.000 soldados" estacionados en el extranjero con la finalidad de garantizar la seguridad de estos aliados, y cuestionó el nivel de involucramiento para una misión que, según su apreciación, implicaría riesgos limitados.

En relación a las contribuciones recibidas hasta el momento, Trump aseguró que "numerosos países" han confirmado su participación en la operación para salvaguardar Ormuz, aunque recalcó que unos muestran mayor disposición que otros. "Algunos están muy entusiasmados, y otros lo están menos, y supongo que algunos no lo harán", resaltó el dirigente, quien agregó que parte de las marinas aliadas "ya han empezado a llegar" a la zona o están en ruta para sumarse al despliegue. Trump precisó que la divulgación de una lista formal de los países que integrarán la coalición internacional se realizará posteriormente, limitándose a señalar que varias naciones próximas a la región ya se han incorporado, mientras otras se encuentran en proceso de desplazamiento.

Europa Press reportó que Trump no dejó pasar la oportunidad de referirse de forma particular a la postura de Reino Unido y Francia ante el escenario planteado. Sobre el Reino Unido, expresó que, a pesar de su reticencia inicial, podría sumarse a la operación, subrayando que "deberían involucrarse con entusiasmo" dado el historial de cooperación en el marco de la OTAN. Respecto a Francia, el mandatario relató sus conversaciones con el presidente Emmanuel Macron, estimando que el apoyo galo a la coalición tiene una valoración de "ocho en una escala del cero al diez". En palabras de Trump, "no es perfecto, pero es Francia. No esperamos perfección".

En cuanto a la respuesta de socios europeos, Europa Press consignó que Washington no recibió el respaldo inmediato de potencias como Francia, Alemania o Reino Unido para sumarse al despliegue, lo que derivó en renovadas críticas por parte del presidente estadounidense sobre la supuesta "debilidad" de los aliados europeos y la efectividad colectiva de la OTAN. Trump afirmó que, en situaciones de necesidad real, duda de la disposición de varios aliados para corresponder la protección ofrecida históricamente por el Ejército estadounidense.

El mandatario también reiteró que la insistencia de Washington en la participación global responde al hecho de que "la OTAN somos nosotros", asegurando que "Putin nos teme a nosotros, no teme a Europa en absoluto", en un intento de poner de relieve la centralidad de Estados Unidos dentro de la alianza militar occidental. Según Europa Press, estas declaraciones se enmarcan en un contexto de tensiones recientes en la región del golfo Pérsico, donde han ocurrido ataques a embarcaciones atribuidos a Teherán en respuesta a acciones estadounidenses e israelíes.

Trump planteó que la misión tiene previsto un carácter limitado en cuanto al uso de la fuerza, insinuando que habría pocas hostilidades debido a la falta de medios ofensivos de las fuerzas adversarias en ese escenario. En intervenciones recientes, el mandatario había solicitado la colaboración especialmente de aquellas naciones con mayor exposición a los riesgos del bloqueo del paso de Ormuz, remarcando la importancia estratégica del estrecho para la estabilidad de los mercados energéticos globales y las economías dependientes de este corredor.

A lo largo de sus declaraciones, recogidas por Europa Press, Trump recalcó la necesidad de que los países más afectados contribuyan al esfuerzo internacional. El presidente defendió la iniciativa liderada por Estados Unidos como una responsabilidad compartida, instando a aquellos Estados que tradicionalmente han contado con la protección militar estadounidense a asumir un rol más activo en la defensa de sus propios intereses energéticos y de seguridad.