El Ibex 35 pierde los 17.000 puntos tras abrir con una caída del 1%, con el petróleo ya en 102 dólares

Fuerte retroceso del selectivo madrileño ante el avance del crudo y la tensión geopolítica, con todos los grandes valores en números rojos salvo Repsol, en un contexto de volatilidad global que sacude mercados europeos, asiáticos y estadounidenses

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El precio del gas natural ha iniciado la jornada con incrementos, lo que ha impactado de forma significativa en los mercados financieros europeos y ampliado la presión sobre el sector energético. El contrato TTF, que se negocia en los Países Bajos y sirve como referencia para Europa, alcanzó los 52 euros por megavatio hora tras aumentar un 2,2% al comienzo de la sesión. En este entorno de volatilidad, el mercado bursátil español registró descensos generalizados entre sus principales valores. Según publicó el medio original, el Ibex 35 experimentó un fuerte retroceso al inicio de la jornada de este viernes, perdiendo la cota de los 17.000 puntos después de abrir con una caída cercana al 1%, para situarse en los 16.973 puntos a las 9.00 horas.

El avance de los precios del petróleo, junto con la incertidumbre geopolítica proveniente de Oriente Próximo, marcaron el arranque de la sesión y arrastraron hacia abajo el desempeño de la bolsa madrileña. Tal como detalló la fuente, el barril de Brent, referencia en Europa, experimentó un repunte de casi el 1,8%, situándose en 102,24 dólares. Simultáneamente, el crudo West Texas Intermediate (WTI), referente estadounidense, cotizaba rondando los 97 dólares, con un incremento del 1,46%. La subida de los precios energéticos coincidió con el contexto de tensión en el estrecho de Ormuz, zona estratégica que concentra una quinta parte del tráfico marítimo global de petróleo y gas, afectando los niveles de producción de los países del Golfo y empujando al alza los precios internacionales.

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El precio del petróleo Brent superó el umbral de los 100 dólares después de la declaración del nuevo líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, quien se mostró partidario de mantener el bloqueo en el estrecho de Ormuz como respuesta de Teherán a los ataques de Estados Unidos e Israel, de acuerdo con la información de la misma fuente. Durante la jornada, el barril continuó la tendencia ascendente y se posicionó a 102 dólares, luego de haber iniciado el día apenas por encima de los 100 dólares. Esta situación incrementó la percepción de riesgo en los mercados y condicionó la operativa de inversión.

Por su parte, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció la concesión de una licencia temporal que autoriza la adquisición de petróleo ruso que ya haya sido embarcado y permanece en tránsito, buscando “ampliar el alcance global del suministro existente”, a pesar de las sanciones vigentes contra Moscú por la guerra en Ucrania. De acuerdo con lo publicado por la fuente original, el titular del organismo, Scott Bessent, comunicó en redes sociales que la medida tiene un alcance limitado y de corta duración, restringida únicamente al petróleo en tránsito, sin implicar un flujo de ingresos significativo para el gobierno ruso, al sostener que la mayor parte de los ingresos energéticos de Moscú proviene de los impuestos fijados en el momento de la extracción.

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Junto a esta decisión estadounidense, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) acordó liberar 400 millones de barriles procedentes de reservas estratégicas, la cifra más alta en la historia de la organización. Estados Unidos contribuirá con 172 millones de barriles a esta iniciativa global, según informó la fuente consultada. Estas medidas buscan paliar la escalada de precios que, en el comienzo de la semana, hizo que el Brent tocara los 118 dólares, acentuando la volatilidad de las materias primas energéticas ante la prolongación del conflicto en Oriente Próximo y los riesgos sobre el tráfico marítimo en Ormuz, donde varios petroleros resultaron atacados.

El bloqueo parcial en el estrecho de Ormuz ha imposibilitado la circulación normal de barcos y llevó a los productores del Golfo Pérsico a disminuir su actividad, con el resultado de una reducción del suministro global y una aceleración en el aumento de cotizaciones del crudo y del gas natural. Ante esta problemática, el Consejo de la Organización Marítima Internacional (OMI) celebrará los días 18 y 19 de marzo una sesión extraordinaria para examinar de manera específica cómo afecta la inestabilidad regional al comercio y el transporte marítimo.

En cuanto a la evolución del Ibex 35, todos los grandes valores del índice abrieron la sesión en territorio negativo, excepto Repsol, que revirtió la tendencia y se revalorizó un 1,7% a las 9.10 horas, según consignó el medio original. Los principales descensos correspondieron a ArcelorMittal, que perdió un 3,38%, seguido por Puig (-2,56%), Amadeus (-2,47%), Acerinox (-2,15%), BBVA (-2,12%), Santander (-2,09%) e Inditex (-1,98%). Repsol logró mantenerse al margen de las pérdidas, impulsada por la subida del precio del crudo.

La ola vendedora afectó a otras bolsas europeas importantes. El Ftse100 de Londres cayó un 0,5%, el Cac40 de París retrocedió un 1,2% y el Dax de Fráncfort se dejó un 0,7%. Según comunicó el medio fuente, Wall Street cerró la jornada anterior con fuertes pérdidas: el Dow Jones bajó un 1,5% y el Nasdaq retrocedió un 1,7%. En el ámbito bursátil asiático, las principales plazas también mostraron caídas. El índice Nikkei de Japón concluyó la sesión con una merma del 1,4%, el surcoreano Kospi perdió un 1,7%, mientras que el Hang Seng de Hong Kong retrocedió un 0,9% y la Bolsa de Shanghai disminuyó un 0,8%.

La presión sobre los mercados también se ha trasladado al mercado de divisas y deuda. El euro comenzó la jornada cediendo terreno frente al dólar hasta intercambiarse a 1,1433 dólares, según reportó el medio fuente. En el mercado de deuda, el bono español a diez años ofrecía un interés del 3,480%, recogiendo las tensiones y el aumento de las rentabilidades en la renta fija como consecuencia del escenario global de inestabilidad y las presiones inflacionarias derivadas de los costes energéticos.

El entorno internacional se caracteriza por una volatilidad pronunciada, alimentada por las expectativas de prolongación de los conflictos geopolíticos, el aumento de los precios de la energía y los efectos colaterales sobre los mercados financieros globales. Los movimientos coordinados para garantizar el suministro energético y amortiguar las subidas en los precios no han conseguido frenar la incertidumbre en los mercados de renta variable, de materias primas y de deuda.