El libanés Valle de la Bekaa, de nuevo bajo ataque israelí, sufre sus primeras masacres

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Noemí Jabois

Baalbek (Líbano), 7 mar (EFE).- El Valle de la Bekaa, en el este del Líbano, vuelve a estar bajo ataque israelí un año después de la última guerra y, aunque la intensidad de los bombardeos todavía no ha alcanzado la gravedad de entonces, ya concentra las dos peores masacres de la semana.

Este sábado, la localidad de Nabi Chit amaneció con un agujero cavado en una esquina de su cementerio, casquillos de bala que los locales atribuyen a los israelíes y un reguero de destrucción causado por decenas de bombardeos perpetrados de madrugada contra este y otros pueblos cercanos.

Son los efectos de una hollywoodense incursión israelí para buscar pistas sobre un piloto desaparecido desde hace cuatro décadas y que costó la vida a 41 personas, apenas unos días después de que otras nueve fallecieran alcanzadas por las bombas en un edificio del mismo distrito.

Una de las tres regiones donde se concentra la grave ofensiva aérea de Israel, el Valle de la Bekaa y, más en concreto, la destacada ciudad de Baalbek, ya había tenido que despedir esta semana a nueve vecinos con un funeral al que acudió una marea de personas.

De camino al cementerio, gritaron consignas contra el Estado judío, pero no dispararon al aire como es tradicional durante los funerales en la zona. Es porque entre las víctimas había tres niños y dejar las balas en la recámara simboliza sed de venganza.

"Estaban en su casa, tranquilos y seguros con su familia. El avión israelí vino y los bombardeó ¿Qué culpa tienen estos niños, qué culpa tienen estos inocentes? ¿A caso ellos llevaban armas o formaban parte de la resistencia?", lamentó a EFE la vecina Katia Youssef Awada.

La mujer, que conocía a la familia, cuenta que la madre de uno de los menores fallecidos había pedido a sus padres que se refugiaran con ellos en casa, ya que Baalbek era más seguro que el pueblo cercano donde residían. "Fueron a casa de su hija y allí murieron como mártires", denunció Katia.

Ahora, esa misma mujer yace en una cama del Hospital Dar al Amal con una mano amputada, mientras su hija pequeña lucha por recuperarse en la unidad de cuidados intensivos de Pediatría.

Una de las enfermeras que cuidan a la niña enumeró a EFE todo lo que el bombardeo se ha llevado de su vida: "El padre murió, el hermano también murió, y el abuelo y la abuela murieron en el mismo ataque".

"La tía de la niña está con ella y se queda siempre a su lado, nadie viene a reemplazarla", agregó la cuidadora, describiendo la estampa exacta que se atisba desde la sala.

El bombardeo dejó el edificio entero en el suelo, "como si hubiera habido un terremoto", y grabó imágenes difíciles de olvidar en la memoria de Ali (nombre ficticio), uno de los vecinos que acudieron a socorrer a las víctimas atrapadas entre los escombros.

Según contó a EFE durante el funeral, fue uno de los primeros en responder a las peticiones de ayuda que comenzaron a circular en los grupos locales de WhatsApp poco después de que la explosión resonara en la zona.

Durante el pico de la última guerra a finales de 2024, Baalbek no recibió una orden de evacuación total hasta pasado mes y medio del inicio de los bombardeos.

Esta vez, el Ejército israelí ya ha ordenado la evacuación hasta nuevo aviso de toda la franja fronteriza en el sur del país y de los suburbios meridionales de Beirut. Para el Valle de la Bekaa, solo ha habido avisos específicos, pero algunos ya han comenzado a marcharse de Baalbek.

"Desde hace unos días, muchas de las familias de Baalbek se han desplazado, han dejado la ciudad para ir a lugares más seguros. También hay desplazamientos internos de gente que se va de barrios considerados menos seguros a otros más seguros", explicó a EFE el presidente de la Municipalidad, Ahmad Tfeily.

El responsable recuerda que durante el último conflicto, Israel atacó un edificio histórico "muy cerca" del complejo de ruinas grecorromanas de la ciudad, patrimonio de la humanidad por la Unesco.

Por ello, ya pide desde ahora al Gobierno libanés, a Estados Unidos y a la Unesco que ayuden a proteger principalmente a la población, pero también "esta atracción turística del patrimonio cultural que es una parte de la herencia humana".

Nadie sabe si Israel se volverá a ensañar con la conocida como Ciudad del Sol ni si al valle le espera otra etapa tan dura como la vivida en 2024.

"Ahora mismo no se puede comparar porque esta guerra acaba de empezar para nosotros (...) Es cierto que hay heridos, pero menos que la vez pasada, cuando desde el principio hubo muchos heridos y mártires, y los bombardeos fueron más amplios", consideró la enfermera del Dar al Amal.

"La verdad es que estamos ante lo desconocido y no sabemos qué puede pasar", concluyó. EFE

(foto)(vídeo)