Un grupo de países que aportan tropas a la FINUL, entre ellos España, condenan los ataques de Hezbolá

Varios gobiernos con presencia militar en misión internacional en Líbano exigen el cese inmediato de la ofensiva chií, advierten sobre el riesgo de escalada y reclaman respeto a la soberanía nacional ante el aumento de desplazados y ataques a bases de paz

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El comunicado difundido por los gobiernos que envían tropas a la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (FINUL) incluyó una referencia específica al ataque del 6 de marzo de 2026 contra el contingente ghanés en su base en el suroeste del país. Según informó la agencia de noticias, los firmantes condenaron este incidente y solicitaron que los responsables enfrenten consecuencias legales, manifestando solidaridad con el Gobierno de Ghana y extendiendo sus deseos de recuperación a los soldados heridos. Este suceso se produce en un contexto de creciente tensión regional, motivando a estos gobiernos a demandar el cese inmediato de las hostilidades por parte de Hezbolá y recordar la necesidad de proteger tanto al personal de paz como las instalaciones de la misión internacional.

Según detalló la información recopilada por la agencia, el grupo de países —entre ellos España, Francia e Italia— repudió en un comunicado conjunto la decisión de Hezbolá de participar en acciones ofensivas junto a Irán contra Israel, decisión calificada como “imprudente”. Las autoridades de estos Estados instaron a todas las partes involucradas en el conflicto a retomar urgentemente el respeto al acuerdo de cese de hostilidades y a la resolución 1701 de 2006 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que establece las condiciones para la estabilidad en la frontera sur del Líbano.

En el texto difundido, los firmantes insistieron en que apoyar a Líbano y defender su soberanía e integridad territorial resulta esencial frente a la escalada bélica reciente. “Las acciones de Hezbolá han arrastrado a Líbano a una guerra que ni sus autoridades ni su población querían”, afirmaron los gobiernos según citó la agencia. Por ello, exhortaron al grupo chií a detener de manera inmediata los ataques contra territorio israelí y a renunciar al uso de las armas. Además, reiteraron su respaldo a las gestiones del Gobierno libanés dirigidas a la aplicación rápida de la resolución 1701.

De acuerdo con la información del medio, los países acogieron positivamente la iniciativa de cuatro puntos del presidente libanés Joseph Aoun. Dicha propuesta contempla, entre otras medidas, el inicio de negociaciones directas bajo el auspicio internacional para alcanzar un fin a las hostilidades. Asimismo, los gobiernos firmantes subrayaron la importancia de involucrar a la comunidad internacional en las soluciones y mostraron su apertura al diálogo promovido por las autoridades libanesas para frenar la escalada bélica.

En su declaración, los Estados presentes en FINUL demandaron también a Israel abstenerse de atacar la infraestructura civil y las localidades con alta densidad de población civil en Líbano. Manifestaron que tanto Israel como las demás partes deben acatar el Derecho Internacional y el Derecho Humanitario, especialmente en lo relativo a la protección de los civiles y los bienes esenciales para su vida cotidiana. Recalcaron la obligación de respetar la soberanía y la integridad territorial libanesas, advirtiendo sobre los riesgos de una escalada regional que podría producir consecuencias imprevisibles para la estabilidad.

Durante los últimos días, según reportó la fuente original, la misión internacional ha presenciado un aumento de los desplazamientos internos dentro del Líbano, una situación que preocupa a los gobiernos colaboradores. Por este motivo, los firmantes se comprometieron a respaldar la respuesta del Ejecutivo libanés ante este fenómeno, incluyendo el apoyo a través de agencias humanitarias de la ONU, Cruz Roja, Media Luna Roja y otras organizaciones internacionales y locales. Esta colaboración busca atender a los desplazados que huyen de las zonas más violentas, agravando el complejo escenario humanitario en el sur del país.

El comunicado abordó además la seguridad de las fuerzas de paz desplegadas en la región. Los gobiernos insistieron en la necesidad de que el personal y las instalaciones de FINUL cuenten con protección adecuada según las normativas internacionales. Declararon: “Las fuerzas de paz nunca deben ser blanco de ataques o intimidación de ningún tipo”, enunciando la exigencia de mantener la inmunidad operacional de la misión para garantizar la estabilización y la asistencia civil en los sectores afectados.

Según publicó la agencia noticiosa, la declaración, rubricada por varios de los principales Estados presentes en FINUL, forma parte de los esfuerzos internacionales por frenar la escalada del enfrentamiento y reducir los riesgos de conflicto en el sur del Líbano, una zona estratégica para la seguridad de la región y de interés para múltiples actores globales.