
El gobierno británico considera fundamental la reapertura del estrecho de Ormuz para atenuar los efectos negativos en los mercados energéticos internacionales y se encuentra en consultas permanentes con socios globales con el fin de encontrar una solución viable. Según detalló el medio Europa Press, el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, admitió que existen múltiples desafíos en la región y que la meta de restablecer la libertad de navegación resulta compleja debido al actual contexto de agresiones y bloqueo en la zona, derivado de la escalada de ataques y tensiones en el golfo Pérsico.
En una rueda de prensa celebrada este lunes, Starmer subrayó la importancia de avanzar hacia un plan internacional conjunto que permita restaurar el paso seguro por Ormuz y así “aliviar los impactos económicos” de la crisis, según publicó Europa Press. El líder británico reconoció que, si bien el Reino Unido aún no ha llegado a una decisión definitiva respecto a su participación en una eventual misión, ya comparte capacidades y coordinación con sus aliados. El gobierno británico cuenta actualmente con sistemas de búsqueda de minas posicionados en la región y mantiene conversaciones sobre el posible despliegue de dispositivos antidrones, acciones que buscan aumentar las condiciones de seguridad en el estrecho.
Según consigna Europa Press, Starmer sabe que la complejidad de la situación requiere sumar al mayor número posible de socios internacionales, por lo que en las últimas horas ha mantenido comunicaciones directas con distintos líderes mundiales, entre ellos el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El primer ministro hizo hincapié en que se debe diseñar un mecanismo que incluya a socios europeos, naciones del Golfo y Estados Unidos para garantizar la efectividad de cualquier intervención futura y asegurar que sea “creíble y viable”. La viabilidad del plan depende en gran medida de ese consenso internacional, según resaltó el jefe de gobierno británico, quien remarcó la necesidad de evitar acciones unilaterales y priorizar la cooperación.
Respecto a la situación militar en Irán, Starmer declaró, citado por Europa Press, que las operaciones lideradas por Estados Unidos han reducido de forma significativa las capacidades del aparato militar iraní y planteó la necesidad de repensar los siguientes pasos. Según el líder laborista, una vez finalicen los combates será imprescindible alcanzar un acuerdo negociado con Teherán dirigido a frenar su capacidad para reconstituir el programa nuclear, limitar la proliferación de misiles balísticos y cortar el apoyo a milicias aliadas, así como reducir la amenaza para el tráfico marítimo. Europa Press reportó que Starmer ve clave un compromiso internacional que restrinja el potencial de coerción iraní sobre una de las principales rutas comerciales energéticas del mundo y que evite un rebrote de la crisis.
El reciente agravamiento de la situación en la zona, destacó Europa Press, se relaciona con la intensificación de los ataques iraníes contra embarcaciones comerciales, buques cargueros y petroleros, lo que ha producido una paralización parcial del tráfico por el estrecho de Ormuz. La isla de Jark, punto estratégico para la exportación de petróleo iraní —por donde sale aproximadamente el 90 % del crudo de ese país—, fue blanco de bombardeos estadounidenses en las últimas semanas, agravando la inestabilidad. Este bloqueo y la reducción de la circulación marítima inciden directamente en los precios de la energía y en la seguridad del abastecimiento internacional.
En materia humanitaria, las autoridades iraníes han informado que la ofensiva militar recientemente emprendida por Israel y Estados Unidos, iniciada el 28 de febrero, ha dejado más de 1.200 víctimas mortales, de acuerdo con el último balance oficial citado por Europa Press. Sin embargo, la organización no gubernamental HRANA, con sede en Estados Unidos, ha difundido cifras superiores, estimando más de 3.000 muertos, en su mayoría civiles. Esta escalada bélica y sus consecuencias han direccionado la atención internacional hacia la zona del estrecho de Ormuz, que se ha transformado en punto focal del conflicto y en escenario de operaciones militares y bloqueos que afectan a numerosas naciones que dependen del libre tránsito por esta vía.
La administración de Starmer evalúa de manera permanente distintas variantes para materializar un acuerdo capaz de pacificar la región y garantizar que el comercio internacional deje de verse afectado por los episodios de violencia. El primer ministro expresó, según Europa Press, su intención de garantizar un entorno seguro para el movimiento marítimo internacional, mientras confirman los detalles de la intervención y esperan sumar apoyos en un momento de alta presión diplomática.
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