París dibuja cinco tendencias de moda para mujer en el otoño-invierno de 2026-27

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Abraham de Amézaga

París, 11 mar (EFE).- De la Semana de la Moda de prêt-à-porter de la capital del Sena, que acaba de terminar, cinco tendencias han dominado las pasarelas: abrigos de piel, chaquetas envolventes, vestidos, complementos y golpes de color para la próxima temporada de otoño-invierno.

La piel de pelo estará muy presente el próximo otoño-invierno en las propuestas femeninas. Sobre todo de imitación, en detrimento de la auténtica, como por ejemplo se vio en el desfile de Zimmermann.

Además de los abrigos de falsas pieles, también llamadas ecológicas, los de lana y cashmere seguirán cual básicos, como recordó Icicle con su sobria colección.

Regreso de un clásico, la capa, en multitud de colores, tal y como se pudo ver en el desfile de Pierre Cardin.

Una prenda fundamental va a ser la chaqueta recta, para acompañar falda o pantalón, así como, a mayor distancia, la cruzada.

Desde la icónica opción de la célebre de Chanel, ahora revisitada por Matthieu Blazy, a las que proponen las firmas belgas Marie Adam-Leenaerdt y Ann Demeulemeester, cada una en su estilo.

La diseñadora uruguaya Gabriela Hearst, por su parte, las acompaña de pantalones, proyectando un aire más masculino.

El claro ganador de las colecciones es el vestido. En el otoño-invierno de 2026-27 habrá lugar para todo tipo de largos. Desde los que rozan el suelo a los minis, pasando por los medios.

Courrèges continúa apostando por el simple que lanzara su fundador en los años 60, mientras que Zimmermann se atreve a hacerlos con pañuelos, llegado el caso.

Elie Saab apuesta por los estampados y por brillos, Schiaparelli desvela modelos con aberturas y algunos de Barbara Rizzi son perfectos para grandes fiestas.

Issey Miyake, por su parte, que regaló uno de los mejores desfiles de la semana de moda parisina, los crea hasta en su característico plisado.

Aunque parezca una contradicción, debido a las bajas temperaturas del invierno, habrá espacio para sandalias y calzado con aberturas, como se vio en Chanel; aparte de para botas altas, también llamadas "Cuisardes", según Roger Vivier; junto al color de paisajes, gracias a Longchamp y su colaboración con la artista Caroline Hélain.

En bolsos, un modelo que llegó en octubre, con el primer desfile de Jack McCollough y Lázaro Hernández para Loewe, para quedarse. Se trata del Amazona 180, con una sola asa, y en cuyo nombre lleva la cifra que, en el apartado de años, alcanza la casa española.

Si bien ha dominado el negro en los desfiles y presentaciones, también se han visto vitamínicos golpes de color, con rojo, amarillo o naranja, entre otros. Un modo de alegrar los looks de los días más oscuros.

Mientras Isabel Sanchis siente especial debilidad por el granate, que lo incluye en su colección, como Lacoste, Agnès b. apuesta por una variada gama de azules.

Los motivos de rayas y cuadros también combinan diferentes colores, llegando a ser en más de un caso antagónicos. EFE