
El barrio de Dahiye, ubicado en el sur de Beirut, se ha visto sacudido por nuevos ataques aéreos israelíes, una acción que el Ejército de Israel justificó señalando la existencia de infraestructuras utilizadas por Hezbolá y asociadas a la Asociación Al Qard Al Hasán. Según detalló el medio Europa Press, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) difundieron la orden de evacuar a los residentes de varios edificios en esta zona, pocos minutos antes de ejecutar los bombardeos en la capital libanesa. Esta nueva escalada responde, según las autoridades militares israelíes, a actividades de financiación que implican tanto al partido-milicia chií como a redes vinculadas al gobierno iraní.
Las FDI informaron, de acuerdo con Europa Press, que la ofensiva en Dahiye tiene como uno de sus principales blancos a infraestructuras conectadas con Hezbolá, especialmente aquellas asociadas a la Asociación Al Qard Al Hasán. El portavoz militar en árabe del Ejército israelí, Avichai Adrai, puntualizó en redes sociales que la organización sin ánimo de lucro mencionada provee microcréditos bajo las normas financieras del islam, pero cumple a su vez un rol central en la financiación de “la actividad terrorista de Hezbolá”, lo cual, según dijo, impacta la economía libanesa y favorece los intereses iraníes.
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Europa Press reportó que Adrai, en su declaración pública, advirtió a la población que habitaba el área sobre la necesidad de evacuar “sus hogares”, en línea con órdenes de evacuación que desde hace más de una semana afectan tanto al sur del Líbano como a sectores meridionales de Beirut. Estas medidas, detalló el citado portavoz, involucran a cientos de miles de personas y forman parte de los operativos desplegados por Israel para limitar el margen de acción de las milicias vinculadas a Irán. Adrai responsabilizó abiertamente a Hezbolá por arrastrar a la población libanesa "a una guerra en nombre del débil régimen iraní".
Las autoridades libanesas han elevado la cifra de fallecidos a casi 400 en relación con la oleada de bombardeos israelíes, iniciados tras el lanzamiento de proyectiles por parte de Hezbolá, en represalia por el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, en un ataque atribuido a una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel que tuvo lugar el 28 de febrero en Irán. Europa Press consignó que Israel ha sostenido decenas de bombardeos en territorio libanés durante los últimos meses, a pesar de que en noviembre de 2024 se había alcanzado un alto el fuego entre las partes involucradas. El gobierno israelí sostiene que estas acciones se dirigen únicamente contra operaciones de Hezbolá, por lo que no las considera una violación al acuerdo.
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No obstante, tanto las autoridades oficiales en Beirut como el propio Hezbolá han manifestado su rechazo y han calificado los ataques como una violación directa de lo pactado, postura que ha sido acompañada por condenas emitidas desde la Organización de las Naciones Unidas. El acuerdo de alto el fuego establecía el retiro de los efectivos tanto de las fuerzas israelíes como de las milicias chiíes del sur del Líbano, pero Europa Press detalló que el Ejército de Israel mantiene hasta cinco posiciones activas en territorio libanés, situación que Beirut y Hezbolá también han denunciado, exigiendo el retiro total de las fuerzas extranjeras.
El escenario en el sur de Beirut se mantiene tenso tras los bombardeos, con una diáspora interna causada por las reiteradas órdenes de evacuación. De acuerdo con los comunicados oficiales citados por Europa Press, la atención internacional se centra en la infraestructura financiera y logística que, según Israel, respalda a Hezbolá y facilita el flujo de recursos hacia otras milicias de la región. Organismos humanitarios han alertado sobre el impacto en la vida cotidiana y la economía de la comunidad local, en particular por las restricciones sobre entidades financieras consideradas clave para comunidades de bajos recursos en el país.
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Las declaraciones y acciones militares de los últimos días marcan un punto álgido dentro de una campaña de más de una semana en la que la región vuelve a experimentar desplazamientos, destrucción de infraestructura civil y nuevas tensiones entre facciones políticas y armadas. Según el recuento reciente de Europa Press, tanto el gobierno libanés como representantes de la comunidad internacional han reiterado su preocupación por la prolongación de los enfrentamientos y la posibilidad de un deterioro mayor de la estabilidad en Beirut y el sur del Líbano.