Australia y Japón no enviarán por ahora barcos para proteger la navegación en el estrecho de Ormuz

Ante el bloqueo impuesto por Irán en aguas estratégicas, tanto autoridades australianas como japonesas descartan sumarse por el momento a cualquier despliegue naval internacional de apoyo, pese a la reciente solicitud lanzada por Washington a varios aliados

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El Gobierno francés también ha confirmado que no formará parte de la operación naval internacional propuesta por Estados Unidos para proteger la navegación en el estrecho de Ormuz, sumándose así a la postura de Australia y Japón de no participar activamente en el despliegue de buques en la zona, según reportó la agencia Kyodo y confirmó un comunicado del Ministerio de Exteriores de Francia. Esta posición se ha dado a conocer poco después de que el gobierno estadounidense solicitara apoyo explícito a varios de sus aliados frente a las restricciones impuestas por Irán en una de las rutas marítimas más cruciales para el transporte global de petróleo.

De acuerdo con la información publicada por la cadena australiana de radiotelevisión pública ABC, la ministra de Transportes de Australia, Catherine King, informó que su país no enviará embarcaciones al golfo Pérsico para proteger a los buques petroleros ante los recientes riesgos en el estrecho de Ormuz. El anuncio se produjo mientras aumentan las tensiones en la región debido a los bloqueos implementados por Irán como represalia por los ataques previos de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní, detalló la cadena ABC.

La respuesta del gobierno japonés fue en el mismo sentido. Según consignó la agencia Kyodo, el ministro de Defensa de Japón, Shinjiro Koizumi, declaró que su gobierno no contempla en estos momentos la opción de desplegar barcos para escoltar a los petroleros en el estrecho de Ormuz. Koizumi explicó que, dada la situación actual en Irán, no resulta una medida apropiada, aunque matizó que la legislación japonesa permitiría eventualmente adoptar esta medida si el Ejecutivo japonés emite una orden de seguridad marítima específica.

Australia y Japón han tomado estas decisiones después de recibir un llamado explícito del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien hizo pública la puesta en marcha de una misión naval internacional con el objetivo de salvaguardar la libre navegación por el estrecho de Ormuz. Trump mencionó de manera particular a países como China, Francia, Japón, Corea del Sur y Reino Unido como potenciales participantes en la iniciativa, señalando que estos estarían directamente afectados por las restricciones que calificó como "artificiales".

El Ministerio de Exteriores de Francia emitió un comunicado oficial para desestimar la participación francesa en la coalición propuesta por Estados Unidos, sumando así a París a la lista de capitales que han rechazado unirse a este despliegue. Según diversos medios internacionales, el Gobierno francés reafirmó que no prevé apoyar una misión naval liderada por Washington en el corto plazo.

Las autoridades australianas subrayaron que el país mantiene su compromiso con la seguridad marítima internacional, pero aclararon que no consideran necesaria por el momento la presencia de su Armada en el golfo Pérsico. Según informó ABC, el Ejecutivo australiano justifica su postura en base a un análisis de las condiciones actuales en la zona y a la ausencia de amenazas directas contra buques de bandera australiana.

Por otro lado, el ministro de Defensa de Japón argumentó ante la cámara japonesa que la emisión de una orden de seguridad marítima requeriría una evaluación detallada de los riesgos para el transporte marítimo nacional, una medida que, de momento, no está sobre la mesa dadas las coyunturas presentes en la región de Ormuz.

El bloqueo a la navegación impuesto por Irán responde, según han interpretado medios como ABC y Kyodo, a represalias adoptadas tras acciones militares previas contra la nación persa, en un contexto de crecientes hostilidades entre Washington y Teherán. El estrecho de Ormuz, que es un paso estratégico por donde circula una parte relevante del comercio mundial de crudo, sigue siendo un punto de fricción diplomática y militar entre potencias occidentales y el Gobierno iraní.

El presidente Trump reiteró su petición a los aliados para una labor conjunta destinada a asegurar el flujo de petróleo y otras mercancías a través del estrecho, insistiendo en la responsabilidad compartida de "proteger sus propios barcos". Según publicó ABC, la administración estadounidense busca formar una coalición multinacional capaz de disuadir actos hostiles en esta vía estratégica, aunque la respuesta de las principales potencias aliadas ha sido mayoritariamente negativa hasta el momento.

Las posturas adoptadas por Australia, Japón y Francia reflejan la creciente cautela de varios Estados frente al riesgo de escalada en un escenario de alta volatilidad en Oriente Medio. Tal como consignó ABC, estos países mantienen abiertas opciones de actuación futura, pero han optado por no comprometer recursos militares en una operación naval liderada por Washington sin una evaluación más precisa de la amenaza y de las implicancias para sus intereses nacionales.

Diversos analistas citados en la prensa internacional han resaltado que la negativa de aliados clave a integrar la misión impulsada por Estados Unidos podría limitar la capacidad de disuasión de la coalición y señalar tensiones respecto a la coordinación internacional frente a crisis emergentes en el estrecho de Ormuz, según la interpretación general recogida por medios como Kyodo y ABC.