La Policía de Yakarta busca a cuatro sospechosos por el ataque con ácido a un activista de DDHH

El ataque contra Andrie Yunus fue “planeado y ejecutado por personas entrenadas”, según la Fundación YLBHI, que exige una pesquisa transparente para identificar tanto a los autores materiales como a quienes idearon el crimen, evitando la impunidad

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Las grabaciones de cámaras de seguridad han sido un factor clave en la indagación sobre el ataque con ácido contra Andrie Yunus, ya que las imágenes muestran con nitidez cómo los presuntos atacantes siguieron a la víctima durante varias horas antes del crimen. Según informó Tempo, las autoridades de Yakarta buscan a cuatro personas implicadas en la agresión contra Yunus, quien es coordinador adjunto de la Comisión para los Desaparecidos y las Víctimas de la Violencia (KontraS). Por el momento, ninguna persona ha sido detenida en relación con los hechos.

De acuerdo con la Policía Regional Metropolitana de Gran Yakarta, los sospechosos viajaban en dos motocicletas, con dos ocupantes en cada una. Iman Imanuddin, director de la división de Investigación Criminal de esta institución, detalló en una rueda de prensa que tras el ataque, los cuatro individuos escaparon en distintas direcciones. Las grabaciones obtenidas facilitaron la identificación de los vehículos y de los movimientos de los agresores antes y después de cometer el ataque, según publicó Tempo.

El ataque ocurrió cuando Andrie Yunus regresaba a su domicilio en motocicleta después de haber grabado un podcast en la oficina de la Fundación Indonesia de Asistencia Legal (YLBHI). Luego de ser rociado con ácido, Yunus fue trasladado a la unidad de cuidados intensivos de un hospital de Yakarta, donde permanece con quemaduras en el 24% de su cuerpo, afectando especialmente el rostro y el torso, reportó Tempo.

El caso ha provocado la apertura de una investigación policial bajo la figura de “delito de agresión grave”, pero la Fundación YLBHI ha cuestionado la calificación del delito y el enfoque de las pesquisas. En un comunicado recogido por Tempo, la organización sostuvo que la agresión fue “planeada, estructurada y ejecutada por personas entrenadas”, y consideró que debe investigarse como “intento de homicidio premeditado” conforme al artículo 459 del Código Penal de Indonesia. El comunicado también alertó sobre la peligrosidad del uso de ácido, pues un impacto en el rostro puede resultar letal, subrayando que este tipo de ataque requiere una preparación previa y revela un patrón de planificación que incluye acecho, observación y espera de la víctima.

Según consignó Tempo, la YLBHI criticó a las autoridades indonesias por limitar el alcance de la investigación a quienes ejecutaron el ataque y no extenderla hacia quienes lo planificaron u ordenaron. El comunicado expresa que “Si las fuerzas del orden se centran únicamente en los perpetradores en el terreno, el Estado no logrará esclarecer completamente el crimen y podría perpetuar la impunidad de quienes planificaron, ordenaron o ejecutaron el ataque". La organización insiste en la necesidad de una investigación "seria y transparente", que incluya no solo a los autores materiales, sino también a los actores intelectuales y a quienes estuvieron tras la concepción del crimen.

Tempo detalló que la Fundación YLBHI consideró que, de no resolverse completamente el caso y si existe una omisión en la identificación de los responsables intelectuales, ello constituiría un incumplimiento estatal en su obligación de garantizar justicia y procesos legales efectivos y justos para las víctimas. Esta omisión, según la fundación, implicaría además la violación de las leyes internacionales en materia de derechos humanos.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, expresó su preocupación por el ataque a Yunus. En declaraciones recogidas por Tempo a través de redes sociales, Turk subrayó que "Los responsables de este cobarde acto de violencia deben rendir cuentas". La intervención de este organismo internacional suma presión a las autoridades locales en cuanto a la necesidad de avanzar en el esclarecimiento del hecho y en la protección de los derechos humanos en Indonesia.

Mientras tanto, la policía local prosigue las labores de búsqueda de los cuatro sospechosos, valiéndose de las pruebas tecnológicas recopiladas y del testimonio de posibles testigos, según reportó Tempo. El caso sigue contando con la atención de organizaciones nacionales e internacionales, que exigen avances efectivos para identificar y procesar tanto a los ejecutores materiales como a quienes ordenaron y planificaron el ataque contra el defensor de derechos humanos.