Ataques israelíes en Beirut y el sur de Líbano dejan al menos 24 muertos en las últimas horas

Más de medio millón de personas han abandonado sus hogares, varios dirigentes de Hezbolá y la Guardia Revolucionaria iraní figuran entre las víctimas y autoridades reportan intensificación de incursiones, ataques a instalaciones militares y bombardeos sin previo aviso en áreas residenciales

Guardar

La cifra de personas desplazadas por los recientes ataques en el sur de Líbano supera las 517.000, según informó la ministra de Asuntos Sociales libanesa, Hanín el Sayed. De este total, 117.000 se encuentran ya en centros de acogida, mientras la ofensiva israelí continúa intensificándose tras la última campaña de bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán. De acuerdo con la agencia oficial libanesa NNA, los ataques israelíes han dejado en las últimas horas al menos 24 muertos en distintas localidades, entre ellas Sir al Ghabariya y Saida, así como en la zona de Aitit, en el municipio de Tiro, y en un hotel de Beirut. El conflicto se desarrolla en medio de una escalada militar que involucra a fuerzas de Hezbolá y la Guardia Revolucionaria iraní, con bombardeos y operaciones militares sin previo aviso en áreas residenciales.

Según publicó el diario L’Orient le Jour, el bombardeo ocurrido en un hotel de Beirut el sábado por la noche representó la primera ocasión en fechas recientes en que Israel atacó la capital libanesa sin emitir una advertencia previa. El balance más reciente de las autoridades libanesas, reportado por L’Orient le Jour, indica que este ataque nocturno causó la muerte de cuatro personas y dejó al menos ocho heridos. Horas después, nuevas ofensivas israelíes en el sur de Líbano provocaron víctimas en la localidad de Sir al Ghabariya, con 18 fallecidos, y en Saida, donde un ataque aéreo destruyó completamente una vivienda y mató a un padre y a su hijo; la madre de la familia permanece en estado crítico y siete personas resultaron heridas, según consignó la agencia NNA.

El Ejército israelí, por su parte, confirmó haber llevado a cabo al menos un centenar de ataques en territorio libanés durante las últimas 24 horas, argumentando que las acciones se dirigieron contra “infraestructura de la organización terrorista Hezbolá”, depósitos de armas y distintas instalaciones militares. Entre los objetivos señalados por fuentes militares de Israel figura un centro de mando y entrenamiento de la Fuerza Raduán —unidad especial de Hezbolá— atacado en Dahiya, Beirut. La ofensiva incluyó también eliminaciones de dirigentes relacionados con la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní. Según detalló el Ejército israelí, cinco comandantes de la Fuerza Quds murieron en un ataque calificado como “preciso”, mientras se encontraban en un hotel de Beirut. Tres de los altos mandos cuyas identidades han sido confirmadas son Mayid Husaini, Ali Raca Bi Azar y Ahmed Rasuli. En el valle de la Becá, las fuerzas israelíes informaron sobre la muerte de Mustafá Ahmed Elzin, miembro de Hezbolá con supuestos vínculos con la Fuerza Quds iraní.

La cadena de ataques coincide con la renovada ofensiva israelí tras el fracaso de una incursión realizada el sábado en el este de Líbano. En esa operación, el Ejército israelí buscaba recuperar los restos de un militar desaparecido hace cuatro décadas. Desde ese intento fallido, el balance de víctimas en Líbano por acciones israelíes supera los 60 fallecidos, reportó la fuente oficial NNA, mientras que las autoridades libanesas han denunciado una intensificación de los golpes a infraestructuras civiles y militares.

De acuerdo con un informe del Ministerio de Salud libanés citado por la agencia NNA, desde el inicio de los recientes enfrentamientos, el número de muertos causados por ataques israelíes llega a 394, incluyendo 83 niños, y el de heridos asciende a 1.130. El impacto humanitario crece a medida que las hostilidades se expanden, provocando desplazamientos de población y sobrecarga en centros de ayuda.

El Ejército israelí reiteró el sábado la orden de evacuación para toda la zona sur del río Litani, que comprende ciudades principales como Tiro, Sidón, Nabatiye y Yezín. El portavoz en árabe de las Fuerzas de Defensa de Israel, Avichai Adrai, emitió un mensaje instando a los residentes a abandonar la zona de inmediato y trasladarse hacia el norte del río Litani. Adrai señaló: “Las incursiones y bombardeos continúan mientras las FDI operan con gran fuerza en la zona. Por lo tanto, para su seguridad, les reiteramos nuestro llamado a que evacuen sus hogares inmediatamente y se dirijan directamente al norte del río Litani”. El portavoz atribuyó la necesidad de estas evacuaciones a las acciones de las milicias de Hezbolá, indicando que las FDI se ven obligadas a emplear una respuesta militar contundente en esa región.

Hezbolá, por su parte, asumió la responsabilidad de recientes ataques contra posiciones militares israelíes en el sur del Líbano, en localidades como Markaba (distrito de Marjayún) y Aitarun (distrito de Bint Jbeil). Además, según publicó L’Orient le Jour, el partido chií afirmó que sus operaciones alcanzaron bases a lo largo de la frontera e incluso urbanizaciones israelíes como Nahariya y Kiryat Shmona, cuyas poblaciones habían recibido amenazas en la víspera.

Durante la jornada del domingo, las Fuerzas Armadas israelíes confirmaron la muerte de dos de sus soldados a consecuencia de un ataque de Hezbolá cerca de un puesto militar en el sur del Líbano, frente a la comunidad fronteriza israelí de Manara. Según la investigación preliminar de las FDI recogida por el ‘Times of Israel’, la fatalidad ocurrió cuando un vehículo blindado de transporte Puma quedó atascado en la zona de operaciones. El envío de otro vehículo Puma y dos excavadoras blindadas D9 para el intento de rescate terminó cuando una de las máquinas recibió el impacto de un proyectil, posiblemente un misil antitanque o un mortero, que desató un incendio y provocó la muerte del sargento de primera clase Maher Khatar y un militar no identificado. Un oficial resultó con heridas leves en el mismo evento.

El contexto bélico se ha enrarecido tras la reinstauración de operaciones militares en toda la región, después de que Israel acusara a Hezbolá de romper el alto el fuego acordado en noviembre de 2024 con motivo de la guerra de Gaza. Fuentes israelíes sostienen que las acciones del partido chií en el sur del Líbano forzaron la reanudación de la actividad militar a gran escala. Las FDI justifican la continuidad de sus ataques al alegar nuevas ofensivas de Hezbolá y su vínculo estratégico con Irán a través de la Fuerza Quds.

Entre los efectos inmediatos del recrudecimiento se encuentran daños severos a infraestructuras civiles, muertes dentro de núcleos familiares y una creciente presión sobre el sistema de alojamiento para desplazados, como lo reportó la ministra Hanín el Sayed ante el aumento sostenido de personas que abandonan sus hogares. Las evacuaciones dictadas por Israel, la insistencia de las FDI en ataques a supuestas bases y la expansión de la ofensiva hacia la capital libanesa y otros centros urbanos subrayan el agravamiento de la situación y la incertidumbre en torno al futuro próximo en la frontera sur de Líbano.