EEUU confirma "más de 3.000 objetivos" alcanzados en la primera semana de la operación 'Furia Épica' contra Irán

Fuentes militares revelan que las fuerzas desplegadas por Washington e Israel mantienen la ofensiva en Oriente Próximo, mientras ambas partes intercambian acusaciones sobre ataques a civiles, intensificándose la tensión regional tras los bombardeos realizados a lo largo de la última semana

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Entre las recientes denuncias de ataques a infraestructuras civiles en Oriente Próximo, el intercambio de acusaciones entre Washington y Teherán ha ganado intensidad luego de que Irán responsabilizara a Estados Unidos e Israel por bombardeos “indiscriminados”, según declaraciones del representante permanente iraní ante Naciones Unidas, Amir Saeed Iravani, reproducidas por diversos medios. El principal foco de tensión ha sido la campaña militar estadounidense e israelí conocida como ‘Furia Épica’, una operación que ha dejado más de 3.000 objetivos alcanzados en los primeros siete días de ofensiva sobre territorio iraní, según detalló este sábado el Mando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos a través de un comunicado, citado por diversas agencias.

El comunicado militar estadounidense, difundido en redes sociales y recogido por las principales agencias internacionales, destacó la amplitud de los ataques realizados junto a fuerzas israelíes y advirtió de la continuidad de las operaciones sobre suelo iraní. “Las fuerzas estadounidenses han atacado más de 3.000 objetivos en la primera semana de la Operación 'Furia Épica' y no nos detendremos", puntualizó el Mando Central en una publicación acompañada de imágenes sobre algunas de las acciones militares. De acuerdo con la información publicada, las operaciones ofensivas forman parte de una estrategia conjunta con Israel en respuesta a recientes acontecimientos geopolíticos en la región, aunque el documento no determina la localización precisa de los objetivos ni la naturaleza exacta de los blancos.

Durante esta jornada, el recuento de los ataques ha coincidido con una escalada diplomática en la que tanto Washington como Teherán se acusan mutuamente de atacar a la población civil y zonas residenciales. El Ejército estadounidense ha asegurado que Irán llevó a cabo ataques contra edificios residenciales en Bahréin el viernes. Tras este episodio, Washington advirtió que responderá de manera “contundente” como represalia, una posición reforzada luego de que el Gobierno de Qatar emitiera una condena sobre los ataques a viviendas de personal de la Marina estadounidense acantonado en la región, informó la fuente.

Por el lado iraní, el embajador Amir Saeed Iravani, en declaraciones ante Naciones Unidas recogidas por las agencias internacionales, responsabilizó tanto a Estados Unidos como a Israel de ataques a infraestructuras civiles que incluyeron, según sus palabras, “zonas residenciales y servicios básicos”. Iravani indicó que estos ataques han causado daños a la población civil y denunció la falta de distinción entre blancos militares y civiles en la ofensiva liderada por Washington y Tel Aviv.

Desde Teherán, voceros oficiales afirmaron que la respuesta militar contra posiciones asociadas a los intereses estadounidenses no constituye un ataque directo a los países alcanzados, sino que busca debilitar los recursos militares estadounidenses desplegados en Oriente Próximo. La nota oficial remarca que la táctica adoptada por Irán apunta específicamente a instalaciones militares, minimizando el contacto con infraestructuras civiles. Diversos medios citan a portavoces persas, señalando que “estos ataques están dirigidos contra intereses y activos militares estadounidenses en la zona y en modo alguno representan una agresión directa contra los Estados donde se sitúan dichos activos”.

El intercambio de acciones bélicas ha incluido numerosos ataques aéreos que, según las fuentes militares estadounidenses y diversas agencias internacionales, se han registrado de manera continuada durante la última semana, afectando también a países donde existen infraestructuras militares o zonas residenciales con presencia de fuerzas extranjeras. La situación ha generado preocupación en la comunidad internacional por la posibilidad de una mayor desestabilización regional y por el efecto de los ataques sobre la población civil, según expertos citados por las plataformas de noticias.

Los incidentes recientes en Bahréin se suman a otros ataques contra posiciones de las fuerzas estadounidenses y sus aliados en la región, de acuerdo con los reportes publicados. Las autoridades en Washington reiteraron que sus operaciones forman parte de una respuesta defensiva ante las hostilidades iraníes y afirman que priorizan la protección de su personal militar en Oriente Próximo. El Mando Central también difundió imágenes en las que se muestra el resultado de los bombardeos en distintas instalaciones, aunque no se han entregado cifras exactas sobre posibles bajas civiles o militares.

Qatar tomó postura ante las acciones militares sobre Bahréin y manifestó su repudio hacia los ataques dirigidos contra viviendas de efectivos estadounidenses, en un contexto en el que los países del Golfo han expresado su alarma por el incremento de la violencia y la posibilidad de que los enfrentamientos se expandan a otros territorios.

Los movimientos de tropas y la ofensiva conjunta de Washington e Israel han exacerbado la tensión en Oriente Próximo desde el inicio de la operación ‘Furia Épica’, como reportó el Mando Central de Estados Unidos en las actualizaciones recogidas por los principales medios internacionales. Además de las acciones convencionales, diferentes fuentes militares han confirmado el uso de ataques aéreos de precisión, así como bombardeos sobre múltiples objetivos considerados estratégicos por ambas partes.

La escalada de enfrentamientos directos, sumada a la difusión de declaraciones y acusaciones cruzadas, se da en un entorno en el que las partes mantienen la prioridad en la defensa de sus activos y la denuncia de represalias, mientras los incidentes afectan a diferentes ciudades de la región. Los responsables estadounidenses han expresado, según consignó el Mando Central, que la campaña continuará hasta conseguir sus objetivos iniciales, ligados a la neutralización de las capacidades militares adversarias señaladas por la inteligencia occidental.

La región atraviesa una etapa de tensión elevada por la acumulación de acciones ofensivas y por la propagación de protestas diplomáticas ante los daños a infraestructura civil, que han suscitado preocupación entre la población local y entre la comunidad internacional. Las distintas partes mantienen posturas encontradas sobre la autoría y el enfoque de los ataques, ampliando la incertidumbre respecto de la evolución del conflicto armado y sus impactos directos en la estabilidad política del área.