"Mi motor es llegar a sexto grado": cuando la alegría de estudiar llega en la tercera edad

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Giovanna Ferullo Mena

Ciudad de Panamá, 7 mar (EFE).- Marcia Guerra iba a la escuela cuando era una niña, pero se vio obligada a abandonarla y regresar al campo panameño para cuidar a su madre, que había caído enferma. Hoy, a sus 73 años, ha retomado los estudios de primaria en un programa público que impulsa la educación en personas adultas y de la tercera edad en Panamá y del que se benefician especialmente las mujeres.

"Mi motor ahorita es que quiero llegar al sexto grado", comenta entusiasta a EFE esta mujer durante una pausa de su clase de tercer grado, que recibe junto a dos compañeras con las que practica la lectura de palabras con sílabas compuestas de "bra, bre, bri, bro, bru" con la guía de la facilitadora Graciela Serrano R.

Las manos de la señora Marcia revelan una vida marcada por el trabajo como asistente en casas particulares y también en una escuela, un ciclo que se cerró hace unos cuatro años cuando un médico le prohibió seguir por un problema en la columna, según relata.

"Me gusta estudiar (...) Yo me siento contenta porque vengo a las clases, me relajo acá y me siento bien", afirma Marcia. Agrega con orgullo que ya lee "de todo" y escribe su "nombre muy bien". 

Junto a la señora Marcia estudia tercer grado Nilsa Mendoza, de 62 años, quien llegó hasta el cuarto grado cuando era pequeña, pero la pobreza la empujó a desertar, como ella explica a EFE con una emoción que llega a las lágrimas.

"Me gustan las materias que dan, la matemática (...) quiero sacar mi sexto grado, como dijo mi compañera, para ver si nos ayudan o cómo puede hacer uno para salir adelante", expresa esta ama de casa, madre de tres hijos adultos, quienes están "encantados" de que ahora se dedique a los estudios.

El programa "Mi Nueva Meta" del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) comenzó en septiembre de 2025 y tiene el objetivo de que los adultos no escolarizados, muchos de ellos alfabetizados a través de otro programa, culminen la primaria de forma abreviada, explica a EFE la directora Nacional de Alfabetización de esta cartera, Marijulia Barría.

'¿Ya para qué?', suelen preguntar los adultos cuando son captados por los funcionarios del Mides, quienes tienen "toda una batería" de argumentos para convencerlos de incorporarse al programa de escolarización, como explica Barría.

"Hay gente cuya motivación es leer la biblia, e incluso ayudar a sus nietos" con los deberes escolares, agrega la funcionaria. 

La voluntaria Graciela Serrano, de 65 años, imparte clases de tercer grado a las señoras Marcia y Nilsa, además de a otra alumna adulta, y de primer grado a Inés González y Jorge Jonás Serracín, de 67 y 66 años, respectivamente, en su casa, que se ha convertido en un "ambiente" de aprendizaje.

Las clases se dan en estos "ambientes" porque "a la gente mayor no le agrada este tema de ir con el cuadernito a la escuela", muchas veces por vergüenza, "entonces (la clase) se hace en una casa porque es más privado y ellos ya no les da pena", explica la directora Barría.

Hay que tener paciencia y delicadeza con estos alumnos. A veces puede ser difícil, comenta Graciela Serrano, quien estudia pedagogía en la universidad.

"Mi deseo es que ellos continúen" y completen el sexto grado, "estoy emocionada porque esto para mí de verdad es muy grande, muy bonito, poder apoyar y ayudar al que lo necesita, y como usted vio, mis estudiantes están contentos", afirma.

Poco más de un centenar de personas, la mayoría mujeres de la tercera edad, se benefician de "Mi Nueva Meta", comenta Barría.

"Esto es un fenómeno que hemos notado porque en los programas de alfabetización y en 'Mi nueva meta' hay más damas que caballeros", lo que se debe a razones socioeconómicas, culturales y al machismo.

"Muchas veces" ante el tema de falta de recursos "le dan prioridad a los niños, que sean ellos los que puedan ir a la escuela y que las niñas se queden en casa" haciendo las labores domésticas, explica la funcionaria. EFE

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